
Mtra. María José Rodríguez Rejas 1
En la última década el papel de los militares como actor político ha cobrado cada vez mayor importancia. Los ejemplos son numerosos y diversos. México constituye un caso paradigmático y desde que Felipe Calderón asumió la presidencia hemos visto a las Fuerzas Armadas al frente del combate al narcotráfico, cuya concepción y estrategia se inscribe en las contrainsurgencia. Los resultados no sólo son nimios sino sobre todo perniciosos para la propia institución que se ve involucrada en procesos de descomposición por la vía de la corrupción relacionada con el narco y la violación derechos humanos, como ha ocurrido en todos los países en los que la lucha contra el narcotráfico se militarizó (Colombia, Paraguay, Brasil, Perú, Ecuador, Bolivia en su momento, etcétera). Las medidas para combatir la delincuencia urbana de distinto signo también han recaído en cuerpos militarizados como ha sucedido en Brasil y en México con la Policía Federal Preventiva. Las violaciones de derechos humanos son parte del escenario de militarización a medida que proliferan las organizaciones políticas de izquierda, algunas de ellas hoy en el poder como el MAS en Bolivia y el Movimiento V República en Venezuela; otras, con un peso indiscutible en la política nacional como el MST en Brasil, la CONAIE en Ecuador, la APPO y el EZLN en México.
Si bien la militarización de la política es una condición, y no un error, en la reproducción de la dominación neoliberal y de las estrategias de gobernabilidad conservadora en las que se basa 2, en este trabajo queremos centrarnos en la influencia de Estados Unidos y la política de defensa hemisférica regional en relación con las posibilidades de construcción de la democracia en la región. Queremos poner el acento en la impronta de un imperio militarista y conservador que tiene dificultades para mantenerse en la competencia por la hegemonía frente a otros bloques (UE, China en el bloque asiático, Rusia en Europa Oriental) y que cada vez es más dependiente de los recursos estratégicos como gas y petróleo. América Latina forma parte del área de influencia geopolítica y geoeconómica de este imperio en crisis y cuenta con abundantes recursos estratégicos. No se trata de cualquier forma de influencia militarista sino de la influencia de un país cuya competencia, en condiciones de crisis, está centrada en una estrategia militar y cuya política militarista en el continente, desde el siglo XIX pero sobre todo a lo largo del siglo XX, ha estado ligada a las recomposiciones conservadoras y a la destrucción de los alternativas emancipadoras de la región. Las tendencias a la militarización que emanan del propio funcionamiento del neoliberalismo latinoamericano y de las élites internas es el complemento a este trabajo que no podrá ser revisado por razones del tiempo establecido para cada intervención 3.
Para dar cuenta de la especificidad de las condiciones del imperialismo estadounidense y los retos que esto impone para América Latina en relación con sus posibilidades de desarrollo y construcción de la democracia abordaremos brevemente: 1) Las condiciones de crisis de la hegemonía estadounidense y la necesidad económica y política de América Latina; y 2) El militarismo estadounidense, su proyección en América Latina y su relación con los procesos de militarización en la región.
