La creación y actualización, o en su caso la captación e integración, de heterodoxias al servicio del orden constituido, es una de las más importantes operaciones políticas e ideológicas que realiza el sistema de dominación.

De ahí la división entre derecha e izquierda, con ésta encargada de evitar que las fuerzas de la revolución lleguen a desarrollarse. La instauración de una disidencia u oposición dirigida y subvencionada es una actividad de una importancia fundamental, en particular en los periodos en que hay grandes turbulencias sociales o el poder necesita efectuar cambios de categoría.

Las experiencias al respecto son numerosas.

Al aproximarse la I Guerra Mundial, iniciada en 1914, las potencias europeas se sirven de los partidos socialistas para movilizar a las masas con fines bélicos. En particular, el partido socialista alemán se hace social-patriota y empuja a millones a las trincheras, a matar y morir por el gran capital germano.

En la II Guerra Mundial las potencias aliadas convierten en “justa” una guerra tan imperialista como la anterior, gracias a la acción de los partidos comunistas, que renuncian a la acción revolucionaria so pretexto de vencer a las potencias nazi-fascistas. Logrado esto en 1945 aquellos partidos persisten en su política pro-capitalista, especialmente el PC francés, que se une a su burguesía y formación estatal para llevar adelante la guerra contra los movimientos nacionalistas en las colonias, Indochina, Madagascar, Argelia, etc.

Entre nosotros, cuando las clases populares, en 1934-1936, van generalizando una acción insurgente potencialmente revolucionaria, todos los partidos de izquierda y sindicatos se unen en el Frente Popular. Al ganar éste las elecciones en febrero de 1936, desencadena una represión terrible, con numerosas matanzas de trabajadores y campesinos en febrero/julio de ese año.

Cuando el franquismo entra en crisis irreversible la principal fuerza política organizada clandestinamente en el interior del país, el partido comunista, es la encargada de auxiliar decisivamente al sistema de dominación, abortando un flujo de la acción popular que podría haber llegado a ser peligroso para el statu quo. Es dicho partido el que salvaguarda los intereses fundamentales del capitalismo y el ente estatal, en la llamada Transición del franquismo al parlamentarismo, 1974-1978. A cambio, toda la izquierda política y sindical es integrada en el sistema, recibiendo fastuosos subsidios y mucho poder.

Los hechos muestran que la heterodoxia se hace ortodoxia y la subversión se muta en reacción en cuando se dan las condiciones para ello.

En el presente, en Latinoamérica, los partidos de izquierda y los cuadros e intelectuales provenientes de los partidos comunistas son componentes determinantes de los gobiernos y las instituciones estatales. Desde ahí realizan la política de la reacción y sirven al imperialismo. En concreto, reprimen, aculturan y degradan a los pueblos indígenas, desarrollan las formas más ecocidas de tecnología, generalizan los cultivos transgénicos, promocionan el régimen salarial, destruyen la agricultura de autoabastecimiento, fomentan el rearme y el militarismo, concentran el capital, desarrollan el aparato estatal creando una sociedad policial-militar de control creciente, someten a los pueblos al imperialismo mientras dicen ser “antiimperialistas”, etc.

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En España ahora asistimos a la creación desde arriba, desde el poder de la banca y del Estado, de la nueva heterodoxia de pega, Podemos. Dado que tras 40 años de servir a sus amos la vieja izquierda se ha desgastado, el sistema de dominación precisa de una nueva, no menos reaccionaria.

Los poderes constituidos necesitan tan urgentemente una izquierda burguesa renovada que es muy probable que Podemos gane las elecciones generales de finales de 2015. Está siendo aupado al gobierno para realizar transformaciones sociales antipopulares, que por su dureza e incluso dramatismo no puede acometer la derecha, dado que ésta no sería capaz de controlar a los movimientos populares.

El programa, demagógico y populista, que vocea Iglesias muy poco tiene que ver con el que realizará una vez en el gobierno.

Una meta fundamental de Podemos es colmar y llenar un vacío de actividad política “creíble” que podría ser muy favorable, en los próximos años, para el desarrollo del proyecto de revolución integral, en un momento de descrédito del parlamentarismo, estancamiento del capitalismo, decadencia de Europa y pérdida de prestigio de las instituciones estatales.

Por eso Podemos es una fuerza, en primer lugar y sobre todo, anti-revolucionaria, institucional, burguesa de izquierdas, financiada muy generosamente por la banca, la gran patronal española y el Estado. Con todo, sus fundamentos últimos son relativamente pobres, toscos y frágiles, de manera que el proyecto y programa de revolución integral, probablemente, logré éxitos y avances notables en los próximos años.

Por Félix Rodrigo Mora

Fuente: http://esfuerzoyservicio.blogspot.com.es/search?updated-max=2014-10-23T18:57:00%2B02:00&max-results=7&start=8&by-date=false