inSurGente (Fany Miguens)/Aporrea.- Si la música se ha considerado como un verdadero lenguaje universal, su potencia se multiplica cuando se hace verdad colectiva y cuando se utiliza como herramienta para la transformación social. Ocurre en Venezuela desde que hace 32 años José Antonio Abreu ideara un Sistema de Orquestas juveniles e infantiles que ha despertado la admiración de directores y músicos de todo el mundo. Y el proceso revolucionario venezolano ha sabido, con acierto, asumirlo y potenciarlo vinculándolo a proyectos de calado tan importantes como la Misión Negra Hipólita, cuyo objetivo prioritario es luchar contra la exclusión social. El pasado 20 de octubre conmemoraron sus tres décadas de vida con la novena sinfonía de Beethoven y la batuta de Gustavo Dudamel. Un verdadero placer para escuchar y ver.

El Sistema de Orquestas Juvenil e Infantil de Venezuela ha conseguido implicar en la música a 250 mil niños y jóvenes de sectores populares en todo el país y cuenta con 125 orquestas siendo su máximo emblema la Sinfónica Simón Bolívar, responsable del homenaje en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, y considerada una de las orquestas más importantes de ese Venezuela y de Latinoamérica.

Esta celebración reviste una importancia particular después de las aclamadas presentaciones este verano de la Sinfónica Juvenil en Inglaterra y Alemania, y justo antes del viaje que les llevará a partir del 25 de octubre a una gira por EEUU.

Las declaraciones de José Antonio Abreu y del actual director de la joven orquesta ilustran perfectamente el verdadero sentido de esta experiencia:
«El secreto de este milagro musical venezolano es el trabajo y la consagración apostólica de nuestros maestros, profesores, instructores y talleristas a la labor con los niños y los jóvenes de medianos y bajos recursos, creyendo profundamente en la misión redentora de la música». Y, además Abreu agregó que se demuestra así que «la música constituye no solamente un don de dimensiones estéticas infinitas, sino un instrumento táctico de desarrollo social y humano». «La niñez pobre, los jóvenes, los adolescentes requieren caminos de dignidad» y la música les «brinda una posición digna en sus comunidades y pueblos», subrayó.

«Estos muchachos no están trabajando allí, están entregando su vida, están dando toda su alma», dijo Dudamel. «Lo bonito de esta orquesta es que no tiene límite de tiempo, no tiene horario, hasta que no logramos la excelencia ellos mismos no están conformes».

Está claro que para Abreu «el sueño recién comienza»: con apoyo del gobierno del presidente Hugo Chávez quiere incorporar al sistema a un total de un millón de chicos y chicas en Venezuela. En la próxima cumbre Iberoamericana lanzará la integración de los movimientos de orquestas infantiles y juveniles de toda América Latina y Dudamel reveló un proyecto para crear una Academia latinoamericana de dirección orquestal en Venezuela. También a través de la música, la dignidad de los pueblos.

Aquí pueden ver parte de su interpretación: BEETHOVEN Y LA SIMÓN BOLÍVAR

En el siguiente enlace también pueden ver el vídeo promocional de un interesante documental de Alberto Arvelo que narra la historia de seis niños venezolanos que han visto cambiar su vida y su base social alrededor de la música.

«TOCAR Y LUCHAR»