1. Las Condiciones de crisis de hegemonía estadounidense y la necesidad de América Latina
El capitalismo estadounidense está inmerso en una profunda crisis que cuestiona su posición como hegemón mundial. La crisis del capitalismo de fin de siglo cambio la geografía política. EU aparece compitiendo con otros bloques que se perfilan con mayor capacidad competitiva en términos productivos y tecnológicos. La hegemonía del dólar es cuestionada por el euro y los reiterados anuncios de la recuperación de EU no pasan de repuntes coyunturales. No podemos hablar de un desplazamiento de EU -es necesario considerar el matiz de la complejidad de las relaciones entre las potencias centrales, por ejemplo China necesita colocar su exceso de liquidez en la compra de deuda estadounidense y los europeos son los primeros interesados en mantener el dólar sobre ciertos mínimos-. Sin embargo, sí es importante destacar la fragilidad de las condiciones sobre las que opera el capitalismo estadounidense para comprender la importancia económica y geopolítica de América Latina así como la dimensión militar en su proyección regional y en la competencia mundial. A las condiciones estructurales que impone el complejo militar industrial hay que añadir el resultado de las medidas neoliberalismo en su versión anglosajona. EU es el país más endeudado del mundo con un déficit de cuenta corriente que ascendió a 800,000 mdd. en 2005, la bursatilización de su economía acabó en los grandes escándalos financieros como el caso de Enron y ahora la burbuja está en el sector inmobiliario como mecanismo de endeudamiento. El déficit comercial fue de 750,000 mdd. en 2005, marcando un nuevo récord, de manera que su intercambio es deficitario casi con cualquier parte del mundo 4. Entre 1993 y 2000 el crecimiento de las importaciones industriales creció un 50% y para el periodo 1997-2001 el PIB industrial cayó un 44%. La deuda externa asciende a unos 3 billones de dólares, lo que rerpresenta más del 25% del PIB, y la deuda interna a 6 billones. Además es el mayor consumidor de petróleo del planeta, depende en un 50% aproximadamente del exterior y sus reservas no alcanzan para más de 10 años 5. En estas condiciones es absolutamente necesario relanzar la economía a través de la economía de guerra y acudir al control de los recursos estratégicos y de capital en su área de influencia más próxima, América Latina. Ya decía Bush Jr. claramente: “El gas natural es hemisférico… porque es el producto que podemos encontrar en el vecindario”.
La dependencia de EU del complejo militar industrial 6 hace aún más difícil reconvertir su economía y a la vez más necesario entrar en la dinámica de la guerra. La solución de la crisis se centra en el crecimiento del gasto militar -para 2005 fue de 500,000 mdd., representando la mitad del gasto militar en el mundo-. Se calcula que el 60% del crecimiento procede de la economía de guerra 7. Sin embargo, la supuesta solución alimenta una espiral de deterioro creciente.
Ante estas condiciones, el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) es un proyecto en el que radican las expectativas estadounidenses para garantizar la competencia con otros bloques en el mundo. América Latina es la región más desigual del mundo, sin embargo es una de las zonas con mayor riqueza estratégica del mundo (petróleo, gas, agua, producción alimentaria, capital) y es la zona de influencia más cercana al imperio. Produce alrededor del 15% del crudo mundial y de aquí procede el 37% de las importaciones petroleras de EU. Tras el desastre en Oriente Medio, éstos son suministros más seguros y cercanos. Los recursos gasíferos también son considerables y se calcula que a medida que se agote el petróleo, el consumo de gas aumentará hasta llegar al 55% del total de los energéticos que EU consuma en 2020. Bolivia es el principal reservorio de gas con 27 trillones de pies cúbicos y se calcula que las reservas de gas y petróleo ascienden a 100,000 mdd. Colombia, Ecuador y Venezuela comparten la roca madre “La luna” que ha generado más petróleo que ninguna otra roca madre del mundo y el cinturón del Orinoco venezolano contiene la mayor acumulación de hidrocarburos del planeta (270,000 millones de barriles de petróleo de manera que está por encima de Arabia Saudita). México es otro de los principales proveedores de petróleo a EU. La región alberga un tercio del agua dulce del mundo y es la región más rica del planeta en biodiversidad con el 40% de las especies animales y vegetales existentes. El mayor caudal de agua se encuentra en la estratégica región de la Triple Frontera (Brasil, Argentina, Paraguay). La mayor reserva de la biodiversidad del mundo está en el Amazonas -125,000 plantas indispensables para los laboratorios médicos- que además contiene una quinta parte del agua dulce del planeta. El mayor yacimiento de niopo, un mineral que combinado con acero es indispensable para la construcción de naves espaciales y misiles intercontinentales, está en esta zona. América Latina posee la mayor superficie cultivable del planeta, 576 millones de Ha., que equivalen a un tercio de su territorio y es una exportadora neta de capital siendo EU el principal receptor entre 1991 y el 2000 de las transferencia por intereses de la deuda, 603,900 millones de dólares 8. Como señala Petras ”49 centavos de cada dólar gastado en América Latina se utiliza en bienes y servicios importados de Estados Unidos. América Latina y el Caribe suministran más petróleo a EU que todos los países de Oriente Medio”. Curiosamente encontramos bases militares cerca o directamente en las zonas donde se localizan los recursos estratégicos.
