Corriente Alterna

Miguel Romero

El proyecto de reforma laboral aprobado ayer día 29 en el Congreso endurece el texto presentado por el gobierno, pese a que no era fácil hacerlo. Se confirma así uno de los principios básicos de la política de gestión capitalista en estos tiempos: todo lo que se reforma empeora el original.

Toxo y Méndez lo consideran “una aberración”. De acuerdo.
Górriz ha señalado que esta reforma da aún más razones para la huelga general. Efectivamente. Y entonces, ¿qué hacemos?

Porque desde la convocatoria de la HG no se ve qué están haciendo CC OO y UGT, ni a decir verdad los demás sindicatos que la apoyan, para prepararla. Digo “no se ve”; claro que hay en marcha reuniones y tareas internas de preparación, más o menos intensas según sectores y federaciones.

Pero una huelga general es una acción política que busca un impacto general en la ciudadanía: su preparación tiene que “verse”, especialmente cuando uno de los objetivos importantes es crear un ambiente de movilización que empuje a los indecisos, a los del “no va a servir para nada”.

Convocar una huelga general con más de tres meses de anticipación fue una decisión sin precedentes y muy arriesgada. El argumento de Toxo de que una convocatoria a finales de junio o principios de julio hubiera sido un “paripé” fue una larga cambiada para no tener que reconocer públicamente un problema real, que confirmó de forma palmaria la huelga del 8 de junio en la Administración: a saber, por razones diversas, lejanas y próximas, políticas sociales, que no entran en los límites de esta nota, sólo una minoría de la población trabajadora estaba motivada para hacer una huelga general, pese a que la inmensa mayoría rechazaba las “reformas” presentes y futuras del gobierno.

Es cierto que una convocatoria a corto plazo corría riesgos de tener un impacto débil, como ocurrió en con la huelga del 29 de junio en Euskadi, que sería además magnificado por los medios. Pero un aplazamiento tan prolongado cargaba también con riesgos muy serios: por ejemplo, que la preparación de la huelga pareciera que se tomaba vacaciones hasta septiembre, mientras que el gobierno y la patronal no se las toman, sino más bien todo lo contrario, como estamos comprobando.

A día de hoy, podemos constatar que la huelga general del 29 de septiembre no es considerada una amenaza significativa por parte de ninguno de los promotores (activos y pasivos, porque lo del PP dejando enfangarse al gobierno es de manual) de la reforma laboral, ni de las futuras reformas de las pensiones y de la negociación colectiva. Actúan como si no existiera, probablemente porque piensan que cuando exista tampoco será un obstáculo mayor.

En vísperas del 1 de agosto poco puede hacerse que tenga efectos inmediatos y no vale de mucho lamentarse por el mes y medio perdido. Pero el trabajo pendiente es enorme para evitar que el 29-S no termine siendo, aunque no se quiera, un “paripé”. No es verdad que se hayan “ganado todas las huelgas generales”. Ésta es además, posiblemente la más difícil.

Bien está el optimismo de la voluntad, siempre que no nos haga olvidar que remamos contra la corriente y cada metro de avance va costarnos mucho esfuerzo.

El miércoles 27, Toxo afirmó que “de la resignación se puede pasar a la crispación fácilmente, y sólo hay un pasito”. Muy bien. Pero también hay sólo un “pasito” para regresar a la resignación si el adversario hace lo que le viene en gana y sólo se le oponen declaraciones y lejanas advertencias de respuesta. Ojalá el 29-S consiga obstaculizar los planes de gobierno y patronal. La amenaza de la huelga general no lo está consiguiendo.

Desde el 14 de diciembre de 1988 no ha habido una posibilidad, y una necesidad, tan grande de luchar de una manera unitaria en la izquierda social y política. Cada cual tenemos nuestra cuota de responsabilidad para que esta posibilidad y esta necesidad se realice, pero la responsabilidad fundamental es de CC OO y UGT, que tienen además la oportunidad de empezar a recuperar, CC OO especialmente, el peso y la autoridad política, que con todo merecimiento habían perdido.

Si no aprovechamos esta oportunidad, es decir, si el día 29-S no fuera el motor y el símbolo de un cambio de rumbo, desde el desnortado diálogo social que padecemos, a la construcción de una red de resistencias sociales y políticas, perderemos todos. Pero más que nadie UGT y, especialmente, CC OO. Probablemente sus dirigentes lo saben. A ver si se les nota.

Miguel Romero es editor de Viento Sur.

3 thoughts on “El gobierno aprovecha el tiempo”
  1. A ver…
    Llevamos siglos reconociendo a UGT y CCOO como dos entidades que forman parte orgánica del sistema. Unas a modo de asociaciones de obreros cuya función natural es la de mantener la denominada «paz social» financiada con cuantiosas subvenciones, mediante el mecanismo de poner palos en las ruedas de los conflictos laborales verdaderamente conflictivos.

