
Karmesina
Infierno Suave
En blanco y negro… no intente ajustar el color de su pantalla, no le pasa nada a su televisor… al otro lado hay alguien con una historia que contar y pocos lo hacen como Mankievich, genial narrador y director de actrices de la magnitud de Ava Gadner, Bette Davis, Liz Taylor, Katherine Hepburn… o como en este caso: Gene Tierney, una mujer a la sombra, que vive su viudez como una liberación de una vida que no era suya, de una vida dirigida por la familia de su difunto marido y que ve su muerte como la oportunidad de tomar ella las riendas, decidida y tozuda, se muda a su nueva casa, “La gaviota”, ¡y qué casa!, a la orilla del mar, pero ¡sorpresa! Ya está habitada…
Os invito a que elijáis entre sillón o sofá y disfrutéis de esta “curiosa” historia de amor de este cineasta estadounidense, y os voy a explicar por qué la califico de “curiosa y romántica hasta las cejas” y es que consigue que absolutamente todas las mujeres que aparecen en la película y voy más allá, los espectadores también, acaben enamorándose de un fantasma, el Capitán Gregg, papel interpretado por Rex Harrison, el espíritu de un lobo de mar que tuvo una muerte un tanto cómica y una lengua afilada de bucanero, que estoy segura de que conseguirá arrancaros alguna carcajada. Bien, pues este marinero, que en vida tuvo un amor en cada puerto, se encandila tambien de “Lucía” y cuando ve que hay ciertos impedimentos en su relación, digamos de tipo “físico”, y que resulta ser un freno para Lucy, para su proyecto, es de admirar cómo decide quitarse de en medio, cómo la abandona para que pueda tener un amor de carne y hueso, aunque acabe enmorándose de otro “fantasma”, todo sea dicho, en el papel George Sanders, “el tio Nely”. Y cómo la convence de que todo ha sido un sueño, él, el producto de una necesidad no saciada…
Decidme vosotros si eso no es amor con mayúculas. La historia no termina aquí, no os creáis, pero hasta aquí puedo leer.

Otro aspecto a reseñar, porque lo consigue, es como entrelaza y mezcla con maestría y coherencia varios géneros: algo de terror en sus inicios, comedia inteligente con un ácido sentido del humor en su parte central, y un melodrama hacia la conclusión, y sobre todo, la respetable defensa que hace de la elección de la soledad.
Joseph Leo Mankievich me parece IMPRESCINDIBLE si os
gusta el cine, y si no os gusta, aún más para empezar a
amarlo y aunque se merecen capítulo aparte, ahí va una relación de otras genialidades de este magnífico director: “Eva al desnudo”, “Carta a tres esposas”, “La condesa descalza”, “De repente el verano pasado”, “El castillo de Dragonwick” o “La huella”, entre otras.
Sólo puedo terminar así: ¡¡¡No os lo perdáis!!!