2) La política de Estados Unidos hacia América Latina y su relación con los procesos de militarización en la región
EU construyó su condición hegemónica mundial sobre el eje militar y el conservadurismo político. Sin embargo, en la actualidad las especificidades de esta política imperial vienen dadas por la condición de crisis descrita previamente y la llegada de los neoconservadores al poder (halcones) 9 desde los ochenta y especialmente con la familia Bush. La refundación social conservadora en EU cifra su objetivo histórico en retomar el liderazgo que, dicen, les corresponde en el mundo como “destino histórico”. El Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, presentado en 1997, da cuenta de esto así como el ALCA. El hecho de que hoy el ALCA se tambalee a partir del cambio político vivido en varios países (Venezuela, Bolivia claramente, Ecuador recientemente, el distanciamiento de Argentina en relación a la luna de miel EU- Menem, el contrapeso de Brasil a través del liderazgo de Mercorsur y los acuerdos con Venezuela y Bolivia) no hace sino alertarnos sobre las implicaciones de la política militar estadounidense cuyos ejes podemos encontrar en la National Security Strategy, en la National Strategy for Homeland y en el Act Patriot.
La estrategia militarista de los halcones implica una articulación entre política de defensa (seguridad nacional) y política externa. La tenue línea de separación se borra sobre todo desde el 11-S aunque procede de los ochenta. La concepción del enemigo centrada en el terrorismo y la ambigüedad con que se define (narco, guerrilla, movimientos sociales, conductas antisistémicas) aceita la maquinaria para legitimar la guerra total y el intervencionismo a partir de la concepción de la guerra preventiva. El Departamento de Defensa define el terrorismo como “el uso calculado, o la amenaza de uso, de la fuerza o la violencia contra individuos o propiedades para coartar o intimidad a los gobiernos…”. La “amenaza de uso” es la puerta de entrada a la “acción preventiva”. En el mismo sentido la National Strategy for Homeland Security lo define como “cualquier acto peligroso premeditado, ilegal para la vida humana o el bienestar público que intente intimidar o coercionar a la población civil o a los gobiernos… (abarca) cualquier número de otras formas de violencia premeditada” 10. Cuando se dice “cualquier acto” o “cualquier forma” se abre la posibilidad real de aplicar acciones concretas para aquellos países y grupos clasificados como enemigos de la democracia y del libre mercado. La clasificación como parte del “Eje del Mal” en la que se incluyen países latinoamericanos como Cuba, Venezuela y ahora Bolivia, que interfieren cada vez más con el control geopolítico y geoeconómico de EU en la región, implica el diseño de planes de intervención y desestabilización concretos. Estos son un hecho para Venezuela, Cuba y Bolivia. Para América Latina, la guerra contra el terrorismo es una actualización de las concepciones y estrategias de la vieja doctrina de la Seguridad Nacional. El mismo ex director de la CIA, John Deutch, reconoce que es muy difícil “distinguir entre terrorismo e insurgencia. En México, por ejemplo, disidentes como el EPR y el EZLN intentan cambiar el sistema político y económico del país” 11. En 2003, los cocaleros bolivianos comenzaban a ser catalogados como “narcoguerrilla”. Los planes de intervención en Cuba y Venezuela no son ninguna exageración. En el caso de Cuba se creó el cargo de Primer Coordinador de la transición a propuesta de la Comisión estadounidense de Ayuda a una Cuba Libre que presentó un informe con recomendaciones para acelerar la “transición” en la isla. Además “Cuba acaba de ser recientemente incorporada a una lista de supervisión del Consejo Nacional de Inteligencia como uno de los 25 países en los que la inestabilidad podría llevar a la intervención” 12. En Venezuela, el golpe de Estado contra Chavez contó con el apoyo de EU.
