
Guerra Eterna
Recientemente John Carlin publicó en El País un interesante artículo sobre el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. No importa de qué conflicto se trate, de todos ellos se puede decir que la intervención del ‘líder’ de Naciones Unidas es irrelevante o patética.
En los últimos 20 meses se han sucedido los conflictos en los que el secretario general podría haber intentado ejercer un liderazgo político y moral -Sudán, Kosovo, Zimbabue, Georgia-, pero Ban se ha limitado a lanzar comunicados o formular declaraciones efímeras. Él mismo, fuera del mundo de la diplomacia, es un personaje que ha pasado casi inadvertido, cuyo nombre pocas personas conocen.
Ni siquiera interrumpió sus vacaciones durante la guerra de Georgia.
No hay que pedir demasiado a un puesto como el suyo. Por definición, el secretario general de la ONU sólo puede llegar hasta donde quiera hacerlo el Consejo de Seguridad. Pero hay una diferencia entre manejarse con cautela y no hacer absolutamente nada hasta que no surja un consenso que muchas veces es imposible de obtener.
Quizá por eso los norteamericanos estén encantados con Ban.