
Las principales productoras de porno
estadounidenses comenzarán a ofrecer descargas para ser vistas en
televisión, obligando a Hollywood a replantearse su propio futuro digital. Dejar que la gente se baje sus películas está considerado como la llave de oro para el crecimiento de la distribución online.
A pesar de la proliferación de conexiones a Internet rápidas, la
mayoría de la gente todavía quiere ver en TV las películas, pero
carecen de un modo fácil de conseguirlas fuera del ordenador. Además,
los discos duros tienen una capacidad de almacenamiento limitada.
Hollywood se ha opuesto siempre a los discos que pueden verse en la
televisión por temor a la piratería y por miedo a enfadar a los
minoristas, que venden la mayoría de sus DVD, y a gigantes como
Wal-Mart. Pero los precedentes indican que el experimento online del
gigante del ocio para adultos Vivid Entertainment Group será
atentamente observado por los responsables de los grandes estudios.
«Lo cierto es que el porno siempre ha sido un temprano adoptador de los
nuevos medios de comunicación», señala el experto Paul Saffo.
«Alquileres de películas de pago por minutos consumidos, la posibilidad
de guardar las escenas favoritas… Hay numerosos ejemplos». Vivid
ofrecerá treinta vídeos descargables por 19,95 dólares cada uno. Serán protegidos contra posibles desmanes de los piratas.
Históricamente, la industria del porno ha adoptado las nuevas
tecnologías más rápidamente que Hollywood. Emezó a apostar por los
vídeos caseros a finales de los años 70, permitiendo a los espectadores
desertar de las no siempre limpias ni tranquilas salas X para
contemplar tranquilamente las películas en sus casas.
Del mismo modo, los productores de porno fueron de los primeros en apercibirse del potencial de la Red, ofreciendo vídeo streaming mucho antes de que lo popularizaran las conexiones a Internet de alta velocidad.
Ahora, la capacidad de ofrecer contenidos online que pueden correr en
cualquier lector de DVD está considerada como el Santo Grial para el
sector. Por cierto, que la industria deberá decidir por cuál de los
formatos de DVD se decantará.
Otros especialistas aseguran que la Red soluciona dos de los más grandes desafíos de la industria del porno: la distribución y la intimidad.
Wal-Mart y Blockbuster nunca venderán porno, y casi todos los clientes
pasan vergüenza mirando las películas en sus vídeoclubs.
Y es que el sexo es un gran negocio. La principal compañía del sector,
Adult Vídeo News, tuvo unas ventas en 2005 de unos 12.600 millones de
dólares, aunque esta cifra es difícil de verificar porque se trata de
empresas bastante opacas cara al exterior. Como le ocurre a Hollywood,
los DVD suponen el principal ingreso de la industria (34%).
Los productores de porno aseguran que los cambios legislativos
producidos en ciertas zonas de EEUU han llevado a las tiendas de
películas para adultos a una marginación comercial, lo que ha hecho que
más consumidores vuelvan sus ojos a Internet. El entorno web ofrece
casi infinitos contenidos sin tener que sufrir estigmas.
Como señala Steven Hirsch, que fundó Vivid en 1985, «hace tres años los
DVD eran responsables del 90% de nuestros ingresos. Este año supondrán
el 30%; y es que con la Red no hay ningún intermediario entre nosotros y los usuarios».