Desde 2004, como una muestra más del interés de EU en la región y ante los inconvenientes para firmar el ALCA, la Secretaria de Estado, Condolezza Rice, viajó a la región y reorganizó el equipo de trabajo para América Latina. También viajó en dos ocasiones el Secretario de Defensa en aquel momento, Donald Rumsfeld, y otros miembros del gabinete. El Comando Sur cuenta con “mayor número de personas (1,450) dedicadas a cuestiones relacionadas con Latinoamérica que los departamentos de Comercio, Estado y Tesorería en su conjunto” 13. La importancia del ALCA 14 para EU se sitúa en los factores geopolíticos y económicos ya señalados y conlleva la puesta en marcha de un proyecto de seguridad hemisférica del que se han dado los primeros pasos desde la década de los ochenta, con la Iniciativa Andina 15, que hoy conocemos como Plan Colombia y Plan Patriota. Las medidas de militarización de la Iniciativa Andina en la que se incluía a Perú, Colombia y Bolivia, fue de los primeros planes militares para la región a partir de la definición del enemigo principale; en ese entonces, el narcotráfico y la narcoguerrilla. De este proyecto se desprende más tarde el Plan Colombia y el actual Plan Patriota que ahora incluyen la dimensión del terrorismo y la desestabilización. La cercanía de Colombia con EU hasta el día de hoy adquiere importancia en este contexto, más aún con los cambios políticos de los países vecinos y considerando que ocupa el segundo lugar en recepción de ayuda militar estadounidense en el mundo, con más de 4,500 mdd. desde el año 2000 y la ampliación de la ayuda hasta 2008. El gobierno estadounidense aceptó levantar la restricción que impedia que los equipos procedentes de la ayuda fueran ocupados en acciones de contrainsurgencia. El Plan Patriota representa la ampliación del Plan Colombia en el Cono Sur al asumir que la guerra en Colombia es una “guerra regional” de manera que involucra a los países vecinos; la intervención es un hecho al que se han negado Venezuela y Brasil.
La OEA y las Conferencias de Ministros de Defensa de las Ámericas también han sido usadas como espacio de penetración y difusión de la política de defensa estadounidense. En 2004, en el marco de la Doctrina Rumsfeld, se planteó atribuir a la Junta Interamericana de Defensa tareas de coordinación de la lucha antinarco y antiterrorista en América Latina, lo que también contó con el rechazo de Brasil. No obstante, opera el Comité Interamericano contra el Terrorismo, adscrito a la OEA. Las propuestsas continúan vertiéndose a través de Colombia quien recientemente insistió en crear un cuerpo militar especializado con participación de los distintos países para combatir el narcotráfico, el tráfico de personas y armas así como crear una lista de los grupos terroristas de la región, el Plan Patriota. Esto, que ha sido rechazado por varios países, es un calco de las estrategia y concepción de seguridad nacional y de defensa de EU.
Hace al menos 20 años, la política estadounidense hacia la región, mucho antes de septiembre de 2001, definía como enemigos de los EU a los desestabilizadores de la “democracia y el libre mercado”. Ahora simplemente van ampliándose los contenidos: narcotráfico, guerrilla vinculada al narcotráfico, terrorismo, aliados del mal, etcétera. Sin embargo, el objetivo central se mantiene: la garantía del orden interno que haga efectivo el control de la región. El proyecto ha sido involucrar a las FFAA latinoamericanas en tareas de represión y control interno y en tareas conjuntas de defensa exterior bajo la conducción de EU. Así las FFAA de la región pasarían a ser policías internos y estarían a cargo de garantizar la gobernabilidad neoliberal que permita la apropiación de excedentes y recursos estratégicos. La formación y estrategia de los nuevos enemigos es parte de la Doctrina de Seguridad Nacional y de la contrainsurgencia. No obstante la resistencia a cumplir este papel por parte de varios países, los cuerpos de seguridad internos se militarizan e incluso se adoptan las concepciones antiterroristas estadounidenses. Por ejemplo, la reforma del artículo 139 de la Ley contra la Delincuencia Organizada en México (Ley Antiterrorista) habla, al igual que l a estadounidense, de “cualquier medio violento”, “que produzca alarma, temor o terror” y que pueda “atentar contra la seguridad nacional o presionar a la autoridad”. Es decir, la criminalización de la disidencia. Mientras, el programa ENDGAME, que EU puso en funcionamiento desde 2006, condujo a la militarización de la frontera con México. Ahora es custodiada por 6,000 elementos de la Guardia Nacional que están armados. El correlato de las recetas militaristas de la de guerra total y permanente también ha sido implementado de este lado de la frontera generando una ola de violencia sin precedentes -4,000 ejecuciones hasta inicio de mayo de este año según información de la Cámara de Diputados y 2,000 durante el año pasado-.
