
El nuevo arzobispo de Varsovia admite que fue espía del régimen comunista polaco
Wielgus accedió ayer al cargo con el apoyo del Vaticano mientras arrecia la polémica surgida hace dos semanas
ÍÑIGO DOMÍNGUEZ/CORRESPONSAL. ROMA
La polémica caza de brujas desatada en Polonia en los últimos años en busca de ex-confidentes del régimen comunista dio ayer con un peso pesado. El nuevo arzobispo de Varsovia, Stanislaw Wielgus, que tomó ayer posesión del cargo y hará mañana su entrada oficial en la catedral, admitió ayer la acusación que le lanza la prensa desde hace dos semanas: también él fue un espía. Dos de cada tres polacos, además de algunas voces de la Iglesia, opinan que Wielgus debe renunciar al cargo y tras un día tormentoso, el arzobispo llegó a emitir una segunda nota a última hora de ayer para pedir perdón de nuevo y poner su cargo a disposición del Papa.
«No quiero justificarme, sé que no debía tener ninguna relación con el régimen, pero no cumplí ninguna de las tareas que me encomendaron ni hice daño a nadie», dijo el prelado al mediodía en su primera declaración pública. En ella Wielgus, de 67 años y que en principio había negado las acusaciones, explicó que decidió colaborar con la Policía secreta para viajar más fácilmente al extranjero y desarrollar sus estudios.
En aquella época cada viaje requería una petición especial y con ellas los servicios secretos presionaban al interesado para colaborar. Wielgus admite que en 1978 accedió a hacerlo «por debilidad».
«Entonces me pareció que debía continuar mi formación por el bien de la Iglesia», señaló el arzobispo, que calificó de «falsas» algunas informaciones desclasificadas por el Instituto de la Memoria Nacional (IPN, en polaco). El IPN encabeza la ‘limpieza’ de archivos promovida por el gobierno de derecha de los gemelos Kaczynski, una campaña que ha dividido al país y a la propia Iglesia polaca.
Investigación interna
La admisión de Wielgus llega ‘in extremis’, cuando la prensa ya ha publicado documentos muy comprometidos, que datan su colaboración de 1968, cuando era universitario. Según estas informaciones, que contradicen su versión, habría seguido hasta un curso de formación de agentes y tenía seudónimos. También ayer mismo la Conferencia Episcopal polaca concluyó su investigación interna de forma muy dura: «Hay numerosos e importantes documentos que muestran que dio su disponibilidad para colaborar en manera consciente y reservada».
En este feo asunto la última palabra del Vaticano sigue siendo su inequívoco comunicado del pasado 21 de diciembre, al surgir las primeras informaciones tras el nombramiento de Wielgus el día 6: «La Santa Sede ha tomado en consideración todas las circunstancias de su vida, incluidas las de su pasado. Eso significa que el Santo Padre nutre hacia monseñor Wielgus plena confianza».
Los analistas señalan que Benedicto XVI estaba informado del pasado de Wielgus, pero ha querido enviar una señal de reconciliación a la sociedad polaca. La duda es si lo sabía todo y si cambiará de idea.
Diario La Verdad de Alacant
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Joder, como sois… sería de «Cristinanos por el Socialismo» ¿no?