
Elche podría autoabastecerse completamente de energía simplemente si aprovechara la luz solar. Ésta es una de las conclusiones de un reciente estudio, llevado a cabo por el alumno Miguel Parra Monedero, de la Universidad Miguel Hernández, que viene a reflejar que si en el municipio, con una extensión de 322 millones de kilómetros cuadrados, se instalaran cerca de 9 millones de metros cuadrados de placas solares, de manera distribuida, el municipio podría prácticamente no tener dependencia energética.
El trabajo, que ha sido dirigido por el profesor Sergio Valero y codirigidó por el empresario Demetrio López Sánchez, de la empresa ilicitana Demesol, indica también que, sólo utilizando las terrazas de los edificios del casco urbano, se podría generar el 15% de la energía que precisan los ilicitanos.
El resto se podría obtener aprovechando las cubiertas de las fábricas ilicitanas y de determinados huertos solares a ubicar en distintos puntos del término municipal.
«La intención final de este estudio era ver el potencial que tenemos», explicaba ayer Demetrio López, quien apunta que tras un incremento de solicitudes para instalaciones de este tipo, actualmente la demanda se ha estabilizado.
El estudiante llevó a cabo una parcelación del área urbana y llegó a visitar 52 edificios con posibilidades de instalar paneles solares fotovoltaicos. A partir de ahí hizo una extrapolación con respecto al conjunto de edificaciones de la ciudad para obtener los cálculos necesarios.
Así, si los inmuebles de la ciudad tuvieran en marcha este tipo de paneles, los ilicitanos se podrían ahorrar en su factura de la luz más de 14 millones de euros al año.
Además, lo ideal sería que empresas gestionaran estas instalaciones y fueran propietarias de las mismas, de manera que pagarían un alquiler a las comunidades de vecinos por permitir estas placas en sus propiedades. Todo ello generaría además muchos empleos añadidos y ahorro en los hogares, puesto que se convertirían en cogenerados de energía que venderían indirectamente a las grandes empresas eléctricas.
«Tenemos la mentalidad de que está todo centralizado, de que tenemos que depender de grandes generadores de energía, de que ésta nos tiene que llegar de fuera, cuando se puede cambiar el paradigma, es decir, de que nosotros podemos ser los generadores», apunta Demetrio López.
Además del ahorro económico, se apunta que con la generación fotovoltaica en las terrazas existentes se dejarían de emitir a la atmósfera 32.600 toneladas de dióxido de carbon y se producirían 72 kilogramos de residuos de alta radiactividad menos al año.
Desde este estudio se subraya también que Elche, con más de 1.500 horas de luz solar al año, podría convertirse en un municipio prototipo para ser la primera localidad del mundo autosuficiente energéticamente gracias a la energía fotovoltaica.
J. M. G/REDACCIÓN
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