Las medidas concretas que evidencia la proyección militarista de EU en América Latina incluyen asentamientos, adiestramiento y asesoramiento. La formación y adiestramiento está a cargo del Comando Sur para América del Sur y del recientemente creado Comando Norte, donde se incluyen a Centroamérica y México 16. Los Emplazamientos Operativos de Avanzada (Forward Operating Locations, FOL), son las nuevas bases navales y aéreas instaladas en todo el continente (Manta, Aruba y Curazao en Ecuador, Comalapa en El Salvador, Tres Esquinas y Leticia en Colombia, Iquitos en Perú, Salta y Misiones en Argentina, además de las conocidas como Guantánamo en Cuba y las no tan conocidas como la base áerea de Paraguay o las acciones de la CIA en el sur de México) . Estos emplazamientos garantizan la instalación de radares fijos -además de los móviles-, el funcionamiento de aviones de inteligencia que levantan información y la transmiten en cuestión de minutos a EU, el control satelital del espacio aéreo de estas zonas y el apoyo logístico al ejército del país respectivo. Varias de esas bases escapan al control de la sociedad y ha habido varios escándalos donde ni siquiera se ha solicitado la autorización del gobierno para operar como sucedió en Ecuador en 2003 y en Paraguay. En cuanto a la formación, desde las bases de operación se han adiestrado a pilotos de la Fuerza Aérea y de la Fuerza Naval Ecuatoriana, la policía del mismo país así como a jueces, fiscales y personal de aduanas. A inicios del presente siglo ha habido formación para militares bolivianos en la lucha antinarco a cargo de EU en El Chapare. Lo mismo sucede con las restantes FOL. Al menos, según Fazio, 600 militares peruanos han pasado por Iquitos. Sólo en el 2000 se entrenaron a 2,684 militares -de éstos 474 eran civiles- y el Comando Sutr puso en aplicación 178 programas (operaciones, entrenamiento, etcétera) 17. La formación se amplía en el caso de oficiales a la Escuela de las Américas en EU. Las compañías de mercenarios participan en los entrenamientos de militares y policías por ejemplo en Colombia y en Paraguay -en este último país con inmunidad para operar en territorio nacional hasta fines de2007-.Recursos Incorporados Profesionales Militares (RIPM) es una empresa que participó en la invasión de Panamá y ahora participa en el adiestramiento de militares y policías en el marco del Plan Colombia, así como Dyncorp que ya participó en la guerra de El Salvador. Esta última estuvo implicada en tráfico de niñas en la antigua Yugoslavia y en el tráfico de drogas en Colombia. Desde 2002 opera en la base de Manta (Ecuador). Ambas cuentan con experiencia en la Guerra del Golfo y ahora operan en Irak. Además contratan a antiguos soldados y ex policías con experiencia en combate, guerrilla y en lucha antiterrorista (Perú, Chile, Colombia, Ecuador). En el caso de los colombianos el precio puede llegar a 7,000 dólares mensuales, con seguro de vida por un alto monto y vacaciones cada tres meses en la ciudad de Europa elegida.
