
Pese a ser el cine porno un sector emergente, a principios de los 90 el panorama era un desierto, con José María Ponce y María Bianco edificando en medio de la nada. » Cómo se ha pasado del cero a 100 en tan poco tiempo»? Esta es la pregunta a la que el autor de Vida mostrenca intenta dar respuesta en El sexo que habla (Aguilar), obra en la que ha querido «dar voz a los obreros del porno sin filtros glamurosos».
«Que no solo nos vean como ese pedazo de carne que hace reír y entretiene al personal, sino que sepan que somos gente normal, que se sabe expresar y que vive su trabajo», reivindica en el ensayo Bibian Norai, que afirma haberse sentido mucho más explotada «en el arquetipo social establecido de trabajar ocho horas, matarte a trabajar para un sueldo mísero con el cual no llegas y tener que buscar otro trabajo alternativo los días festivos para poder cubrir el resto».
MAS QUE ENTREVISTAS
Como no quería que fuera una simple colección de entrevistas encadenadas, el periodista y escritor decidió plantear el libro inspirándose en la canción Bohemian rapsody , de Queen. «Empieza en primera persona y después explota una polifonía de voces, hay momentos en el que el foco ilumina a un personaje y después termina con un discurso intimista en el que aparece un Nacho Vidal que recuerda al Coronel Kurtz de Apocalypse Now». Y es que, pese a estar omnipresente en toda la obra, las declaraciones del mataronense tienen un tamaño reducido: «Tanto él como Celia Blanco ya han publicado sus memorias y dijeron en ellas todo lo que querían».
El ensayo es jugoso en historias. En él descubrimos a Alex El Bestia Egea, «que perdió la virginidad en un plató y que era tan feo que solo lo hacía en las películas», y a Torbe, un obseso del sexo que «pese a no tener físico para el porno ha hecho su sueño realidad aunque su testimonio tenga más de pesadilla».
POR UN GENERO MAS SOCIAL
Costa coincide con José María Ponce –«Dios Padre del porno español»– en lamentar la deriva que en los últimos tiempos ha tomado la industria: «Ha caído en los terrenos menos imaginativos, los más fáciles de hacer y predecibles. Internet ha hecho aumentar el terreno del reality, es una camino que agota al consumidor». En contra de Rocco Sifredi, que asegura que «en el porno sólo busco una buena paja», Costa aboga por un género «más receptivo hacia lo que ocurre fuera, que se acerque, por ejemplo, a los mundos del tuning y del hip hop».
Cuál sería su ideal de filme X? «La película perfecta –dice Costa– sería la que cumpliera el sueño utópico de crear una perversión que no existiera con anterioridad».
> «El sexo habla», radiografía del cine porno español
Me encanta el porno para una paja, es para lo que sirve. Quien vea cultura en esto es que es un deprabado… cultura hay muchas y mas enriquecedoras. El porno es vicio, puro..vicio.