
No vamos a enrollarnos para explicarles esta cuestión, lo haremos en plan telegráfico, y evidentemente esta es una opinión propia que no pretende abarcar la Verdad con mayúsculas, sin bien sí aproximarse a ella lo más que se pueda y de forma honesta. Para ello les proponemos esta secuencia:
1.- Hace unas décadas: EEUU. financia a talibanes y primeras versiones de Al-Qaeda para que le den pal pelo a la URSS en su intento de controlar Afganistán.
2.- Desde siempre: EEUU y Europa hacen la vista gorda con respecto al cultivo y comercialización de opio en Afganistán.
3.- Hace como década y algo: Las multinacionales del petróleo de EEUU se consideran controladoras del petróleo de Asia Central (Kazajstán, Tayikistán…) pero han de poder conducirlo a puertos donde puedan embarcarlo en sus petroleros. Para ello han de construir un gran oleoducto. No hay problema en que el oleoducto atraviese Paquistán, país con orilla al mar Índico y puertos importantes. Pero antes el oleoducto debe atravesar Afganistán. El gobierno talibán no está conforme.
4.- Tras los atentados de Nueva York existe una estupenda excusa para atacar e invadir Afganistán con el fin de construir el oleoducto, cosa que se hace.
5.- Tras la invasión y tremendo bombardeo del país EEUU, pese a que solo controla parte del territorio, instala en Kabul un gobierno títere sumiso, obediente, corrupto a más no poder y entregado a los intereses de sus multinacionales. Para lograr la estabilidad política de este gobierno de risa emanado de unas elecciones de opereta se trata de contar con diversas fuerzas más o menos islamistas opuestas a los talibanes. De ahí las curiosas legislaciones que emanan de su ridículo parlamento, por ejemplo la que consagra el derecho de los maridos a violar a sus esposas.
Para legitimar esta conquista armada propia de épocas coloniales EEUU busca el apoyo de la ONU, que logra solo de forma más que parcial, y de países lameculos como España en los que se realizan fuetes campañas propagandísticas para que la población no se oponga al envío de tropas que refuercen la retaguardia estadounidense. Por ejemplo en España los telediarios insisten una y otra vez en la terrible situación de la mujer, obligada a llevar el burka. También insisten en la idea de los talibanes como chungos cultivadores de opio que transforman en heroína. Años de ocupación militar después las mujeres llevan el burka igual que antes y el opio se cultiva más que nunca, pero ya no se habla de ello en la televisión.
6.- Durante los años de invasión EEUU realiza fortísimos bombardeos contra talibanes pero también contra población civil. La muerte de civiles, numerosos niños y niñas entre ellos, es elevadísima. Las tácticas de guerra más criminales son puestas allí en práctica sin freno con el apoyo, la cobertura, el encubrimiento y la complicidad de los países lameculos presentes, entre ellos España.
7.- Como la resistencia de los talibanes no puede ser derrotada en tantos años y amenaza la construcción del deseado oleoducto, EEUU demanda más y más tropas de otros países en su apoyo. El gobierno lameculos español es de los primeros en apresurarse a enviar tales refuerzos.
8.- Por ejemplo las elecciones son una estupenda ocasión para incrementar el número de tropas. Con la excusa de que se va a proteger el proceso electoral por ”la libertad” Rodríguez Zapatero y su partido, con el apoyo de la gran banca española, aprovecha para redoblar el contingente de soldados españoles allí.
9.- Las elecciones vuelven a ser de risa. El fraude es masivo, la abstención es brutal, las cifras y datos oficiales mueven a total hilaridad.
10.- No obstante los medios de comunicación de masas en España lanzan todo tipo de mensajes triunfalistas del tipo de “a pesar del terror, el pueblo afgano ha dado una lección de valentía acudiendo masivamente a votar”, y mintiendo descaradamente sobre los porcentajes de abstención o sobre las denuncias de organismos internacionales sobre el fraude a gran o en total escala. Los principales informativos aderezan la información con casuales reportajes sobre los beneficios humanitarios del ejército español sobre la población civil.
11.- Como guinda final del proceso, el gobierno de ZP y los bancos que co-gobiernan conjuntamente con él comienzan a insinuar de forma cada vez más indisimulada que el batallón militar enviado provisionalmente a colaborar en el proceso electoral se convertirá en permanente y además será reforzado con nuevos envíos de tropas.
Y bueno, así nos luce el pelo. Aunque tenemos la confianza y la esperanza de que las personas que vivimos por aquí no nos vamos a dejar engañar y manipular indefinidamente por esta colla de criminales.
De propina añadimos un comentario sobre las elecciones aparecido en estupendo blog de Íñigo Sáenz de Ugarte, “Guerra Eterna”.