Las maniobras militares conjuntas se llevan a cabo cada año. El objetivo de éstas, CABAÑAS y UNITAS (marítimas) es también la formación en la lucha antinarcóticos y antiterrorista que, como hemos señalado se centra en contrainsurgencia. Por ejemplo, las maniobras realizadas en Paraguay, “Fuerzas Comando 2006” estuvieron centradas en operaciones especiales antiterroristas -Brasil, Venezuela, Bolivia y Argentina no participaron-. Los ejercicios sirvieron además para instalar una base antinarcóticos muy cerca de la frontera con Brasil y se intentó -aunque fue desmentido oficialmente- instalar una base cerca de Bolivia. Lo que parece ser un hecho es que el aeropuerto de General Estigarribia está operado por EU 18. Las presiones sobre Cuba y Venezuela aumentan. En abril y mayo de 2006 se llevaron a cabo los ejercicios Patnership of the Americas muy cerca de las costas venezolanas con la participación de más de 6,000 efectivos. En mayo y junio se desarrolló el ejercicio llamado Joint-Caribe Lion 2006, bajo mando de la OTAN, con un gran despliegue aeronaval. Recordemos que previamente a la intervención en Irak se realizaron maniobras militares que sirvieron para estudiar el terreno y las condiciones concretas.
La injerencia de EU en la región va mucho más allá de la autonomía que le proporcionan las bases y la inmunidad con la que opera en varios países. Es un hecho que EU estuvo detrás del golpe de estado contra Chavez y que la CIA opera campañas desestabilizadoras en la región como en el caso de Santa Cruz en Bolivia. Antes de esto, en 2005, y como ejemplo de su proyecto política a mediano plazo, sacó de Bolivia, en una operación secreta que finalmente fue reconocida por la prensa, 30 misiles del tipo de los que fueron usados por la guerrilla en Irak. Esta medida se tomó antes de las elecciones en las que triunfó Evo Morales. En el caso mexicano, el recuento de las últimas experiencias habla claramente de la injerencia estadounidense en las medidas adoptadas en la lucha contra el narco que resultan extremadamente convenientes para ubicar puestos de control militar y generar condiciones de estado de sitio en lugares de alta conflictividad política y social. Las brutales violaciones de derechos humanos perpetradas recientemente en San Salvador Atenco y en Oaxaca dan cuenta de que la formación en contrainsurgencia rinde sus frutos.
Como conclusión queremos destacar que el proceso de militarización de la región se encuentra inmerso -que no determinado- en la dinámica de la lucha hegemónica de EU y la política de bloques del capitalismo mundial. Las crisis del imperio estadounidense imprime una especificidad histórica a la actual situación y sus implicaciones que debemos tomar en cuenta a la hora de reflexionar sobre las posibilidades de construcción de la democracia y de desarrollo en América Latina. Por una parte, aunque varios países del Cono Sur actúan en este momento como contención a la política militarista de EU en la región, ésta ya lleva operando más de una década con sistematicidad y EU no puede permitirse abandonar el área de influencia sin más. El resultado hasta ahora ha dejado una estela de violencia incontrolada y ejercida tanto por las FF.AA. y policiales como por los grupos paramilitares. Por otra parte, a la tensión generada por las necesidades geopolíticas y económicas de EU, hay que agregar la polarización política que se vive en varios países de la región. El ascenso de las izquierdas va acompañado de una definición explícita de la derecha que se niega a abandonar el botín neoliberal. El adiestramiento y formación en contrainsurgencia por parte de EU y las élites latinoamericanas tendrá un peso en la resolución de los conflictos políticos derivados de dicha polarización -la fractura de la institución militar y policial es un hecho por ejemplo en Bolivia-. A ello hay que agregar la herencia conservadora y represora de los setenta qu está presente en una parte de la clase política y de los cuerpos armados. Es fundamental revisar la experiencia histórica latinoamericana y la especificidad del proyecto estadounidense en nuestros días -en alianza con las oligarquías latinoamericanas- para anticiparse a los posibles embates de manera que este ciclo de ascenso de las izquierdas pueda mantenerse y ampliarse en el futuro.
Notas
1.- Profesora Investigadora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y Profesora de la Universidad Nacional Autónoma de México.
