
Por Heródoto el Rojo.
Si existe algún adjetivo que defina el modelo actual de desarrollo capitalista, éste sería sin duda el de economía del petróleo. Un análisis profundo, y no tanto, de nuestra economía global nos deja claro que el principal recurso utilizado, el petróleo, es sin duda una de las peores opciones posibles para el futuro del planeta.
Pero ese no es el principal problema, no voy a culpar al inventor del motor de explosión o al señor Diesel de nuestros males actuales, el principal problema es que ni siquiera hay una voluntad general de los gobiernos actuales en buscar unos recursos que sustituyan a este “oro negro”, que pronto se convertirá en pesadilla. La explicación es sencilla, el mundo del petróleo está en manos de las más gigantescas corporaciones y transnacionales del mundo, es decir, en manos de los capitales más reaccionarios, carroñeros y agresivos que hayan existido nunca.
Estas transnacionales (y los gobiernos que controlan) decidieron hace tiempo que había que exprimir hasta el final todas las reservas rentables de petróleo, a pesar de los gravísimos costes medioambientales, de salud y de intereses geoestratégicos que están desangrando al mundo en un sin fin de guerras económicas por el control de los recursos.

El petróleo es el mayor negocio del mundo, y hasta ahora el más rentable. En estos días de subidas de los productos petrolíferos siempre hay quien se beneficia, y por supuesto son las transnacionales del petróleo, cuando el mundo entra en crisis energéticas (inflación, crisis económica, etc..) éstas aumentan sus beneficios más que nunca, todo ello gracias al principal elemento que caracteriza al capitalismo, la especulación, en donde una elite financiera elige los momentos “más calientes” (Iraq, Venezuela, etc..) para crear miedo, y lo que un día vale 20 al día siguiente vale 30, mientras la producción sigue siendo la misma. Un ejemplo más del engaño de la “mano invisible” que regula la economía liberal capitalista.
Como vemos la economía del petróleo es una economía que beneficia sobremanera a unos pocos, aumentando aún más las grandes desigualdades sociales de nuestro querido mundo.
Sin embargo, esta no es su cara más oscura, el control estratégico de todas las fuentes de recursos está llevando al planeta a una inestabilidad de la que no se sabe muy bien como terminará. Los EE.UU. , dirigidos para más desdicha nuestra por un magnate petrolero, es el país que más consume petróleo, en gran parte por el altísimo gasto de sus vehículos (nunca se plantearon la reducción seria del consumo pues significaba menos beneficios para las petroleras), pues bien, la política imperialista norteamericana de estos últimos años parece estar prácticamente dirigida a un único fin, controlar todas las fuentes de petróleo posibles.
Es indignante oír en muchos medios de comunicación (manipulados por intereses “superiores”) estas absurdas teorías de que los problemas actuales son un “choque de civilizaciones”, ¡¡ por favor!!, lo que estamos viviendo son las consecuencias de que el 73 % de las reservas mundiales de petróleo están en países musulmanes, y de ello nos pueden contar mucho los iraquíes. Las consecuencias de estas políticas son catastróficas, el control de los países productores, directa o indirectamente, y también de los oleoductos que los transportan (de tanta importancia como las fuentes), hacen que muchas regiones tengan una inestabilidad crónica que les impide desarrollarse como sociedad, conflictos disfrazados de luchas tribales, nacionales o cualquier estupidez que pueda servir de manipulación de la realidad. Hay que recordar que la inestabilidad en estas regiones sirve de justificación para la intervención del imperialismo petrolero.
En el siglo XIX el Imperio Británico conquistaba territorios para crear colonias que consumieran sus productos, pero, además, necesitaba controlar determinadas zonas por todo el globo con una sencilla razón, para controlar el mundo tenían la mejor y mayor flota del mundo, los barcos de vapor necesitaban carbón, así una buena parte del imperio se creó con el objetivo de que cualquier barco de guerra o comercial pudiera dar la vuelta al mundo repostando siempre sin problemas en “tierra amiga”.
Ahora ocurre algo parecido, aunque el objetivo ya no es proveer de combustible a los barcos, sino asegurar que la mercancía, a través de súper barcos que no necesitan repostar y oleoductos, pueda llegar sin problemas a las refinerías. Este el caso de Afganistán, Panamá, Estrecho de Gibraltar (con las bases norteamericanas al ladito), Turquía, el Cáucaso, etc… Así, cuando el país no puede ser controlado de forma “sutil” (léase dictadores afines o poderes económicos que controlen el estado), simplemente es conquistado o se apoya a su peor enemigo para destruirle.
Hay muchos países que tendrán en el futuro este tipo de desgracias, el afán de conseguir nuevas reservas está llevando a las petroleras a agujerear todo el planeta para satisfacer a su sedienta economía, países como los del Golfo de Guinea (donde ya se ha encontrado), Venezuela y Colombia (con grandes reservas también), el Amazonas, etc.. son los siguientes peones en este sucio juego del monopoly capitalista.
Habría que añadir que el petróleo tiene un hermano, eso sí, mucho más limpio, que es el gas natural.
Para una discusión a fondo…
… sobre estos temas, y también sobre los presuntos hermanitos limpios, del gas a la eolica, es interesante http://www.crisisenergetica.org
Para una discusión a fondo…
este problema es un problema capitalista q se va desarrollando cada vez mas y q losq se benefician son los q estas arriba en el poder.
> El petróleo, la economía del desastre
me gustaria que comentaran algo sobre chiapas que es uno de los estados que produce petroleo y en que se beneficia y porque es un estado retrasado. gracias