Urnas inteligentes en Afganistán
El enviado especial de The Times llegó a un colegio electoral de la localidad afgana de Pul-e-Charki a las 7.55 de la mañana del día de la votación, casi una hora después de su apertura. Estaba vacío, pero antes ya habían votado 5.530 personas, según comprobó en los registros. Le salían 100 votantes por minuto, nada menos. Sí que son rapidos en Afganistán. En cada una urna, había un número similar de votos, unos 500. Y habían votado ya por cierto 3.025 mujeres.
Durante una hora no apareció nadie. De repente llegó un camión que traía a 30 personas. El periodista ve que evidentemente la rapidez tiene un límite. Los funcionarios electorales gestionan el voto de cuatro personas en unos tres minutos. Eso harían 80 votantes en una hora.
Pul-e-Charki no está en el sur, el foco central de la insurgencia, sino a unos pocos kilómetros al este de Kabul. En muchas zonas del país, las amenazas de los talibanes y el desencanto por la corrupción del Gobierno han vaciado los colegios electorales precisamente en aquellos sitios donde Karzai espera sacar más votos. Es mejor interpretar los deseos de los votantes antes que confiar en que aparezcan. Sobre todo si no tienen ninguna intención de hacerlo.
Antes de que termine el escrutinio, los observadores de la UE ya han anunciado su veredicto. Están satisfechos. Cómo no van a estarlo si probablemente redactaron su informe mucho antes de llegar a Afganistán. Ya pueden empezar con los comunicados en honor a esta nueva fiesta de la democracia y a ese adelanto que son las urnas que se llenan solas.
En la Haine:
Las elecciones afganas: farsa en un país ocupado
Miguel Urbano Rodrigues
[Traducido para La Haine por Marla Muñoz]
Karzai y los medios hablaron de afluencia masiva a las urnas. Era mentira. Las largas filas de votantes no existieron
Las elecciones presidenciales y locales en Afganistán fueron, como se preveía, una farsa dramática. Más de 300.000 soldados y policías (100.000 de la OTAN y de la Fuerza «Libertad Duradera», exclusivamente constituida por tropas norteamericanas) fueron movilizados para garantizar el carácter «democrático» del proceso. Pero el espectáculo no se desarrolló de acuerdo al programa.
Washington había manifestado la esperanza de que las elecciones fueran «limpias y masivas». Fueron sucias, y la abstención fue enorme. En la mayoría de las provincias se multiplicaron los ataques armados a lugares estratégicos. Según la Comisión Electoral Independiente (así se llama), en 15 provincias se registraron unos 135 «incidentes». Balance provisional: 56 muertos. Algunos colegios electorales fueron alcanzados por misiles. El Palacio presidencial fue bombardeado en la víspera.
Hamid Karzai, ex funcionario subalterno de una transnacional estadounidense, se apresuró a proclamar su victoria por mayoría absoluta, lo que evitaría una segunda vuelta en octubre. Pero su principal adversario, Abdullah Abdullah, también reivindicó la victoria.
La Comisión Electoral aclaró que solamente a partir de la próxima semana empezará a divulgar resultados parciales. Los oficiales, todavía no definitivos, no se divulgarán antes de mediados de septiembre.
Oficialmente estaban aptos para votar más de 17 millones de ciudadanos. Ocurre que las estadísticas en Afganistán son fantasiosas. Ellas atribuyen actualmente al país 33 millones de habitantes, pero hace 30 años el gobierno revolucionario avaló ese dato en apenas 16 millones.
La Comisión Electoral informó que funcionaron 95% de los 6.500 colegios. Nadie lo ha creído, porque muchos de los 364 distritos están bajo control de las guerrillas.
Extrañamente, 70% de los electores son del sexo femenino. El absurdo tiene una explicación: son los maridos quienes inscriben a sus mujeres –con frecuencia tres o cuatro– en los cuadernos electorales. La ley no exige que ellas se presenten en el acto de inscripción. Los billetes electorales, además, no tienen foto, por lo que el control es imposible.
Corresponsales de diarios europeos revelaron que en el mercado negro fueron vendidos cientos de miles de billetes por un precio equivalente a seis euros. Uno de los candidatos a la presidencia, el millonario Ashrai Ghani, ex-ministro de Finanzas, afirma que Karzai recibió unos 800.000 votos ficticios del electorado femenino.
Como la abrumadora mayoría de la población es analfabeta, a los iletrados les pintaban un dedo después de la votación. La tinta utilizada era, además, lavable, lo que permitía que el mismo ciudadano votara más de una vez. El número de candidatos a la presidencia merece registro en el Guiness: ¡cuatro decenas!