2.- Una revisión de las formas de militarización de la política en América Latina y los vínculos con las prácticas de gobernabilidad conservadora características de las tres últimas décadas de neoliberalismo puede encontrarse en RODRÍGUEZ REJAS, María José. “La profundización de la militarización en América Latina”, en Revista de Estudios Latinoamericanos, Nº Anual Extraordinario, CELA-FCPyS, UNAM, 2006.
3.- Para una revisión de estos aspectos puede consultarse el trabajo de la autora ya citado. Además, el contenido de esta exposición forma parte del trabajo de tesis doctoral que está por concluirse.
4.- Datos tomados de diversas fuentes. BRENNER, Robert. “¿Nueva expansión o nueva burbuja?. La trayectoria de la economía estadounidense”, en New Left Review, http://www.newleftreview.net/PDFarticles/; US Departament of Comerce, Bureau of Economic Analysis, http://www.bea.gov/bea/; Informe anual 2005 de Banco Mundial; RODRÍGUEZ REJAS, María José “El imperalismo militarista: EU y su apuesta por la supervivencia en la competencia mundial”, cap.4, Tesis doctoral.
5.- ALTVATER, Elmar. “Geopolitics in the Petroleum Quagmire or International Conflicts at the End or the Fossil Energy Regime”, 2005, http://www.depfe.unam.mx/actividades/seminario_ep05/Altvater/
6.- PIÁDISHEV, B.D. El complejo militar industrial de los Estados Unidos, Grijalbo, México, 1978.
7.- Entre 1994-2002, el Departamento de Defensa firmó más de 3,000 contratos con 12 “empresas de servicios militares”, como se llama a las empresas de mercenarios, por más de 300,000 mdd. Entre las principales beneficiadas con la “reconstrucción” en Irak, negocio de más de 87,000 mdd. están Worldcom y KBR, filial de Hulliburton.
8.- KLIKSBERG, Bernardo. Desigualdad y desarrollo en América Latina: el debate postergado, Centro de Documentación en Políticas Públicas, Nº 17, Buenos Aires, 1999; PETRAS, James. “Construcción del imperio en América Latina: la estrategia militar de Estados Unidos”, en Vía Alterna, Julio 2005,http://www.viaalterna.com.co/; RODRÍGUEZ REJAS, María José. Op.Cit.; AGOZINO, Adalberto. “El nuevo despliegue militar norteamericano en América Latina”, Bolpress, 2006, http://www.bolpress.com/.
9.- OROZCO, José Luis y PÉREZ ESPINOSA, César (Coords.). El pensamiento político y geopolítico norteamericano, Fontamara/UNAM, México, 2005 y FINKIELKRAUT, Alain. La nueva derecha norteamericana, Anagrama, Barcelona, 1981.
10.- National Strategy for Homeland Security, Office for Homeland Security, Washington, julio 2002.
11.- MOYSSEN, Gabriel. “Reforzará EU su lucha contra el terrorismo internacional”, en El Financiero, México, 12 de enero de 1998
12.- KERN, Soeren. ¿Cuáles son los intereses de Estados Unidos en Latinoamérica?, Análisis del Real Instituto, Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos, España, 2005; SERRANO, Pascual. “Los planes de Estados Unidos para intervenir militarmente en Cuba”, en Vía Alterna, 2004, http://www.viaalterna.com.co
13.- Op. Cit.
14.- FAZIO, Carlos. Alca y militarización, dos caras de un mismo proyecto hegemónico, Visiones Alternativas, 2003, http://www.visionesalternativas.com/militarización/articulos/
15.- WOLA, ¿Peligro inminente? Las FF.AA. de Estados Unidos y la guerra contra las drogas, Tercer Mundo Editores/Universidad Nacional de Colombia/CEI, Colombia, 1993
16.- FAZIO, Carlos. Op. Cit.;
17.- PETRAS, James. Op. Cit.
18.- MALAMUD, Carlos y GARCÍA ENCINA, Carlota. ¿Rearme o renovación del equipamiento militar en América Latina?, Documento del Real Instituto, Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales Estratégicos, España, 2006.