JERUSALÉN. No son catorce, como las preguntas y correspondientes respuestas del Gobierno israelí sobre el muro de separación en Cisjordania, sino doce. Doce preguntas, doce respuestas, todas en una misma dirección: la denuncia, con datos y detalles de un muro, una valla, una barrera, construidos en tierra ajena; criticados por la comunidad internacional, y enviados por mensajero jurídico a las puertas de La Haya. Doce preguntas, doce respuestas que el Ejecutivo de Abu Alá trasladará en un documento titulado, «El muro de seguridad de Israel: malas barreras hacen malos vecinos», al Tribunal Internacional de la ciudad holandesa. Estas son sus principales argumentos.

– El muro no se construye en la frontera israelí sino dentro de territorio palestino, lo que provoca una anexión de facto del 43 por ciento de la tierra palestina y la permanencia sine die del 94 por ciento de las colonias judías.

– El muro se levanta para separar los centros urbanos palestinos de sus campos de cultivo y de sus fuentes de agua. Se limita además la libertad de movimientos de individuos y de bienes y servicios, lo que condena a muerte la economía palestina. Cuando se complete el muro, 380.000 palestinos vivirán atrapados.

Valla electrificada

– El muro (en algunas zonas dos veces más alto que el de Berlín) cobra muchas formas a lo largo de su recorrido. Además de muro es valla electrificada, y tiene torretas de vigilancia con hombres armados, y pistas de tierra. Pero el debate no es si se trata de un muro, una valla, una verja o una barrera porque el efecto es el mismo: la confiscación por parte de Israel de las tierras agrícolas palestinas y de los recursos acuíferos para forzar al abandono de los palestinos de sus propiedades.

– El muro no se levanta por razones de seguridad. Si fuera la seguridad lo que preocupara al Gobierno de Ariel Sharón se retirarían de los territorios ocupados y regresarían a las fronteras anteriores a 1967. La seguridad es una coartada para justificar la anexión por la fuerza de tierra ajena.

– El último objetivo de Israel con la construcción del muro es hacer la vida tan difícil a los palestinos (quienes pierden sus tierras, su agua, sus casas que son demolidas y sus comercios; quienes sufren restricción de movimientos y dificultades para acceder a servicios indispensables como la sanidad y la educación) que se vean obligados con el tiempo al exilio. Una vez completado el muro, los palestinos controlarán tan sólo el 13 por ciento de la Palestina histórica.

– El muro no es una medida temporal como dice Israel. Nada que cuesta dos millones de dólares por kilómetro puede ser temporal. La estrategia de la temporalidad ya ha sido utilizada en muchas ocasiones por Israel a lo largo de la historia. Los asentamientos construidos desde 1967 también eran en teoría puestos de seguridad temporales y, 37 años después, las colonias no sólo son permanentes sino que se han desarrollado hasta albergar un total de 370.000 colonos.

Muro o valla

– Comparar el muro de Cisjordania con la valla de Gaza no tiene sentido porque el primero se construye en tierra palestina y la segunda, que no separa a los palestinos de sus tierras, se levantó en tierra israelí. Pese a dicha valla en el límite con Gaza, Israel no ha dejado de llevar a cabo en la Franja mediterránea operaciones militares, bombardeos aéreos, asesinatos selectivos, confiscaciones de tierras y demoliciones de casas y eso que ni un solo suicida palestino ha penetrado desde Gaza a Israel.

– El muro de Israel en Cisjordania viola la IV Convención de Ginebra; los Acuerdos de Oslo y la Hoja de Ruta y hace imposible cualquier negociación política equilibrada entre las dos partes para encontrar una solución justa al conflicto.

– La comunidad internacional, pese a denunciar de manera mayoritaria la construcción del muro, no ha tomado una sola medida respecto de Israel en relación con dicho muro.

Estos son, en resumidas cuentas, los argumentos oficiales palestinos en contra del muro. ABC publicó el pasado sábado un documento del Gobierno de Israel en donde se explicaban sus razones para su construcción. La semana próxima el Tribunal Internacional de La Haya tendrá la palabra.