Como simultáneamente 3.195 ciudadanos disputaron las elecciones locales como candidatos a consejeros municipales, la corrupción y la violencia se extendieron por el país como lava que derrama un volcán.
Los adeptos de Karzai y Abdullah se envolvieron en una guerra interna. Decenas de candidatos fueron asesinados. También fue abatido el director de la campaña de Abdullah.
El involucramiento de la presidencia en múltiples casos de corrupción (en la casa del hermano del jefe del Ejecutivo fue aprehendida una enorme cantidad de heroína) y la apropiación por parte de sus colaboradores de cientos de millones de dólares de la «ayuda internacional» llevaron a que Karzai revisara las alianzas en los últimos meses. Para recibir el apoyo de grandes jefes tribales, que durante años él había combatido o deportado (como el uzbeco Rachid Dostum, un genocida), les compró la conciencia y los votos.
LA EUFORIA Y EL MIEDO DE HAMID KARZAI
El Presidente temía lo que pasaría el día 20. Por cautela, prohibió a los medios de comunicación social dar noticias de actos de violencia en las vísperas y en el día de las elecciones. El acceso de los periodistas a los colegios fue también impedido y el gobierno esclareció que los corresponsales extranjeros que violasen la prohibición serían expulsados.
Después de la mañana del viernes, Karzai y sus ministros empezaron a hablar de afluencia masiva a las urnas. Algunos media extranjeros difundieron la noticia. Era falsa. Las largas filas de votantes en los colegios electorales eran inexistentes.
El sábado la Comisión Electoral informó que valoraba una participacion de entre 40 a 50 por ciento. En otras palabras, más de la mitad de los electores inscritos no había votado pese a las formidables presiones oficiales y a la atmósfera de intimidación que se respira en un país ocupado. Enviados especiales de las agencias Reuters y EFE y de grandes diarios europeos conservadores -entre ellos Le Monde, Le Fígaro y El País– subrayaron en sus crónicas que un gigantesco fraude restaba credibilidad a los resultados que serían divulgados.
Según Le Monde, diplomáticos occidentales avalaron en 10% la participación de electores en ciertas regiones del sur.
Un informe de UNAMA, la misión de Asistencia de las Naciones Unidas para Afganistán, publicado a inicios de agosto, manifiesta una gran preocupación con el futuro del país. En su opinión, el clima de violencia en que transcurrió la campaña, marcado por amenazas, el robo de los fondos internacionales, asesinatos y una corrupción avasalladora, desmiente el optimismo de aquellos que insisten en definir las elecciones como «democráticas». Esa evidencia no impidió que Barack Obama las definiera como «un éxito» tras cerrarse las urnas.
La víspera, en un discurso en Arizona, el presidente de los Estados Unidos otra vez defendió la guerra en Afganistán como una prioridad estratégica, indispensable a la seguridad del pueblo norteamericano, y sentenció que la gran tarea de los militares de su país consiste ahora en la «conquista de los corazones y el espíritu de los afganos». La situación real en el país no confirma la esperanza de contornos románticos de Barack Obama.
El nuevo secretario general de la OTAN, el danés Anders Rasmunssen, también manifestó satisfacción por el clima que envolvió la jornada electoral, asegurada por las «fuerzas de seguridad».
En opinión de corresponsales extranjeros, la gran mayoría de los afganos, de todas las etnias detesta a los militares extranjeros que ocupan el país. La popularidad de Karzai en Kabul es muy baja. No sucede lo mismo con la imagen de los antiguos dirigentes de la revolución afgana. René Girard, enviado de Le Fígaro, informa que en la capital no se ve un retrato del ex-presidente Muhamad Najibullah. Pero eso no impide -escribe– que él sea «con todo, el político más popular de la historia afgana contemporánea».
INCÓGNITA: LA OPCIÓN DE WASHNGTON
El objetivo principal de las elecciones era la legitimación por el voto de la tutela imperial impuesta por los Estados Unidos al pueblo afgano. Pero el alto porcentaje de abstención expresó la condena a la guerra y a la caricatura de democracia representativa implantada bajo la protección de las bayonetas americanas.
No es de extrañar que la propia prensa de los Estados Unidos comience a cuestionar la estrategia de Obama para la región. Cabe recordar que el presidente envió a Afganistán más de 21.000 soldados y extendió los ataques aéreos a las zonas tribales de Paquistán, habitadas por pachtuns, alegando que funcionan como «santuarios de los talibanes».
