
Pablo Emilio Obando A.
Según el escritor Jorge Blaschke autor, entre otros textos, de “Los grandes enigmas de cristianismo”, El catolicismo “apareció, inicialmente, en oposición a los cristianos ortodoxos, cisma cristiano del año 1054”. Se rebate así la tesis de que fue el mismo Jesucristo el fundador de ésta doctrina religiosa. Es más, para algunos teólogos e historiadores contemporáneos la existencia de Jesús se pone en entredicho por cuanto no existe ninguna evidencia histórica seria que lo corrobore. Para Timothy Fredke y Meter Gandy autores del best-seller “¿Fue el “Jesús original” un dios pagano?” no existe “evidencia de que Jesús haya vivido jamás” pues sus estudios les permitieron comprobar cómo la similitud entre las historias de Osiris, Dionisos y Jesucristo en forma simple y contundente son partes del desarrollo de un único mito. Para sustentar sus investigaciones construyen la supuesta biografía de Jesús a partir de motivos míticos relacionados con Osiris – Dionisos. Veamos algunas “coincidencias” entre Jesús y Osiris: “Osiris – Dionisos es Dios encarnado, el salvador, “Hijo de Dios”. Su padre es Dios y su madre una virgen mortal. Nace en una cueva o humilde establo el 25 de diciembre ante tres pastores. Milagrosamente convierte el agua en vino en una boda. Entra triunfalmente en la ciudad montando un burro mientras se agitan hojas de palma para honrarlo. Muere en Pascuas como sacrificio por los pecados del mundo. Tras su muerte, desciende a los infiernos, al tercer día resucita de entre los muertos y asciende al cielo en su gloria….” Sobra decir que Osiris fue una deidad que “existió” cientos de años antes de la pretendida vida de Jesucristo.
Con el triunfo de la doctrina católico-cristiana se inicia una era de persecución contra escritores, investigadores, científicos, médicos, astrónomos y librepensadores. Muchos son llevados a la hoguera, torturados, desaparecidos o simplemente ignorados socialmente. Expresa Blaschke que “Los crímenes más horribles de la humanidad se han cometido cuando alguien ha creído encontrar la verdad”. Es memorable el registro fotográfico de las altas jerarquías católicas alemanas con los principales militares nazis o el nacionalismo- católico de Francisco Franco caracterizado por su control, con el apoyo del Estado, de determinadas parcelas de la vida política y social española. Gran parte de la educación y la moral pública quedaban en manos de la Iglesia, que actuaba en la censura cultural e imponía sus normas sobre determinados comportamientos sociales. El mutuo respaldo recibido por la Iglesia católica y el régimen político instaurado por el general Francisco Franco ha recibido el nombre de nacionalcatolicismo. Dicha institución cristiana apoyó a las fuerzas encabezadas por Franco durante la Guerra Civil española (1936-1939), hasta el punto de otorgar a la misma la categoría de Cruzada. La instauración del régimen dictatorial triunfante estuvo unida a la hegemonía religiosa e incluso cultural de la Iglesia católica. Sobra decir que esta dictadura militar sembró a España de cadáveres fomentando la desaparición de los intelectuales que se oponían a tan nefasto sistema de gobierno.
De ahí que sea preocupante en Colombia la intromisión de la Iglesia católica en asuntos de Estado y que se amenace con excomunión a los políticos que se opongan a sus fanatismos ideológicos y doctrinarios. Recordamos como hace algunos meses el cardenal Alfonso López Trujillo sentenciaba que “los políticos que apoyan leyes que van en contra de la familia y a favor de los matrimonios homosexuales, parejas de hecho, del aborto y el divorcio no pueden comulgar”. Como si con ello pudieran contener los hilos de la historia. A qué juegan cuando condenan las uniones homosexuales si no a desconocer la Carta Constitucional de los colombianos y a ignorar las libertades de expresión, de cultos, de pensamiento que caracterizan a cualquier sociedad culta y civilizada del planeta. Intromisiones de esa naturaleza son peligrosas en una sociedad como la nuestra, analfabeta, ignorante y fácil de conducir por los caminos de fanatismo. Como también es preocupante que a una columnista se le lance todo tipo de epítetos por el simple hecho de expresar su opinión sobre la sexualidad de los colombianos. Esas piedras las lanza la Iglesia católica en su afán de imponer su criterio desconociendo la misma Constitución Política de Colombia… A qué juegan si no a encender las pasiones desconociendo los derechos de cientos de seres humanos que viven y practican una sexualidad diferente. No más catolicismo impuesto, ¡¡por el bien de nuestra sociedad pluricultural basada en una Constitución respetuosa de las diferencias humanas!!
peobando@gmail.com
El neo nacionalcatolicismo
El hombre hizo a Dios a su imagen y semejanza.
internete
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PD: ¿Se imaginan ustedes un Dios con forma de cocodrilo, o de peral, o de cucaracha?
No. Dios es un amable anciano de barba blanca…