    Su otra función es la de escenificar de vez en cuando una especie de comedia pactada en la que se enfrentan en un conflicto de opereta las clases trabajadoras al gobierno. Dicho teatro por lo general no suele durar más de una jornada tras la cual cada cual vuelve a lo suyo, eso sí, con cierto lavado de cara: los trabajadores por haberse manifestado, los sindicatos por haberlos convocado y el gobierno por haber cedido en alguna chorrada después de «escuchar la voz de la calle».

    La pregunta es: ¿nos vamos a dejar engañar por la propaganda de unos y de otros para convertirnos en actrices/actores de la comedia?

    1. Vamos viendo
      Siendo cierto lo que dices en tu comentario,también lo es que la Huelga General es necesaria para parar las agresiones que se están perpetrando contra los trabajadores,la huelga es una de las herramientas que el Movimiento Obrero utiliza para defender sus derechos y mientras que no nos dotemos de otra utilizaremos esta,si bien es cierto que los convocantes principales pero no únicos de la huelga CC.OO Y UGT son más parte del problema que de la solución,pero desgraciadamente son los únicos que tienen capacidad de convocar una H.G, que tenga posibilidades de éxito que sea capaz de tumbar las medidas antipopulares del gobierno,sino podríamos encontrarnos con una convocatoria «radical», cómo la que se hizo contra la participación española en la guerra de Irak que tuvo un seguimiento nulo, el hecho de que la huelga sólo dure un dia tampoco es motivo para oponerse a ella,yo pienso que la movilización debe ser gradual y no me parece creible convocar de buenas a primeras una H.G indefinida,porque no tendría seguimiento me parece más realista convocar jornadas sucesivas de huelga si no se consigue que las reivindicaciones con una sola jornada de huelga,en cuanto a que la huelga sea una opereta entre gobierno y sindicatos y que los partipantes seamos meros actores y actrices de nosotr@as depende,porque en nuestra mano esta organizarnos para superar los limites marcados por los convocantes principales que no únicos de la movilización y en cuanto a que no se consiga nada o sólo chorradas recordar aqui que como no se consigue nada es con la inacción o quedandose en casa,baste recordar que la huelga del 14-D del 88 consiguió los objetivos marcados en la convocatoria y que cómo dice el clásico, «Sólo la lucha paga»

  2. Más debate sobre la huelga
    Para mi amigo Paco Trosko:

    También creo que hay mucho de cierto en lo que dices pero te lanzo algunos cuestionamientos:

    -¿Qué es exactamente y en este momento eso que denominas “Movimiento Obrero”? ¿Qué porcentaje de la población crees que lo integra? ¿Lo entiendes como algo unitario o como una suma de sectores diferentes con intereses distintos y a veces contrapuestos? ¿Lo entiendes como un ente con conciencia de sí mismo? En caso de que tenga unidad y conciencia ¿a favor de qué tipo de sociedad está mayoritariamente? Suponiendo que sea una sociedad mejor que ésta –que no es poco suponer- ¿qué cosas estaría dispuesto a hacer y qué riesgos adoptaría para lograrla?

    – Cierto que la Huelga General ha sido una herramienta fundamental en la lucha por la obtención de todo tipo de derechos. Por eso es por lo que no seguiría malgastando y quitándole todo el filo a la herramienta empleándola sin ton ni son, de forma más que parcial y, digámoslo claramente, reformista. Recordemos huelgas pasadas en las que el movimiento obrero –este sí mayoritario y con conciencia de sí mismo- se ponía en marcha hacia la revolución creando un auténtico pulso al sistema con huelgas de verdad, sin servicios mínimos y duración pactada, y preparándose mediante mecanismos de apoyo mutuo para una larga resistencia, todo ello con el objetivo de hacer temblar los cimientos del sistema de producción.

    – ¿Es coherente y conduce hacia alguna parte estar todo el tiempo diciendo que CCOO y UGT son parte del estado y ahora –cerrar momentáneamente los ojos para- ir de la mano con ellas contra él?

    – Me gustaría conocer cuáles fueron los objetivos marcados y logrados con la huelga del 88. Lo digo porque me parece que del 88 hacia aquí no ha habido otra cosa que recortes laborales y sociales.

    – Dices que está en nuestra mano organizarnos para ser algo más que los simples actores de la opereta programada por las centrales sindicales mayoritarias. Entonces ¿no hay otra manera de organizarnos para ser eso que participar de entrada en su espectáculo?

    Saludos e interesante debate.

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