La designación del general Stanley McChrystal como comandante en jefe en la región fue además el prólogo de la gran ofensiva en la provincia de Helmand en que la que participaron 4.000 marines y tropas de élite británicas. Entre tanto, el propio general –un boina verde con currículo de criminal de guerra- reconoció que esa ofensiva, tendiente a crear condiciones de seguridad para las elecciones, no alcanzó sus objetivos. Fue un fracaso militar y político. Las bajas fueron muy elevadas. McChrystal abandonó la oratoria triunfalista y ahora habla de una «guerra de larga duración».
La popularidad de Obama (que por primera vez ronda el 50%) se resiente, y su estrategia afgana cada vez tiene más detractores. Las grandes cadenas de televisión y los diarios de influencia nacional, como The New York Times y Washington Post, están conscientes de que la elección presidencial colocó a la Casa Blanca ante una situación de dilema.
En las últimas semanas las críticas a Hamid Karzai por parte de altas personalidades de la administración aumentaron. El presidente fantoche y corrupto se ha vuelto muy incómodo. Pero Washington teme a la situación de inestabilidad que resultaría de la necesidad de una segunda vuelta electoral en octubre si Karzai no obtuviera el 50 % indispensable para la reelección automática.
La respuesta a la incógnita se conocerá cuando la Comisión Electoral anuncie el nombre del vencedor de las elecciones y la votación que obtuvo. Mientras tanto, observadores internacionales estiman que la decisión sobre el nombre del futuro presidente será tomada en Washington.
Ha habido tanto fraude en estas elecciones de fantasía que un fraude más, y el mayor de todos, no es improbable.
EL PUEBLO AFGANO, SUJETO DE LA HISTORIA
Fue en l988, hace 21 años, que estuve por última vez en Afganistán. La revolución, abandonada por Gorbachov, luchaba entonces por sobrevivir. Las últimas tropas soviéticas se retiraban del país y la harina y el petróleo comenzaban a escasear. Mas las fuerzas armadas afganas se batían con bravura contra las bandas de mujahedines de las Siete Organizaciones Sunitas de Peshawar, armadas y financiadas por los Estados Unidos. Reagan recibía en la Casa Blanca a sus jefes –casi todos millonarios ligados a la producción y el tráfico de drogas y a negocios mafiosos– como combatientes de la libertad».
Osama Ben Laden, en ese entonces un desconocido, era aliado de esa gente; su familia mantenía relaciones de amistad con George Bush padre, el vice presidente de los Estados Unidos. Los talibanes aún no habían sido creados por la CIA y por los servicios secretos de Paquistán.
En ese año 88 las chicas todavía eran más numerosas que los hombres en la Universidad de Kabul. En los cuarteles de la cordillera, cuando atravesé el Hindu Kush, hablé con mujeres que luchaban por la revolución, de fusil a la espalda y rostro descubierto. Había ministras en el gobierno. Guardo de esa visita y de otras anteriores recuerdos imborrables.
La revolución había expropiado a los señores feudales, entregado la tierra y el agua a los campesinos (en un país donde nada verde brota de la tierra sin el agua de las nieves que viene de la alta montaña), había fundado universidades, instalado fabricas, construido miles de escuelas, dignificado a las mujeres.
Ni una sola capital de las 34 provincias había sido conquistada por los contrarrevolucionarios. No puedo olvidar las vigilias pasadas en Kabul hablando de la revolución y de sus inseparables desafíos con dirigentes del Partido Democrático Popular, la organización marxista que había tomado el poder una década antes. Recuerdo con nostalgia a algunos de esos compañeros, revolucionarios ejemplares que me ayudaron a comprender la historia profunda de los pueblos que hace siglos vivían en las montañas, valles y desiertos de aquel país. Transcurridas dos décadas, todo eso acabó.
En Portugal, leyendo textos que periodistas mercenarios o ignorantes escriben sobre la elección-farsa, no es sin dolor que imagino la tierra afgana, invadida, ocupada y gobernada por Estados Unidos.
De mis pasajes por allí nació un amor, que casi se tornó pasión, por la historia de la amalgama de pueblos muy diferentes que solamente en el siglo XVIII pasaron a ser designados como afganos. Sobre su historia escribí cientos de páginas en libros y periódicos.
Ayer, al leer lo que sobre las elecciones dijeron el presidente Obama y el general McChrystal, una pregunta apareció ante mí: ¿Tendrán ellos alguna noción, aunque sea superficial, de que Afganistán es hoy tal vez el museo arqueológico natural más rico de la humanidad, porque allí bajo la tierra, inexplorados, se encuentran vestigios únicos de grandes civilizaciones desaparecidas?
