Fuente: Europa Press

Es sabido que uno de los principales discursos falsificadores de los nacionalismos es el victimismo y que las élites que se arropan bajo este tipo de discursos es el militarismo y la gestión prolongada de un conflicto atávico no resuelto. Esto vale tanto para el nacionalismo españolista, que organizó una visión del mundo dividida entre españoles (buenos) y extranjeros (que nos pueden atacar y que justifican la existencia de un ejército) y del ingente gasto militar que tan bien sirve a sus intereses económicos.

Hasta ahora, en el discurso del nacionalismo vasco el ejército español era el ejército de ocupación extranjero y la punta de lanza del españolismo opresor. Basados en muchos elementos reales sobre el propio “ser” del ejército español y su función (un ser y una función que no es original y que vale tanto para este ejército como para cualquier otro incluido un hipotético ejército de gudaris vascos) se describía una simplificación de buenos y malos que ahora, sorprendentemente, cambia en el discurso nacionalista.

Efectivamente, el pretendido jefe del nacionalismo “democrático” vasco, Íñigo Urkullu, ha pedido que el ejército español se embarque en los atuneros que faenan en el índico.

Urkullu está ” preocupado por la suerte que puedan tener todos aquellos que se dedican a su labor diaria, a ganarse la vida y a la seguridad con la que puedan hacerlo“, aunque no parece mostrar la misma preocupación por la esquilmación que estos puedan estar haciendo ni por la brecha de explotación entre el Norte y el Sur.
Se queja por eso de la actitud dubitativa del gobierno español y del gobierno vasco, que no mandan al ejército a poner orden al Índico.
Pero lo que lleva al colmo el cinismo del argumento es que dice que esta petición de intervención militar la hace desde la sensatez y la consciencia, ya que los vascos pagan al estado una parte de sus impuestos y estos se destinan al ejército. Según el líder del derechista PNV , ”Nosotros, que estamos en contra de lo que son determinadas demostraciones del Ejército español y también ponemos muy en cuestión al propio Ejército español en la Comunidad Autónoma Vasca, que hayamos reivindicado que esté en los pesqueros, sé que ha podido llamar la atención, pero lo hemos hecho con absoluta consciencia y sensatez”,

¿Qué ocurriría si se militarizase más el conflicto? ¿Se resolvería? ¿Se acabarían las precarias condiciones de vida que llevan a la piratería? Seguramente no. Lo más seguro es que se agudizase el conflicto, se perdiesen vidas, se agravasen las condiciones de vida de todos. Y, también, se hiciese más necesario (es la lógica de la espiral de violencia) lo militar.

La propuesta de Urkullu es incongruente e insolidaria: exportar nuestras fuerzas armadas, precisamente esas fuerzas armadas que no quieren ver en el país vasco y que no quieren que intervengan en sus asuntos, las quieren ver interviniendo a miles de kilómetros contra gentes mucho más pobres en todos los sentidos.

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