Inmunidad económica

Cada línea escrita de código propietario, está destinada a una vida limitada. La principal razón es que esa línea de código se escribe para un producto en particular, y solamente vivirá mientras viva ese producto, mientras ese producto sea comercialmente exitoso. El código propietario muere con el fin de un producto, o con el fin de una empresa, y generalmente, su reutilización se limita solo a ese pequeño entorno corporativo. El software libre, por el contrario, es libre para siempre y constituye los cimientos del software libre del futuro. El software libre siempre se escribe sobre una base existente y evoluciona libremente desde ahí hacia arriba.

Por lo tanto, las oportunidades de negocios basadas en software propietario están limitadas en tiempo. Toda oferta propietaria y cerrada es válida hasta que aparece una opción en el mundo del software libre. Esta evolución resulta más evidente en mercados no dominados por monopolios, como es el caso de las plataformas de software para teléfonos móviles. Los modelos de negocio basados en plataformas móviles cerradas han prácticamente desaparecido. Qué sentido tiene hoy en día desarrollar un sistema operativo para móviles existiendo GNU/Linux?

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Los gráficos de arriba son independientes, pero están en la misma escala de tiempo. El primero muestra las principales versiones del kernel, publicadas aproximadamente cada 83 días de calendario, y la cantidad de código en cada versión en megabytes. El de abajo muestra los índices Dow Jones y Nasdaq, que prácticamente se vieron reflejados en las bolsas de todo el mundo. No solo podemos apreciar cómo la crisis económica no afectó en lo más mínimo al ciclo de versiones del kernel, que continúa liberando una nueva versión al ritmo habitual, sino que además vemos cómo la caída de la economía en el 2008 y más acentuadamente en el 2009, contribuyeron a la cantidad de código generado en el proyecto Linux.

Cual es el motivo? Lo primero que nos cruza la mente es que habrá habido más programadores sin trabajo, con más tiempo libre, contribuyendo al proyecto. Este es un factor, sin duda, pero el proyecto Linux ya no está mantenido por programadores independientes, sino que fueron 500 programadores de 5000 diferentes empresas quienes más actividad han demostrado en los últimos 5 años. Por lo tanto, este crecimiento durante la época de crisis no es nada menos que el resultado de las distintas empresas luchando para mantener sus proyecciones, viendo la opción de liberar su software como una opción para incrementar sus ventas, resultando en aportes masivos de código a Linux.

Esta proyección de crecimiento, con 20 años de trayectoria demostrando inmunidad a las fuerzas económicas, deja a la luz la evidente no viabilidad económica del software propietario a futuro. Cómo es que esto no resulta evidente para, por ejemplo, las administraciones públicas? Cómo puede ser que sigan apostando al cláustro tecnológico?

No es la ética. No es el interés por compartir. Tampoco es que los directivos de las grandes empresas finalmente comprenden al software libre, sino que están reaccionando a la evidente inviabilidad económica de sus ofertas propietarias, principalmente cuando la venta de software no es su «core business».

El software libre avanza solapando con las opciones propietarias. Naturalmente son las necesidades más populares y de uso masivo las que primero se tornan insostenibles en el mundo del software propietario, causando que los modelos de negocio basados en software propietario se desmoronan desde los mismos cimientos de sus arquitecturas. El kernel, núcleo central común a prácticamente todas las plataformas, es libre, lleva dos décadas de desarrollo, soporta una lista casi innumerable de procesadores y distinto hardware, cuenta con más de 11 millones de líneas de código y se actualiza a un ritmo de más de 6 parches por hora, 24 horas, 7 días a la semana. El proyecto Linux ha alcanzado una magnitud y un ritmo de crecimiento con el que ninguna empresa puede soñar en competir.

Si bien las opciones de software propietario y cerrado están limitadas en tiempo, esto no quiere decir que el tiempo se haya terminado. Sigue habiendo muchas oportunidades para que se siga lucrando con el software propietario, en las capas más altas de las arquitecturas. Por ejemplo, si bien los núcleos propietarios en el mundo de la tecnología móvil ya son obsoletos, y Linux es lo único que puede ver a futuro, los aplicativos móviles sobre Linux abren un nuevo mundo para los planes de negocio basados en software propietario. Muestra de ello es el rápido avance de Android. Una plataforma en código abierto no-libre que corre sobre software libre (Linux) y que permite la proliferación de programas cerrados.

No resulta evidente que esta oportunidad pronto tendrá un fin? Seguramente, en un futuro no muy lejano, habrá plataformas libres que ofrecerán programas equivalentes. El software libre sigue creciendo, solapando con el software propietario. Las grandes empresas tienen el poder de influenciar a ciertas comunidades, e incluso de fundar las propias, pero jamás podrán controlar a la comunidad entera.

Esa es la belleza del software libre, que permite la libre evolución de la tecnología de software, y con ello la libre evolución de la misma raza humana.

Y qué pasa con Windows? Pues su posición monopólica le sigue permitiendo gozar de ciertos beneficios, extendiendo el final, que será inevitable. Pero lo cierto es que cada día se tornará más caro e insostenible mantener el desarrollo de Windows. Insisto, el windows ocho (o tal vez el nueve) estará basado en software libre, o al menos en software abierto. Es mi humilde opinión. El tiempo dirá.

http://blog.julian.coccia.com/2010/06/inmunidad-economica.html