El teniente coronel Bryan Hilferty, portavoz de las tropas de EE UU en Afganistán, señaló que el primer suceso se produjo al este de la ciudad de Gardez, en la provincia de Paktia, unos 120 kilómetros al sur de Kabul, cuando las fuerzas norteamericanas asaltaron un campamento que suponían era un depósito de armas del «señor de la guerra» rebelde Mulá Jalani.

Al día siguiente de este suceso, nueve niños y un adulto resultaron muertos al bombardear un avión A-10 Warthog una aldea cercana a la ciudad de Ghazni, situada unos 60 kilómetros al este de Gardez.

En un principio, tanto los militares como la Embajada de EE UU en Afganistán afirmaron que el adulto muerto era un «conocido terrorista», pero posteriormente los norteamericanos admitieron que su «objetivo» podría no estar en el lugar atacado.