
La Generalitat cuantifica en 322.782 las toneladas vertidas el año pasado, pese a que la capacidad anual de la planta es de 150.000
ISABEL VICENTE
El vertedero de Alicante está acogiendo el doble de la basura que le correspondería por el número de habitantes, según los datos facilitados por la propia Conselleria de Medio Ambiente. Tal como se expone en la Memoria Justificativa del Plan Integral de Residuos 2010, que se encuentra en exposición pública, en 2009 el vertedero de Alicante acogió 322.782 toneladas de basura, cuando su capacidad teórica de tratamiento es de 250.000 toneladas al año. Este incremento se explica por la llegada a Alicante de basura procedente de otras ciudades, cuestión que no niega el concejal de Atención Urbana, Andrés Llorens, quien aplica criterios de «solidaridad con otras zonas que no disponen de los equipamientos que sí tenemos nosotros», tal como señalaron ayer fuentes de la concejalía que añadieron que «si hay daños medioambientales a unos kilómetros de aquí, nos afectan igual. Somos de las pocas ciudades de la Comunidad que tenemos una planta en condiciones y hay que echar una mano».
Esta solidaridad que defiende Llorens, no parece ser entendida de la misma forma por la oposición y por Ecologistes en Acció del País Valencià para quienes «esa entrada masiva de residuos en algunos casos provienen de rechazos de otras plantas de tratamiento que no tienen un vertedero adjunto, pero que en otras ocasiones provienen de zonas y de plantas de transferencia en donde no existen plantas de tratamiento, y por tanto son residuos en bruto», añadiendo que «diferentes leyes y normativa sobre residuos prohíben el vertido de residuos sin tratar, pero en Alicante es una práctica habitual». En este sentido, señalan que Andrés Llorens, autorizó en julio de 2009 el vertido de residuos sin tratar procedentes de las comarcas valencianas de La Serranía, Camp del Turia, La Plana de Uriel-Requena y el Rincón de Ademuz.
Los ecologistas consideran que «este vertido masivo de residuos» es el causante de los malos olores en la zona, extremo rechazado por el edil Andrés Llorens, quien considera que los olores pueden provenir del vertedero de Elche que depende de la Diputación, declaraciones que han generado un enfrentamiento con el presidente de la Diputación, tal como reflejaba ayer este diario.
La Autorización Ambiental Integrada del vertedero de Alicante consideraba que la capacidad total de los vasos de vertido era de 3.146.635 toneladas y una vida media de 21 años en función de los vertidos generados en Alicante. Sin embargo, la llegada de más residuos de los previstos ha llevado a la empresa concesionaria de la planta y vertedero, INUSA, a tramitar la autorización de la ampliación del vertedero hasta alcanzar un total de capacidad de vertido de 4.636.000 toneladas.
En este sentido, el grupo socialista municipal reiteró ayer su negativa a la ampliación del vertedero al considerar que «si tenía una vida útil de 21 años, en los apenas tres transcurridos no puede existir justificación para una ampliación», añadiendo que «el plan zonal era razonable en el sentido de que una ciudad como Alicante ha de tener unas instalaciones propias para tratar sus basuras y un vertedero adecuado, pero cada zona debe contar con sus instalaciones», tal como señaló ayer la concejala socialista Carmen Sánchez Brufal.
Diario Información
La Conselleria reconoce un vertido en la planta de Alicante superior a su capacidad
Los propios datos publicados en la Memoria Justificativa de Residuos Urbanos del Plan Integral de Residuos 2010 (PIR 2010), ahora en trámite de información pública, reconoce lo que la empresa que gestiona los residuos, Ingeniería Urbana (INUSA) y el Ayuntamiento de Alicante se han negado a desvelar: la cantidad de residuos que se vierten en el vertedero anexo a la Planta de Reciclaje y Compostaje, que asciende a 322.782 toneladas anuales, muy superior a la capacidad teórica de tratamiento, que es de 250.000 t anuales.

Es una evidencia, que ya no se puede negar, la entrada de residuos en esa Planta de Reciclaje procedentes de otras zonas diferentes a la zona XVI, que abarca única y exclusivamente al término municipal de Alicante. Esa entrada masiva de residuos, que en algunos casos provienen de rechazos de otras plantas de tratamiento que no tienen un vertedero adjunto (caso de la planta de Guadassuar, en la comarca de la Ribera del Júcar), pero que en otras ocasiones provienen de zonas y de plantas de transferencia en donde no existen plantas de tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos (RSU), y por tanto son residuos en bruto. Diferentes leyes y normativa sobre residuos prohíben el vertido de residuos sin tratar, pero en Alicante es una práctica habitual. El mismo Concejal de Atención Urbana del Ayuntamiento de Alicante, Sr. Andrés Lloréns, autorizó en julio de 2009 a la mercantil Reciclados Palencia Belcaire S.L. el vertido de residuos sin tratar procedentes de las zonas VI, VII y IX, correspondientes a las comarcas valencianas de La Serranía, Camp del Túria, La Plana de Uriel-Requena y el Rincón de Ademuz.
La Autorización Ambiental Integrada del vertedero de Alicante (Diario Oficial de la Comunidad Valenciana:DOCV 9.05.2007) consideraba que la capacidad total de los vasos de vertido era de 3.146.635 toneladas y una vida media de 21 años. Es decir el vertido anual, considerado constante, era de aproximadamente 150.000 toneladas, más o menos la cantidad de RSU generados en la ciudad de Alicante. Sin embargo ahora conocemos los datos oficiales de vertido en 2009, que más que duplicaron esa cantidad. Por ese mismo motivo la empresa concesionaria de la Planta y Vertedero, INUSA, comenzó a tramitar en febrero de 2010 la autorización de la ampliación del vertedero hasta alcanzar un total de capacidad de vertido de 4.636.000 toneladas, es decir un incremento aproximado de un 50%.
Este vertido masivo de residuos, en una parte importante sin ningún tipo de tratamiento, es la causante de los intensos olores en los alrededores de la planta y vertedero de Fontcalent y las molestias causadas a los vecinos colindantes.
http://www.ecologistasenaccion.org/spip.php?article17784