Rafel Montaner

La Delegación de Defensa en la Comunitat Valenciana tiene encomendada la gestión patrimonial de las 310 propiedades inmobiliarias que los tres ejércitos tienen repartidas por la geografía valenciana. Este patrimonio militar suma en su conjunto 46,4 km², una superficie que supera en tamaño a los términos de hasta 386 de los 542 municipios valencianos.

El planeta militar valenciano es tan diverso que incluye desde joyas arquitectónicas medievales, como el antiguo Convento de Santo Domingo de València, sede del Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad (CGTAD) del Ejército, hasta una de las bases militares más grandes de España, la General Almirante de Marines, e incluso dos bases de la Guerra Fría construidas por EE UU, el Escuadrón de Vigilancia Aérea (EVA) nº 5 del pico de Aitana y la Estación Radionaval de Guardamar del Segura, así como dos colegios y un hospital.

Joyas arquitectónicas protegidas

Por su relevancia histórica destaca el cuartel de Santo Domingo de la plaza de Tetuán. Conocido aún como Capitanía General, conserva el antiguo convento de padres predicadores del Cap i Casal, el mayor de la ciudad, y entre sus tesoros sobresale su claustro gótico.

También es patrimonio histórico protegido el acuartelamiento de San Juan de Ribera de la Alameda de València. Estos cuarteles de finales del siglo XIX son la actual sede la Delegación de Defensa y de dos regimientos: Inteligencia nº 1 y Operaciones de Información nº 1.

Igualmente han jugado un papel en la historia reciente, y siguen jugándolo, los dos enclaves militares de la Guerra Fría que levantó EE UU en territorio valenciano tras los Pactos de Madrid de 1953 entre el régimen de Franco y el Gobierno del general Dwight D. Eisenhower. El primero data de 1957 y está en el origen de que el techo de Alicante, los 1.558 metros de altitud del pico de Aitana, haya una Kansas.

La ‘Kansas’ de Confrides

Este es el indicativo que dieron los americanos al EVA nº 5, ubicado en el término de Confrides y que en 1964 pasó a depender del Ejército del Aire y del Espacio. Esta estación radar es uno de los 13 EVA que vigilan el espacio aéreo de España las 24 horas del día, de ahí que su lema sea Siempre vigilantes.

Está a la espera de incorporar uno de los nuevos radares fijos de largo alcance Lanza 3D LRR (Long Range Radar) que Defensa ha encargado a Indra. Este radar tridimensional de última generación tiene un alcance vertical de 30 km y horizontal de 470 km, solo limitado por la curvatura terrestre, y está dotado con un interrogador de identificación amigo-enemigo. Cuenta con la tecnología más avanzada para detectar aeronaves, drones y misiles, incluso los que usan materiales y técnicas furtivas.

La torre más alta de Europa

El segundo vestigio en suelo valenciano de los años más duros de la Guerra Fría es la Estación Radionaval de Guardamar, que en la Vega Baja todos conocen como la torreta o la torre de los americanos, pues fue la US Navy quien la levantó en 1962 y no fue hasta después de la I Guerra del Golfo, en 1991, cuando pasó a depender de la Armada Española, que controla su transmisor desde la base naval de Rota.

Con sus 380 metros de altura es la torre más alta de la Unión Europea. Esta antena en forma de mástil de sección triangular, con un ascensor de mantenimiento en el centro, emite en baja frecuencia (LF) y por eso sus ondas penetran bajo el mar hasta unos 20 metros. Esto es clave para garantizar su misión de controlar el tráfico marítimo, pues se encarga de guiar a la flotilla de submarinos de la Armada con base en Cartagena cuando salen a navegar.

El gigante valenciano de la Defensa

Por su tamaño, el gigante valenciano de la Defensa es la base General Almirante, pues sus 25,5 km² de superficie repartida por cuatro términos (Gátova, Llíria, Marines y Olocau) suponen más de la mitad del suelo militar valenciano. El antiguo Centro de Instrucción de Reclutas (CIR) nº 7 de los años setenta, protagonista de las historias de la mili de miles de valencianos, alberga hoy tres regimientos: los Dragones de la Muerte del Caballería Lusitania nº 8 de la Brigada Paracaidista (Bripac); Transmisiones nº 21, y el Grupo de Misiles Patriot del Artillería Antiaérea nº 73, que tiene una batería desplegada en Turquía desde hace años en una misión de apoyo a la OTAN.

En cuanto a impacto económico destaca la Base Jaime I de Bétera, sede del Cuartel General de Despliegue Rápido de la Alianza Atlántica, Este centro militar internacional, según el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) incrementa en 25,7 millones de euros la renta valenciana y genera 644 empleos directos e indirectos. Aloja también unidades de tres batallones (el adscrito al CGTAD, el de Policía Militar I y el de helicópteros medios de la Unidad Militar de Emergencias) así como el Mando de Transmisiones.

Los boinas verdes de Rabasa

De alto valor estratégico es también el acuartelamiento Alférez Rojas Navarrete, en Rabasa (Alicante), que es la sede de los boinas verdes, el Mando de Operaciones Especiales (MOE) compuesto por comandos de élite entrenados en tácticas de guerrilla. El otro gran cuartel que sigue activo es el Daoíz y Velarde de Paterna, sede del Regimiento NBQ nº 1, el referente del Ejército de Tierra en defensa contra agresivos de carácter Nuclear, Biológico y Químico. Y ya de menor tamaño y quizás por ello menos conocido, el cuartel que el Ejército del Aire y del Espacio tiene en el Vedat de Torrent, sede de la Escuadrilla de Transmisiones nº 4.

Igualmente son patrimonio militar el antiguo Hospital Militar de Mislata Vázquez Bernabeu, cedido por 75 años a la Generalitat, o los dos colegios también cedidos por 99 años a la Conselleria de Educación: el Jaume I de Paterna y el Sector Aéreo de València.

Diario Levante

One thought on “El ‘planeta’ militar valenciano”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *