El soldado consiguió un permiso después de que a su padre, que vivía en Elda, le diagnosticaran una depresión grave con un riesgo alto de suicidio. Después, la psicóloga le recomendó a él la baja. Sin embargo, sus mandos le ordenaron que se reincorporara a la unidad y el imputado incumplió la orden.


El Supremo pide el indulto para un alicantino que desertó del ejército.

La sala del Alto Tribunal le impone al soldado la pena mínima contemplada de dos años y cuatro meses de cárcel pero advierte de la excesiva dureza de las condenas.

RAMÓN FERRANDO

La Sala de lo Militar del Supremo considera que las penas previstas por deserción del ejército profesional son excesivas. Los magistrados alertan de la desproporción de las penas en una sentencia en la que condenan a un soldado alicantino a dos años y cuatro meses de cárcel.
Los magistrados explican en el fallo que es la pena mínima que le pueden imponer y piden al Gobierno que indulte al condenado.

El ejército profesional no es como cualquier otro trabajo que se pueda dejar de un día para otro al encontrar una oferta laboral mejor. El soldado se ausentó de su cuartel sin permiso el 19 de enero de 2005 y permaneció «fuera de todo control militar» hasta el 24 de mayo. La policía nacional lo detuvo en Alicante. El soldado había conseguido trabajo en una empresa de transporte de mercancías peligrosas.
El acusado compareció a los dos días ante el juzgado togado instructor, que le ordenó que se reincorporara a su unidad. El juez le informó de que si no volvía a su cuartel cometería un delito de deserción, castigado con un mínimo de dos años y cuatro meses de cárcel en el Código Penal Militar. Pese a la advertencia, según recoge el apartado de hechos probados de la sentencia, el procesado no volvió al cuartel.
El Tribunal Militar Territorial Primero condenó al acusado a dos años y cuatro meses de prisión el 16 de julio de 2008. El soldado profesional recurrió la sentencia ante el Supremo, alegando que no pretendía desertar.

Condena ratificada

El Alto Tribunal ha ratificado ahora la condena, aunque reconoce que es excesiva. El fallo precisa que el soldado no se presentó en su unidad durante los veintitrés meses que mediaron entre «la marcha injustificada del destino el 19 de enero de 2005 y la finalización del compromiso que le ligaba a las Fuerzas Armadas el 31 de diciembre de 2006».

Los magistrados apuntan que el acusado no contactó con su unidad y tras cuatro meses de ausencia fue sorprendido realizando «determinada actividad incompatible con su compromiso militar».
La Sala de lo Militar del Supremo cierra el fallo instando al Gobierno a que le indulte parcialmente para que cumpla una pena máxima de seis meses.

Cinco meses de prisión por «abandono de destino»

El Tribunal Supremo impuso en diciembre cinco meses de prisión a otro militar alicantino que no se reintegró al servicio en un caso muy parecido. El soldado fue procesado por un delito de abandono de destino en vez de ser acusado de deserción con lo que consiguió una pena más favorable.

En el caso instruido como abandono de destino, el militar no se reincorporó a su unidad tras serle diagnosticada una depresión. La psicóloga del Servicio de Salud Mental de Elda certificó que sufría un «trastorno depresivo» y recomendó su baja debido al riesgo de autolesionarse al trabajar con armas.

El soldado consiguió un permiso después de que a su padre, que vivía en Elda, le diagnosticaran una depresión grave con un riesgo alto de suicidio. Después, la psicóloga le recomendó a él la baja. Sin embargo, sus mandos le ordenaron que se reincorporara a la unidad y el imputado incumplió la orden.

Diario Información

2 thoughts on “El Supremo condena a un “desertor” alicantino a más de dos años de prisión pero se queja de la desmesura de su propia condena y pide el indulto”
  1. El Supremo condena a un “desertor” alicantino a más de dos años de prisión pero se queja de la desmesura de su propia condena y pide el indulto
    Por mi como si se muere

  2. El Supremo condena a un “desertor” alicantino a más de dos años de prisión pero se queja de la desmesura de su propia condena y pide el indulto
    Y?

    Resulta que el tío no «desertó» por haberse dado cuenta de que un ejército no vale más que para matar/saquear/violar/imponer/torturar…

    Lo que hizo en realidad fue no volver a su unidad porque quería estar con su padre, cosa muy loable por otro lado; así que en última instancia, se entiende que este individuo habría continuado formando parte de ese brazo ejecutor del estado si su padre llega a estar bien.

    En resumen, sus ideas son las mismas y le pudo el amor a su padre, así que desde mi punto de vista, sigue siendo exactamente lo mismo que era antes de que se produjese esta situación.

    Que cada cual le ponga el nombre que quiera.

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