Pensé en ciudades como Aqueménidas de la Bactria, ruinas de las polis griegas fundadas por los veteranos de Alejandro, en las murallas de los persas sasánidas, en los Budas gigantes de Bamyan, levantados por los kuchanos venidos del Oriente, en los tesoros de la estatuaria greco-bactriana, en los palacios soterrados de los gahznividas turcos, en las mezquitas deslumbrantes de los safévidas, en el príncipe timurida Babur, fundador del Imperio del Gran Mogol, que en Kabul escribió una obra prima de la literatura mundial.
Y me pregunté si Obama y el general McChrystal sabrán que a lo largo de veinticinco siglos incontables generaciones de pueblos de de origen iraní –de los cuales descienden los actuales pashtuns y tajiques– se batieron, por el derecho a ser libres, en las montañas y valles del actual Afganistán. Contra todos los invasores, desde los persas de Darío, a los americanos de Obama, pasando por los hunos heftalitas, los árabes, los mongoles de Gengis Khan, los turcos chagatai de Tamerlan, los ingleses, los rusos del imperio zarista.
Me duele escuchar al presidente de los Estados Unidos, un hombre instruido y tal vez honesto, disparatar sobre la necesidad de intensificar la guerra en Afganistán para defender la libertad y la democracia.
Me duele, repito, imaginar la barbarie occidental que se abate sobre la tierra y los pueblos del Afganistán que aprendí a amar.
Serpa, 23 de agosto de 2009
www.odiario.info
Y más en Insurgente:
De la “guerra antiterrorista universal y permanente” de Bush a la “guerra interminable” de Obama
Antonio Maira
Termina primera fase de la farsa electoral en Afganistán que han organizado los EEUU, la Unión Europea y la OTAN, con la complicidad de la “comunidad internacional”
inSurGente.- La “manipulación total” de votaciones inexistentes pero que se reparten la “voluntad de los electores” según diseño previo de la “Oficina de Reconstrucción del Pentágono-Departamento de Estado”, ha hecho en Afganistán un simulacro de la fase de “preparación y relleno de las urnas”. Algunas mesas electorales en Kabul, con ordenadas colas, preparadas para los fotógrafos y periodistas incrustados doblemente: en la muy orgánica Falsimedia y en los servicios de prensa de la OTAN, han recogido el porcentaje mínimo de votos necesarios y de imágines gratificantes para “documentar” las “elecciones libres”. (En la imagen, una perfecta foto de diseño, con el discurso completo que “justifica” la ocupación. Recogida de La Voz de América).
De la “guerra antiterrorista universal y permanente” de Bush a la “guerra interminable” de Obama
Antonio Maira
inSurGente
La “manipulación total” de votaciones inexistentes pero que se reparten la “voluntad de los electores” según diseño previo de la “Oficina de Reconstrucción del Pentágono-Departamento de Estado”, ha hecho en Afganistán un simulacro de la fase de “preparación y relleno de las urnas”. Algunas mesas electorales en Kabul, con ordenadas colas, preparadas para los fotógrafos y periodistas incrustados doblemente: en la muy orgánica Falsimedia y en los servicios de prensa de la OTAN, han recogido el porcentaje mínimo de votos necesarios y de imágines gratificantes para “documentar” las “elecciones libres”.
En las crónicas de la valentía de los electores que “han resistido el terror de los talibanes para ejercer el derecho al voto” desaparecen los centenares de soldados y vehículos armados que protegían cada uno de los centros militares disfrazados de colegios electorales.
El escenario real desaparece para dar paso a un “estudio abierto de TV” en él que los cámaras y fotógrafos apuntan a donde se les dice y los textos oficiales sobre el proceso electoral son preparados con días de antelación, y ensayados” por las secciones del Estado Mayor de las fuerzas de ocupación.
300.000 soldados de la OTAN o de sus “fuerzas auxiliares afganas”, más decenas de miles de “contratados civiles” de las empresas que proporcionan a todos los aliados ejércitos mercenarios no sometidos a ningún código militar ni civil en su “guerra sin fronteras”, y unidades militares completas de países externos a la coalición contratadas como ejércitos mercenarios de uso paramilitar en sus países de origen (el batallón colombiano “incrustado también” en el contingente militar español es uno de los ejemplos más escandalosos), han controlado en zonas muy reducidas la pantomima sangrienta para consumo de las “opiniones públicas occidentales”.
Las elecciones bajo ocupación y en guerra abierta contra los invasores repiten punto por punto las que se “celebraron” varias veces en Irak y, más atrás todavía, en la antigua Yugoslavia. Son meras coartadas que encubren y justifican operaciones imperiales de dominio económico y político. Detrás vendrán países reducidos a ruina, economías coloniales y centenares de miles –o millones- de muertos y de “desplazados” en su propia tierra.
