Nos ha llegado la presentación power point que puede descargarse más abajo: Es una alegoría muy patriótica, de buena factura y con buen material fotográfico procedente del ámbito castrense, en la que se loa en plan victimista la abnegada labor de los soldados españoles que guerrean por medio mundo en las llamadas «misiones de paz». El leiv motiv de este esfuerzo propagandístico pretende comparar la abnegación de estos defensores de la libertad y la civilización con la vida muelle que -según ellos- llevamos las personas que cuestionamos esas intervenciones militares. Ni una palabra sobre las causas de esos conflictos ni sobre los intereses económicos y políticos que hacen que se envíen tropas según a qué lugares. Viene muy bien para meterse en el pellejo y en la mente de los sectores sociales que han hecho suyo el discurso simplista del poder y que se sienten realmente defensores del «mundo libre» Nota de Tortuga.


Adjuntamos un texto crítico con la presentación que nos llegó en el mismo mensaje:

EL PACIFISTA Y EL OTRO.

Las guerras no solucionan nada y los militares que combaten en “ellas” no tienen la culpa de que existan esos otros “homínidos” que deben creerse Dioses del Olimpo y que determinan intervenciones militares en puntos determinados de este nuestro patético mundo, esgrimiendo argumentaciones que no se la creen ni ellos, puesto que la sin razon de una guerra que atiende a intereses de poder, es decir, económicos, nada tiene que ver con lo humanitario.

Esas imágenes, de niños, hombres y mujeres mutilados o muertos, a los que los soldados de los distintos ejércitos ayudan, sufren de esta cruel realidad a causa de la guerra.

¿Estos hechos no suman un desatino de contradicciones ¿Guerras que hacen necesario montar otras para acabar con ellas? Si las primeras no existieran, no serían necesarias las segundas. ¿No es eso?

Porque si vamos sumando problemas bélicos el número de desgracias humanas se multiplica, el intervencionismo militar en los lugares de conflicto no parece resolver el conflicto origen. Se perpetúan en el tiempo y
generan cada vez más muerte, miseria y desolación en
aquellos Países que la sufren.

No está en mis manos,
determinar que otras alternativas deben tomarse para
resolver o ayudar en los distintos conflictos orígenes,
pero estoy segura de que alternativas por la vía pacifista
deben existir.
Históricamente, hay ejemplos,
de hombres que las encontraron.

La violencia nunca resuelve
nada, en todo caso, oprime y doblega voluntades pero se
nutre de ira que nuevamente, tarde o temprano, se volverá a
manifestar violentamente.
Por otro lado, ¡quienes se han
creído los “mandamases occidentales”!, para imponer al
resto del mundo su visión del bien y el mal, de los
sistemas políticos que deben imperar en otras culturas, sin
atender a esas diferencias que constituyen sus raíces
históricas como pueblos.

¿Esas diferencias, no son
constitutivo de derecho, que hombres y mujeres, pueblos y
naciones ostentan según nuestras bases democráticas
occidentales?
Hay desgracias que sufren los
hombres, que afectan al género humano y no son causadas por
las guerras…desastres naturales, pobreza, esclavitud en
todas sus vertientes, muerte por falta de recursos, por
hambre…

Abogo, por un ejército, que no
tenga necesidad de armarse para defenderse puesto que no hay
enemigo. Que invierta el dinero que está destinado al
negocio de las armas en bienes “valores” y que sea esa
su única misión de paz, distribuir la riqueza entre los
distintos Países que pueblan nuestro mundo. Que utilicen
aviones civiles y vuelen hasta esos lugares con alimentos
suficientes para evitar muertes sin sentido. Que lleven
entre sus objetivos prioritarios planes de salud, educación
y de desarrollo para que cada uno de los seres humanos
nacidos en cualquier punto de este planeta tierra. Que
nunca, nunca jamás nadie tenga que argumentar que necesita
matar para sobrevivir y que nunca, nunca jamás nadie
aproveche esa circunstancia para enriquecerse, extender sus
fronteras y creerse el dueño del universo con el poder que
le otorga el control de la desgracia ajena.

Ejércitos, militares de buena
voluntad, por favor…dejad de destruir y cambiar de verbo,
de ahora en adelante construid la paz.

¡¡¡Hay mucho trabajo que
hacer!!!
Las guerras no solucionan
nada.
Sin pretender ofender a nadie,
eso es lo que opino…sencillamente.

Anabel A.


Descargar presentación:

Vestir una bandera con honor

One thought on “«El pacifista y el otro»”
  1. «El pacifista y el otro»
    Una pasada la presentación esa. Y estoy de acuerdo con lo que dice el artículo. Vaya un morro que tienen, y vaya lo que les gusta hacerse las víctimas cuando son los verdugos.

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