
Red Juvenil de Medellín
Víctor Carranza Niño, es un esmeraldero del Departamento de Boyacá, conocido como el Zar de las esmeraldas; por años ha sido acusado de ser el patrón de los grupos paramilitares que actuaron en el campo de Boyacá y otros sitios geoestratégicos del país, a pesar de las múltiples acusaciones en su contra, no ha sido castigado ni investigado a fondo por sus atroces crímenes, desde 1998 Carranza ha enfrentado tres procesos pero en igual número de veces ha salido ileso.
Carranza es acusado de ser un Narcotraficante y paramilitar, jefe del desaparecido grupo paramilitar “los Carranzeros” llamado luego «Serpiente Negra» que desató en los 90 una ofensiva en el Departamento del Meta contra la población de la región del Alto Ariari y contra el Comité Cívico de Derechos Humanos del Meta, el cual fue desterrado de la región en febrero de 1995 y todos sus miembros amenazados de muerte1. Carranza ha aportado a la conformación de grupos paramilitares en llanos orientales de Colombia, región golpeada por casi todas las formas históricas de violencia2
En 1989, el Departamento Administrativo de Seguridad DAS halló fosas clandestinas con varios cadáveres y un centro de entrenamiento de paramilitares en varias haciendas de propiedad de Carranza en Puerto López3. En 1989, dos sicarios detenidos en Bogotá, confesaron ante un juzgado haber cometido varios asesinatos de miembros de la Unión Patriótica en el Meta por cuenta de Víctor Carranza y con el apoyo de miembros del Batallón Vargas y de la VII Brigada.4 Otras confesiones de dos integrantes de la estructura paramilitar de Víctor Carranza, dan fe de cómo los tres cuerpos de inteligencia y seguridad del Estado en los años 90, el ejército con su departamento B-2, la policía con su departamento F-2 y el DAS (Departamento Administrativo de Seguridad), actuaban en unidad de acción y de objetivos con la red de civiles armados cuya cabeza era Carranza; en donde la fuerza pública suministraba armamentos, municiones, información y protección5.
El Zar de las esmeraldas fue incluido en la exclusiva lista de multimillonarios que publica la revista Forbes y considerado uno de los hombres más ricos del continente con una fortuna personal valorada en 1.000 millones de dólares6. Mientras sus trabajadores Mineros no cuentan con condiciones laborales dignas, y mucho menos con un sistema de salud adecuado; los mineros sin distinción de hombres y mujeres deben trabajar arduas horas dentro de las minas, expuestos a problemas respiratorios y riesgos de aludes de tierra, para un miserable sueldo que no alcanza al fin de mes, o en dado caso el pago representado en una bolsa con esmeraldas, que debe ser repartida entre todos los trabajadores. Un campesino de la zona, afirma que “Nuestras famosas esmeraldas no han dado tan siquiera para cambiar las formas de vida de la zona esmeraldífera o la vida de quienes escarban la tierra buscándolas». El mundo de los esmeradores es tan confuso como la esencia misma de la piedra, los mineros llevan una vida miserable que esperan cambiar con un golpe de surte y sus patrones viven encima de una 4X4, rodeados de mujeres y guardaespaldas7.
Cada vez más, Carranza expande sus negocios a diferentes regiones del país, donde le es importante concentrar la mayor parte de tierras, en la actualidad tiene negocios en los Llanos Orientales, La Costa Atlántica, El Meta y por supuesto el Boyacá, zonas ricas en recursos naturales, especialmente mineras, las cuales son utilizadas para acumular dinero y demás riquezas, al mismo tiempo la mayoría de sus trabajadores de las minas no poseen más de 10 metros de tierra, donde fabrican sus ranchos con materiales de madera y en muchas ocasiones de cartón y plástico, para los campesinos de las zonas la esmeralda es más que una piedra preciosa, es una piedra maldita, por la cual se ha desatado varias guerras, como en la región de Boyacá la llamada “guerra verde” de los años 90, la cual no fue solo la telenovela “Fuego Verde”; guerra en la que se masacraron decenas de campesinos para el beneficio de dos grandes familias esmeraldíferas en disputa del poder.
En el año de 2007, después de la presunta desmovilización de los grupos paramilitares en el País, en el departamento de Boyacá se ha venido reconfigurándose la ‘guerra verde’ por el conflicto que existe a través de la explotación de la piedra preciosa, este se hace notable en la reaparición de grupos armados; por ejemplo, “la incautación de más de siete mil cartuchos de diferentes calibres y de 39 granadas de fragmentación durante el 2007 en el departamento de Boyacá”8 (……) Carranza, afirma que la seguridad en el occidente de Boyacá está mejor que nunca y que no existe ningún problema que la pueda alterar; paralelamente a estas afirmaciones, en el año 2007 se perpetraron en la provincia de Occidente 44 homicidios, durante los cinco primeros meses del 2008 fueron 56, esto genera cuestionamientos sobre la realidad que se vive en la región9
Víctor Carranza Niño, se ha encargado de expandir la pobreza y la marginalidad no sólo en zonas donde se explotan las esmeraldas, sino también en muchas zonas cocaleras, para controlar este negocio ha consolidado un fuerte imperio de paramilitares y mercenarios a su servicio, ha cometido crímenes de lesa humanidad, desplazamientos y demás atrocidades, es por esta razón que se merece el más detestable puesto de los gusanos de la semana.
1. http://www.derechos.org
2. Centro de Investigación y Educación Popular – Cinep, http://www.arlac.be/paramilitarismo/html/pdf/deuda06.pdf
3. http://www.movimientodevictimas.org, http://colombia.indymedia.org
4. http://www.movimientodevictimas.org, http://colombia.indymedia.org
5. http://www.vivianaperetti.com
7. El Tiempo, Domingo 27 de Julio de 2008