(Risolidaria)

El gasto militar mundial en 2004 podría llegar hasta el
billón de dólares si prosiguen los conflictos armados actuales más
costosos, como Afganistán o Irak, tal y como se constató en la Asamblea
General de la ONU, en su 59º periodo de sesiones, y como se recoge en el
último informe trimestral Barómetro sobre conflictos, derechos humanos y
construcción de paz de la Escuela de Cultura de Paz (UAB).

Este aumento de gastos en la carrera armamentística contrasta con la falta
de recursos para hacer frente a numerosas iniciativas de construcción de
paz, a la asistencia humanitaria o para la resolución de problemas
estructurales. En dicho estudio se advierte que los países ricos sólo
destinan 50 mil millones de dólares en ayuda oficial al desarrollo.

La publicación de Barómetro nº 6, que abarca el periodo de julio a
septiembre de 2004, se refiere a los programas de Desarme, Desmovilización
y Reintegración (DDR), a la asistencia de los países gravemente afectados
por la plaga de langostas en la región africana del Sahel y a los recursos
destinados para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio:

Los programas de DDR mantienen una tendencia descendente debido a la falta
de voluntad política y a la dificultad de su implementación, hecho que
obstaculiza la construcción de la paz y la consolidación de los programas
de rehabilitación posbélica. El único programa aprobado durante este
periodo ha sido el de RD Congo.

La ayuda internacional contra la plaga de langostas que afecta ya a más de
15 países de la región del Sahel llega tarde y está por debajo del mínimo
indispensable; sólo se ha comprometido un tercio de los 100 millones
solicitados para hacer frente al riesgo de hambruna y a la situación de
vulnerabilidad en la que se encuentran millones de personas. Además, varias
agencias de Naciones Unidas han alertado de que esta plaga podría
extenderse en breve al resto del continente.

A diez años de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo
(El Cairo, 1994) el Fondo de Naciones Unidas sobre Población advierte de
que la escasez de fondos amenaza seriamente la viabilidad del Plan de
Acción para la próxima década. En los últimos años apenas se ha recaudado
la mitad de los 6.100 millones de dólares anuales que los países se habían
comprometido a aportar antes de 2005.

La falta de fondos está provocando serios problemas en cuestiones como los
servicios de planificación familiar (350 millones de parejas carecen de
ellos), la mortalidad materna (cada año mueren 529.000 mujeres por
complicaciones en el embarazo y en el parto, mayoritariamente por causas
prevenibles), la prevención del VIH/SIDA o el control demográfico. Sobre
esta última cuestión valga recordar que para 2050, los 50 países más
empobrecidos del planeta habrán triplicado su población hasta superar los
1.700 millones de personas.