
Porque ya saben que a río revuelto… Y más cuando un departamento maneja tantísimo dinero opaco y sujeto a escaso control. En este caso, según reconocen, incluso ese mínimo de control llega a desaparecer. Es la gran fiesta de las comisiones para políticos, militares y contratistas. Y el agujero creciendo y creciendo. Nota de Tortuga.
Lo dominan los cuartes generales y contratistas
Defensa reconoce ejercer un control insuficiente y limitado de las adquisiciones
(Infodefensa.com) Madrid – A pesar de más de 30 años de experiencia y 30.000 millones de euros gastados, el Ministerio de Defensa reconoce que ejerce un control “insuficiente y limitado” de los programas de adquisición de armamento y carece de metodología y de capacitación experta en gestión, por lo que asegura que el proceso está dominado por los Cuarteles Generales y los contratistas principales, según un informe reservado al que ha tenido acceso Infodefensa.com.
La radiografía del modelo de gestión actual de los sistemas de adquisición del departamento que dirige Carme Chacón muestra enorme deficiencias. Por ejemplo, no existen mecanismos de control externo, se desconoce con exactitud cuántas oficinas de programas existen, el flujo de información es muy limitado, y son evidentes los problemas de coordinación, dispersión de competencias y redundancia de estructuras que provocan que “sean habituales los retrasos y sobrecostes (…) sin que esa dinámica implique exigencia de responsabilidades y depuración de las mismas”.
El documento afirma que los contratistas han adquirido “un excesivo poder” como consecuencia del “limitado control” que ejerce el Ministerio y subraya que al carecer de “la independencia suficiente” los criterios de los usuarios (los cuarteles generales del Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire) “prevalecen sobre los criterios técnicos, económicos y de coste-eficiencia” que deben regirlo.
Respecto a la planificación económica y financiera, dice que la Dirección General de Asuntos Económicos “no emplea técnicas que permitan evaluar de forma fiable el coste total asociado al lanzamiento de un programa” y en relación con la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) mantiene que no tiene libertad en la toma de decisiones porque de facto lo ejercer los Cuarteles Generales.
Poder excesivo de los contratistas
“Todas estas circunstancias dan lugar a una notable situación de debilidad de la Administración en la gestión de los programas que propicia que los contratistas adquieran un excesivo poder como consecuencia del limitado control que ejerce el Ministerio de Defensa”, agrega el análisis de la Secretaria de Estado de Defensa.
“Esta posición dominante a la que ha accedido la industria –continúa el documento oficial- llega a impedir la viabilidad de la Administración sobre aspectos esenciales de los Programas Especiales de Armamento (PEAs), tanto en el ámbito de la gestión y ejecución de los mismos como en el plano industrial, lo cual provoca que sea habitual carecer de elementos de juicios propios e independientes”.
Cuarteles Generales: los directores de facto
El documento señala que la tendencia de los Cuarteles Generales a mantener el control sobre las adquisiciones y “las dificultades” para que la DGAM ejerza su autoridad sobre los programas “son elementos que ha causado que, de facto, la dependencia orgánica haya prevalecido sobre la funcional, reduciendo a la mínima expresión el papel de liderazgo y coordinación” del Órgano Central.
Los conflictos competenciales y la escasa delimitación de las responsabilidades ha provocado –dice el informe- que aunque la DGAM debe ser la máxima autoridad sobre los programas, “de facto son los Cuarteles Generales los que ejercen la dirección de éstos”, ocultándola en muchos casos información y datos sobre los mismos.
“La fuerte dependencia de los Cuarteles Generales sobre los recursos humanos destinados en el Órgano Central (…) puede llegar a condicionar la actuación de éstos sobre los programas”, subraya para concluir que este modelo proporciona a los usuarios “un gran poder de influencia” sobre las adquisiciones.
También resalta que el intercambio de información entre el Ministerio y los Cuarteles Generales es muy limitado con una arraigada cultura “consistente en tender a no trasmitir los problemas a los estamentos superiores dando una falsa imagen de normalidad y de que todo está bien”, abandonando cualquier tipo de gestión proactiva.
“Se puede afirma –dice el documento- que la organización que gestiona las adquisiciones se encuentra tan fuertemente compartimentada que la información no fluye adecuadamente y el trabajo coordinado y cooperativo es una excepción”.
Como consecuencia de ello, lo normal es que “los Cuarteles Generales recurren a la DGAM sólo cuando los problemas los superan, no habiendo informado previamente a ésta de las circunstancias y antecedes de los mismos”.
Falta de mecanismos de control efectivos
El documento habla de que los “hitos documentales son poco profundos”, de que no se ha implantado “un sistema eficaz de seguimiento continuado”, la capacidad de coordinación/dirección sobre los programas “es limitada” y tampoco se ejerce “un control riguroso de los programas, siendo habituales los retrasos y sobrecostes –llegando en ocasiones a producirse el incumplimiento de requisitos- sin que esta dinámica implique exigencia de responsabilidad y depuración de la misma”.
Por último, el documento del SEDEF señala, asimismo, que “no se efectúa un seguimiento y control apropiado sobre el cumplimiento de los planes industriales asociados a los programas, ni tampoco se ha definido indicadores de gestión que permitan evaluar el cumplimiento de los objetivos de capacitación industrial”.
