
Contra el paro y la pobreza: más toros
Se puede ser majadero. También es posible ser majadero y despiadado. E incluso cabe ser majadero, despiadado y ministro. En José Ignacio Wert se obra el milagro de la Santísima Trinidad pero en versión casposa: este hombre es Uno y Trino a la vez. Si en el caso de la Iglesia Cristina El Padre es increado e inengendrado, El Hijo no es
creado sino engendrado eternamente por El Padre, y El Espíritu Santo no es creado ni engendrado sino que procede eternamente del Padre y del Hijo, podemos decir que con Wert el botarate fue engendrado (sus necedades son como rellenar un tomo), el desalmado procede probablemente de la formación y estímulos recibidos, y el ministro
fue creado por un Rajoy que se tiene que estar comiendo los nudillos cada vez que este sujeto abre la boquita o firma una decisión ministerial.
El hombre, como poseído por Jason un viernes 13, se lía a machetazos con los presupuestos de educación y cultura, pero luego se piensa la reencarnación de Lorenzo de Medicis con los taurinos y lo mismo les concede y entrega personalmente
un premio, que crea una Comisión para la protección de la Tauromaquia. Si se analiza
su comportamiento en un País en el que la pobreza ha dejado de ser el argumento
ajeno y lejano de un programa de Documentos TV, y en el que las corridas de toros
por caras, por violentas y por atentar contra la ética, la inteligencia y la
sensibilidad, se han convertido en una lacra a eliminar para la mayor parte de los
ciudadanos, la conclusión es que a este individuo el Movimiento Abolicionista le
tenía que otorgar la Medalla al Activista Destacado.
Podría inspirarme hasta ternura como Mr. Bean, y no me he vuelto loco. Al igual que
él es egoísta, cínico, resentido y un memo cum laude, la diferencia es que el inglés
es un personaje de ficción creíble gracias a las dotes interpretativas de Rowan
Atkinson, pero Wert no actúa, sus limitaciones y aberraciones son consustanciales a
su persona y tan reales como la demanda de empleo del INEM de muchos profesores, o
como las hemorragias de los toros en las plazas. Así que en vez de hacerme gracia me
provoca profundas arcadas, pero he de reconocer que su aportación a la erradicación
de la tauromaquia está siendo como para desear que de momento no pierda la cartera
ministerial. No le tengo cariño a él, pero sí a su gestión en asuntos taurinos.
Julio Ortega Fraile
@JOrtegaFr
Delegado de LIBERA en Pontevedra
www.findelmaltratoanimal.blogspot.com
El taurino Wert, un Mr. Bean pero sin gracia
Un palurdo hace un comentario, y como es ministro de nosequé, todos le hacen caso…
¿Todos?… No. En realidad solo le hacen caso algunos que precisamente creen todo lo contrario.
Este es el sino de nuestro tiempo: Los ministros palurdos proponen, y la sociedad discute.
Si fijas el marco del debate, entonces controlas su transcurrir…
internete
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PD: Yo propongo darle la vuelta a la ecuación, que sea la gente la que propone y que los políticos discutan.
O «cogemos el toro por los cuernos», es decir, retomamos el debate y el lenguaje EN NUESTROS TERMINOS o no pasaremos de ser peleles en manos de palurdos.
Y no hace falta mucha imaginación, sino solo un poquito de sensibilidad social, firmeza argumental y constancia temporal.
Gracias Julio por el artículo: Buena estocada, como de COSTUMBRE…