La guerra de Afganistán, guerra de laboratorio por excelencia, que “finalizó” en una ocupación permanente que parecía consolidada después de las terroríficas acciones militares inmediatamente después del 11-S, se realizó dentro de un diseño estratégico que se correspondía con el de implantación del Imperio: El nuevo siglo norteamericano, en lenguaje publicitario de la oligarquía capitalista de los EEUU.
Las “elecciones-instrumento militar” de Afganistán, se enmarcan ahora en el siguiente esquema estratégico:
-Control de la producción y la distribución de los recursos estratégicos de la zona del Gran Oriente Medio.
-Presión estratégica sobre los grandes países: Rusia, China, India, Asia suroriental, Japón y también Unión Europea, que son y serán grandes consumidores de energía y que carecen de recursos propios.
-Monopolio de los grandes centros financieros sobre el enorme negocio de la heroína.
-Generación de una “guerra interminable” –pasar del “modelo agresivo Bush”, al “modelo consensuado Clinton-Obama”, para mantener e incrementar los gastos militares, uno de los factores estructurales que están en el origen de la crisis mundial catastrófica que estamos viviendo.
-“Resolver vía militar la crisis económica en los EEUU”. Al fin y al cabo es el modelo keynesiano con el que “se resolvió” la Gran Depresión.
Esta vez los millones de muertos están siendo y serán totalmente invisibles gracias al “nuevo poder mediático” convertido en instrumento de guerra universal.
-Absorver el “impacto Obama” y continuar con el proyecto de implantación del Imperio, a través de la mediación de la otra gran familia de la oligarquía empresarial, financiera y política de los EEUU: la dinastía Clinton.
-Recuperación de la «buena alianza de manos libres» con la que contaron los EEUU durante la guerra de Yugoslavia, la primera época de la «guerra larga de Irak», y la invasión de Afganistán, con apoyo abierto de la OTAN y marginación absoluta de las Naciones Unidas.
Noticias comentadas:
Debajo de un texto informativo de Prensa Latina se incluyen varias informaciones de los fabricantes del proceso electoral al máximo nivel:
-El primero es de “La Voz de América”.
-El segundo es de la OTAN.
-El tercero es el de la agencia EFE que se distribuyó con imágenes de “estudio abierto” y cámaras militares en las cadenas de TV.
Lean ustedes con atención:
Escasos electores a urnas y fuertes ataques de insurgencia afgana; e
scrito por Manuel Navarro
20 de agosto de 2009, 07:30Kabul, 20 ago (PL) Una escasa participación y fuertes acciones con bombas y cohetes de la insurgencia en varias ciudades matizaron hoy en las primeras horas las elecciones presidenciales y provinciales en esta ocupada nación islámica centroasiática.
Ni la férrea vigilancia de unos 100 mil soldados expedicionarios liderados por Estados Unidos y la OTAN y los 200 mil policías y militares gubernamentales
impidieron esos ataques de los rebeldes afganos en las provincias sureñas de Kandahar, Ghazni y Helmand y las norteñas de Nangarhar, Kunar, Kunduz y Baghlan.
Incluso el coronel Abdullah Uruzgani, comandante de un batallón de la policía de Kabul, comunicó a los medios informativos que dos insurgentes perdieron la vida durante un enfrentamiento con los militares.
Según la versión de la policía capitalina, se combatieron contra cinco hombres armados en el barrio de Kort e Naw, quienes detonaron varios artefactos dinamiteros en diferentes lugares de esta populosa capital.
Portavoces del Ministerio afgano del Interior reportaron que en la norteña provincia de Baghlan, un jefe de policía de distrito murió en un ataque de insurgentes contra una comisaría.
En la norteña Kunduz dos cohetes causaron daños a una escuela empleada como local electoral, pero sin causar víctimas y se produjeron ataques con misiles en la sureña provincia de Helmand, donde resultaron heridos dos bombas y otro artefacto dinamitero explotó cerca de la sede de la policía en la provincia de Takhar.
En los comicios aspiran 30 candidatos, entre ellos dos mujeres. Once de los 41 aspirantes originales retiraron su candidatura. Además de un nuevo mandatario, se elegirán 430 integrantes de los consejos de 34 las provincias.
De acuerdo con la Comisión Electoral, 17 de los 28 millones de afganos están registrados para votar.
Sin embargo, la baja participación en el país puede afectar las posibilidades de una reelección para Hamid Karzai e impulsar a su principal contendiente, el antiguo canciller Abdullah Abdullah, los principales favoritos.
El recuento de votos comienza tras el cierre de los cerca de los locales electorales y los primeros resultados extraoficiales se conocerán en los próximos días, los provisionales el 3 de septiembre y los definitivos el 17 de ese mes.
