
En la entrada de hoy voy a intentar explicar una actividad habitual del militarismo: cómo procede a blanquearse.
La noticia
Nos cuenta Infodefensa que el Gobierno acaba de aprobar un gasto de 375 millones de euros para el Ejército del Aire para comprar 7 apagafuegos DHC-515 de la canadiense De Havilland y para la modernización de los actualmente en servicio CL-215 y CL-245. Defensa los pagará entre 2024 y 2031.
Nos chirría que sea el Ministerio de Defensa quien compre materiales apagafuegos cuando debería ser el Ministerio de Transición Ecológica dirigido por Teresa Ribera (PSOE).
Pero nuestras dudas aumentan cuando leemos que:
Transición Ecológica colaborará en la definición de las necesidades (dirán dónde hay fuego, vamos) y proporcionará la financiación necesaria, mientras que Defensa se encargará de la dirección del proceso acordado y de la gestión de la adquisición. Es decir, el Ministerio de Transición Ecológica dotará con sus recursos presupuestarios las anualidades, que, en principio, quedarán como sigue:
102.083.333,33 € en 2024.
34.027.777,78 € en 2025.
7.056.689,06 € en 2026.
10.585.033’59 € en 2027.
46.808.389,32 € en 2028.
58.333.333,33 € en 2029.
106.944.444,44, € en 2030.
9.722.222,22, € en 2031.
En total 375.561.223,07 €.
Los juegos políticos a favor del militarismo
1.- Ocultar el gasto militar mediante dos procedimientos:
Hacer que el coste sea pagado por el Ministerio de Transición Ecológica.
Hacer que dos apagafuegos sean pagados, íntegramente, por la Unión Europea, por integrarse el acuerdo en el mecanismo europeo de Protección Civil.
2.- Enturbiar el control del gasto militar mediante la asignación de partidas plurianuales que dificultan su seguimiento y la trasparencia.
3.- Adueñarse de trabajos civiles, es decir, militarizar progresivamente a toda la sociedad, lo cual les sirve para:
No tener parados a parte de sus pilotos y poder dotarles de horas de vuelo. Con ello pretenden evitar, en parte, la crítica social del poco trabajo de los militares para el gasto que producen.
Autojustificar su existencia. Ya que no lo pueden hacer mediante su principal cometido: la defensa, lo hacen ocupando trabajos civiles con prestigio para hacerse indispensables.
Hacer campañas de autobombo durante la época de incendios sobre la «necesidad y utilidad» de las Fuerzas Armadas.
Los perjuicios para el Ministerio de Transición Ecológica
Está claro lo que gana el Ministerio de Defensa: en la práctica disfruta de las aeronaves, busca beneficios políticos con su actuación, endosa parte del gasto militar a otro ministerio. Pero, … ¿qué beneficio obtiene el Ministerio de Transición Ecológica? Tras mucho pensar, concluimos que ninguno.
Un acuerdo que beneficia a una de las partes y no a la otra no es igualitario y revela, muy a las claras, cómo se las gasta el Ministerio de Defensa.
Pero, además, el acuerdo perjudica, claramente, al Ministerio de Transición Ecológica:
Se vuelve dependiente del Ministerio de Defensa.
Cede prestigio (el que dan apagar los fuegos) al Ministerio de Defensa.
Pierde control de sus políticas.
Militariza su presupuesto y actuación.
Acepta ocultar gasto militar.
Cede parte de sus competencias.
Conclusiones
A pesar de que la noticia se vende como un éxito, el triunfo lo es, en exclusiva, para el Ministerio de Defensa y la militarización de la sociedad.
Pensamos que el Ministerio de Transición Ecológica se ha plegado, a cambio de nada, a las malas prácticas de ocultar gasto militar y a promover el militarismo en la sociedad española.
Fuente: https://www.politicanoviolenta.org/?p=405