El sistema cuenta con 800 personas
Defensa mantiene que es difícil saber con exactitud cuántas oficinas de programas existen
(Infodefensa.com) Madrid – El Ministerio de Defensa reconoce que la gestión de los programas de adquisición de armamento es tan “confusa” y “ambigua” que ni siquiera sabe con exactitud cuántas oficinas de programas existen y es habitual que los gestores sean militares sin preparación de gestión y sin perspectivas de ascenso.
“Hoy en día parece que el sistema de adquisiciones acepta la idea de que cualquier persona puede desempeñar las tareas de gestión de los programa de armamento y material, lo que se traduce en la presencia en las oficinas de programas de personal que no presenta un perfil específico”, afirma un informe reservado de la Secretaria de Estado de Defensa al que ha tenido acceso Infodefensa.com.
Resalta la “poca valoración” que tienen los gestores de los programas para la carrera militar lo que hace que “suela ser habitual que estos destinos se soliciten por personal sin perspectiva de ascenso, en destino de reserva o personal, que se toma su estancia como una etapa de transición a la espera” de otros destinos más atractivos.
Estas circunstancias, dice el documento, “provoca que el personal que gestiona los programas no esté suficientemente formado para el desempeño de un trabajo que, por un lado, resulta altamente complejo debido a la naturaleza multidisciplinar y, por otra, tiene asociado el consumo de un elemento volumen de recursos públicos que exige que se ejecute con el máximo rigor y eficacia”.
El informe del SEDEF al que ha tenido acceso Infodefensa.com explica que las carencias existentes se ven “agravadas” por la alta movilidad que impide la continuidad en el trabajo y es fuente de ineficiencias, “dado que el personal está largos periodos de aprendizaje y una vez finalizado este, cuando resulta productivo, suele ser habitual que cambie de destino”.
“La alta rotación está motivada principalmente –subraya- por una cultura de priorización de los perfiles generalistas en las jefaturas de los programas, más propia de los cuerpos generalistas de los ejércitos, que resulta contraproducente para el desarrollo de especialistas en gestión de programas”.
Oficinas de Programas deficientes
El informe del SEDEF califica de “problema endémico” la “debilidad” que en la realidad tienen las oficinas de programas y la figura del Jefe de Programa, que en teoría debería ser capaz de tomar y hacer efectivas decisiones sobre el conjunto del programa aunque en la práctica “carecen de capacidad real de acción”.
Destaca la enorme ambigüedad que todavía existe a la hora de definir el propio concepto de programa y afirma que esta “confusión” se extiende a “otros elementos relacionados como son los programas presupuestarios, los contratos o la programación”, lo que hace más difícil el buen funcionamiento del sistema.
El Ministerio de Defensa reconoce incluso que le es difícil para el mismo establecer con “exactitud” el número de oficinas de programas constituidas. Según los criterios de la Directiva 68/2000 del SEDEF, solamente existirían dos (Leopardo y Eurofighter) aunque en el ámbito de Defensa actualmente se encuentran en curso 162 programas.
Reconoce que fuera de esa directriz, cada ejército ha desarrollado su concepto propio de lo que es una oficina de programa, existiendo estructuras muy dotadas, como por ejemplo, la oficina del programa Eurofighter, con 25 personas en el Cuartel General del Ejército del Aire, y otras 30 en la agencia NETMA, y otras que existen sólo formalmente puesto que realmente se encuentran dotadas con 1 ó 2 personas.
Según su propio criterio, en referencia a programas de adquisición de armas complejos, la SEDEF identifica 52 programas de obtención con Jefatura de Programa propia: 15 en el Ejército de Tierra, 7 en la Armada, 15 en el Ejército del Aire, 2 en la UME, 5 en el EMAD y 8 en la DGAM. El resto no tiene estructura de oficina propia.
Más de 800 personas en el sistema
El informe desmiente la noción de que el principal problema de la gestión de los programas de adquisiciones de armamento en España se deba a la escasez de recursos humanos. Calcula que, incluyendo todas las estructuras como el Grupo de Evaluación de Costes, las secciones de Asuntos Económicos de los Cuarteles Generales o los Representantes para el Aseguramiento Oficial de la Calidad (RAC), la plantilla asciende a 798 personas –de las cuales 175 pertenecen a ISDEFE-.
“En términos relativos, considerando el volumen medio de inversiones realizado en armamento y material en el lustro 2006-2010 (…) cada una de las 750 personas del sistema de adquisiciones gestiona una media de aproximadamente 3 millones de euros anuales”, el mismo orden de magnitud que en el caso inglés o francés.
“La conclusión general respecto a los recursos humanos destinados a la gestión de programas es que más que resultar insuficientes, están distribuidos de forma altamente ineficiente a lo largo de una estructura organizativa que presenta notables problemas de coordinación, lo que se traduce en una dispersión de esfuerzos”.
Del total de personas, el Ejército de Tierra es el que dedica el mayor número de personal -161 personal directo-, seguido del Ejército del Aire (133), la Armada (110), el Estado Mayor de la Defensa (32), la DGAM (25) y la UME (20).
Respecto al personal indirecto, el total es de 317 personas, concentradas principalmente en la DGAM (RAC); 95 personas: DIGENECO/DAEs, 60; DGAM (PLAPRO), 49 personas y DIGENECO (GEC), 45.