Si ninguno de los aspirantes gana más del 50 por ciento de los votos, a principios de octubre tendrá lugar una segunda vuelta en la que competirán los dos candidatos que obtengan el mejor resultado.
. . .
La voz de América
Contra disparos y explosiones, Afganistán decide
Todavía se esperan los resultados del conteo de la votación precedida por ataques que han reclamado la vida de al menos 26 personas.
20.08.09
Cerca de 17 millones ciudadanos inscritos para vptar en Afganistán no se desalentaron por los ataques terroristas que intentaron interrumpir las elecciones.
Pese a las explosiones perpetradas, miles ciudadanos afganos salieron a ejercer su derecho al voto por segunda vez luego de la caída del Talibán en ese país.
Los esfuerzos realizados por la OTAN, la ONU y las tropas estadounidenses por lograr unas elecciones libre de violencia no han sido suficientes.
En el momento que comenzaron las elecciones, un grupo de talibanes realizó una serie de disparos que junto a otros ataques suman al menos 26 víctimas mortales relacionadas a las elecciones.
En Kabul, funcionarios informaron que una serie de explosiones fueron seguidas por tiroteos que mataron a dos individuos sospechosos de ser militantes talibanes.
Funcionarios dijeron que por lo menos uno de los militantes vestía un chaleco cargado de explosivos. Los insurgentes habían jurado la semana pasada interrumpir la votación y cumplieron su promesa de desorganizar las elecciones nacionales.
Las elecciones serán para escoger un presidente y a los gobernantes provinciales.
De unos 30 candidatos que están postulados para ganar la presidencia del país, dos han dominado la presencia pública: el actual presidente Hamid Karzai y el ministro de asuntos extranjeros, Abdullah Abdullah.
A menos que el ganador consiga al menos el 50 por ciento de los votos, no habrá un presidente electo hasta que se vote por segunda vez por los dos candidatos de mayor cantidad de votos.
Por su parte, el presidente Karzai antes de votar pidió a los ciudadanos que se abstuvieran de la violencia.
“No violencia. Voten. No violencia” dijo Karsai.
Además, su opositor, Abdullah, pidió a la prensa del país que evitara la difusión de los actos violentos para que los ciudadanos no dejaran de salir a votar.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, catalogó como necesaria la guerra en Afganistán. Estados Unidos ha provisto a las autoridades afganas asistencia militar durante todo el proceso de organización durante estas elecciones.
Junto a Estados Unidos, organizaciones sin fines de lucro como la OTAN y la ONU han colaborado con las autoridades de Afganistán en un esfuerzo por mantener la paz.
A causa de los ataques y actos violentos en torno a las elecciones, éstas entidades ha perdido unos 10 oficiales.
. . .
OTAN define elecciones afganas de «éxito desde punto de vista de seguridad»
20 de Agosto de 2009, 11:44am ET
BRUSELAS, 20 Ago 2009 (AFP) –
Las elecciones en Afganistán han sido «un éxito desde el punto de vista de la seguridad», consideró este jueves el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, en un mensaje audiovisual difundido en internet.
«Desde el punto de vista de la seguridad, las elecciones han sido un éxito», declaró Rasmussen en la declaración divulgada en la página web de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) hacia las 17H00 (15H00 GMT), cuando habían transcurrido unas tres horas desde el cierre de los colegios electorales.
«En su conjunto, las elecciones se desarrollaron eficazmente», dijo.
Rasmussen, que se encuentra de visita en Islandia, ya había calificado de «alentador» el desarrollo de los comicios en una conferencia de prensa.
La comunidad internacional considera un «éxito» la jornada electoral en Afganistán
• Obama califica la jornada de «exitosa pese a los intentos de los talibanes»
• Ban Ki-moon felicita al pueblo afgano por sus «ansias de estabilidad y desarrollo»
• El Gobierno español considera que las elecciones muestran la madurez del pueblo afgano
EFE 20.08.2009La comunidad internacional ha considerado «un éxito» la jornada electoral celebrada este jueves en Afganistán, especialmente en materia de seguridad y pese a los intentos de los talibanes por perturbar el proceso.
El presidente de EE.UU., Barack Obama, ha manifestado que las elecciones afganas han sido un éxito pese a los intentos de los talibanes de descarrilar el proceso. «Hemos visto lo que parece haber sido una elección exitosa en Afganistán pese a los intentos de los talibanes de alterar» el proceso, ha dicho Obama durante una entrevista radiofónica con el comentarista de Filadelfia Michael Smerconish.
Obama ha indicado, en línea con lo señalado el lunes durante un discurso ante veteranos de guerra, que la contienda en Afganistán «llevará algún tiempo» e incidió en que lo importante es acabar la tarea iniciada allí.
Ban Ki-moon felicita al pueblo afgano
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, felicitó al pueblo afgano por su participación en las elecciones presidenciales, que, en su opinión, ponen de manifiesto las «ansias de estabilidad y desarrollo» que hay en el país.
La portavoz de la ONU, Marie Okabe, señaló que Ban anima a los candidatos y a sus simpatizantes a mantener la cooperación con las instituciones electorales durante el escrutinio, la tramitación de reclamaciones y la certificación de los resultados.
El secretario general «destaca que con este ejercicio de su derecho constitucional al voto, el pueblo afgano ha demostrado de nuevo sus ansias de que su país alcance la estabilidad y el desarrollo», apuntó en una declaración la portavoz.
La misión de la ONU para Afganistán (UNAMA) indicó que la «vasta» mayoría de los colegios electorales afganos abrieron sus puertas pese a la amenaza de boicot y violencia talibán, en una jornada en la que al menos 50 personas perdieron la vida en diversos incidentes.
La OTAN califica de «éxito» la seguridad
El secretario general de la OTAN, Andres Fogh Rasmussen, afirmó que las elecciones afganas han sido «un éxito» desde el punto de vista de la seguridad y felicitó al pueblo afgano por el valor mostrado frente a los violentos. «La situación ha sido mejor de lo que esperábamos», afirmó Fogh Rasmussen en una declaración sobre las elecciones presidenciales y provinciales afganas.
El responsable de la Alianza Atlántica considera «prematuro» hablar sobre el índice de participación en los comicios, y ha dicho que «lo más importante» es que las elecciones «sean consideradas creíbles por el pueblo afgano».
Fogh Rasmussen ha destacado que los afganos «han desafiado» el intento de los «enemigos» del país, que se habían propuesto bloquear el avance del país con «atentados terroristas». También ha destacado que éstas han sido las primeras elecciones organizadas y gestionadas por manos afganas en más de treinta años, lo que demuestra «la determinación» del pueblo de ese país, al que felicitó por «el valor» en difíciles circunstancias.
Atribuyó gran parte del éxito a la labor del Ejército y las fuerzas de seguridad de Afganistán, que «han hecho todo lo posible» para que los comicios tuvieran lugar de forma eficiente en todo el país. «En conjunto, las elecciones de hoy se han realizado de forma efectiva», resumió.
Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, ha dicho que el mero hecho de que se celebren los comicios indica que «han cambiado muchas cosas» en Afganistán.
Karzai: «Las tropas españolas van muy bien»
El actual presidente afgano, Hamid Karzai, ha declarado que las tropas españolas están haciendo un buen trabajo en Afganistán. «Las tropas españolas van muy bien», ha dicho Karzai al término de una breve rueda de prensa en el palacio presidencial de Kabul, con motivo de los comicios.
Asimismo, el presidente afgano se felicitó por la marcha de las elecciones, celebradas con el temor de que los talibanes pudieran cometer masivos atentados y ataques para cumplir su amenaza de boicotear el proceso.
El Gobierno de España considera que la celebración de las elecciones en Afganistán constituye una expresión de la madurez del pueblo afgano, así como de su voluntad de avanzar en la «senda de la consolidación democrática». En un comunicado divulgado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, el Ejecutivo español expresa su satisfacción por la celebración de estos comicios.
Miliband asegura que estas elecciones son de «vital importancia»
El ministro británico de Exteriores, David Miliband, ha afirmado que las elecciones celebradas en Afganistán son de «vital importancia» para la estabilidad del país. «Estas han sido las primeras elecciones que los afganos han organizado en treinta años», subrayó Miliband en un comunicado oficial.
«Las elecciones de hoy en todo Afganistán son de vital importancia para el logro de la estabilidad en un Afganistán independiente y con gobierno propio», dijo el jefe de la diplomacia británica.
«Para una estabilidad duradera -insistió Miliband-, los afganos deben sentir que tienen participación en el futuro de su país. Hoy tuvieron la oportunidad de expresar su voz y voto a través de las urnas». El ministro también felicitó a las tropas británicas y a las fuerzas afganas por «asegurar que la violencia no hizo las elecciones imposibles», pese a los «ataques letales» de los insurgentes para «desbaratar estos comicios».
Unos 17 millones de personas estaban convocadas a las urnas en Afganistán, en un proceso que Karzai calificó como un paso adelante y una prueba del afán de superación de sus conciudadanos. Karzai parte como favorito en el proceso, aunque necesitará sumar más del 50% de los votos para evitar tener que acudir a la segunda vuelta.