
Peter Gabriel promueve una plataforma para bajar música de internet financiada con publicidad
Me llamo Cristina García,
cantautora, supongo. Empleo la suposición porque hoy en día el término
“cantautor” es bastante confuso. Simplemente canto las cosas que veo,
siento o pienso…
Hace ya algún tiempo decidí apoyar la música que hago invirtiendo mis últimos ahorros en un CD autoproducido.
En un principio pasé por la “taquilla” de distintas compañías, sin
mucho éxito, llegando a rechazar la oferta de una de ellas que no me
pareció “adecuada”. Finalmente me lancé a la autoedición del disco, con
la ilusión de llegar a muchas personas, y de ofrecer una mayor calidad
en los temas. Además, con esto, quería ser independiente y evitar
intermediarios.
Está claro que Internet es un enorme escaparate, accesible a millones
de usuarios en todo el mundo, que podía ser la clave para dar a conocer
mi trabajo. Precisamente estaba investigando sobre cómo colgar mis
temas en Internet cuando me encontré, en esta misma web,
con la opinión de muchos Internautas que iba en sentido contrario a mi
primera intención: pensaba colgar las canciones «legalmente», con la
idea de que hacerlo me reportase algo económico, y no sólo romántico,
sencillamente porque me parece justo, porque creo que cuando alguien invierte energía, tiempo e ilusión en algo, necesita un mínimo de dinero a cambio.
Digo dinero, porque es lo que se usa en esta Tierra para vivir. Y
conste que creo que cuando la música se convierte en «negocio» se
pierde su esencia y su espontaneidad. Queda supeditada al mercado y a
unos patrones creativos bastante dudosos… Pero un mínimo la mantiene.
Me sorprendió ver que en los comentarios del foro nadie -o casi nadie- se planteabasi la piratería hace justicia o no a quienes trabajan en la música.
Y a cambio, lo que encuentro en Internet es una especie de lucha entre
consumidores-amantes de la música-internautas (todos en un mismo
frente) y las compañías de discos, como respuesta al monopolio de estas
últimas, de los precios abusivos, y su capacidad de decidir sobre
nuestros gustos. Gracias a la Red, nos hemos embarcado en una rebelión que deja en el medio, sin apenas respaldo, a quienes han creado y trabajado en la obra que disfrutamos.
Y si estamos de acuerdo en que no es justo que una compañía se lleve la
mayoría de beneficios por delante de quienes crean la música, estaremos
de acuerdo en que tampoco es justo que nos bajemos canciones sin que quienes las han hecho reciban nada de nuestra parte. Nos
parece suficiente justificación eso de que ya ganan su dinero en los
conciertos, donde a nadie le importa cuántos intermediarios hay, si la
mayoría del dinero de nuestra entrada va o no al músico, si la agencia
o manager o quienes regentan la sala se llevan tanto… Ni nos
planteamos el posible coste que ha tenido para el músico esa grabación
que nos bajamos. Ya estamos bastante indignados con las compañías, lo demás no nos importa. Y “además hacemos muy bien en tomar la música gratis», nos decimos.
Sin embargo, esto deja un vacío importante para los autores que no hacen conciertos.
¿Qué reciben ahora por su trabajo? ¿Sabemos si están de acuerdo en
regalar su dedicación? Seguro que hay quienes responderían “sí” y
quienes responderían “no”; ¿qué hacemos con los del no?
>Pues bien, me parece tan injusta una cosa como la otra. Antes eran las compañías las que abusaban del músico y ahora quienes bajamos la música gratis, sobre todo si hay muchos que están en el lado del “no” anterior. Pero claro, es un “abuso” a distinta escala, y por tanto, parece justificable. Me incluyo, porque aquí nadie está libre de contradicción. Es como si hubiésemos encontrado una forma de “Comercio Justo Musical”,
sin intermediarios, pero al llegar a la tienda nos llevamos el producto
directamente, sin pagarlo; como si en un comercio de este tipo nos
llevásemos el paquete de café y saliésemos por la puerta sin pasar por
caja, de forma que no llega recompensa a quien lo cultivó.
Si un CD costase 6 o 10€, me pregunto si íbamos a cambiar la
posibilidad de tenerlos gratis. Es cierto que las viejas ideas mueren,
como los viejos sistemas, y que las compañías, probablemente,
desaparecerán. Pero la verdad, me parece que nos gusta demasiado eso de obtener algo a cambio de nada,
o que «quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón». Para mí, ésta
tampoco es la forma de tratar a los músicos. Supongo que estamos en tránsito,
y que aún no se ha definido cómo llegarán las canciones a quienes las
escuchan. Si desaparece el concepto de “venta de grabaciones”, y pasa a
ser una “forma de promoción”, es muy posible que cambie la manera en
que están realizadas, que se hagan con menos medios, de forma casera o
en directos, incluso que se anule la figura del productor (y hay
buenísimos músicos que producen discos, como discos que se hacen
enormes gracias a la producción)…O tal vez no, ¿quién sabe?
Todo está por hacer, y tendremos que cambiar nuestra mentalidad para
adaptarnos a lo que venga y encontrar un sistema bueno para todos, y
desde luego para la música. Tal y como funcionan hoy las cosas, me
parece que si es deseable que nos pirateen, es más bien como un mal menor dentro de este caos que conocemos de la industria, pero no porque eso sea lo que realmente queremos.
Yo al menos. Sí quiero que se conozca la música que hago, y sí quiero
que vengáis a mis conciertos. Y no, no quiero hacerme rica maleando
algo que amo mucho, pero tampoco quiero quedar exhausta y sin recursos,
que me permitan seguir haciendo algo tan bonito, que por supuesto,
nació para ser dado, escuchado, regalado desde un punto sincero, pero
que siempre necesita ser alimentado…o muere. Es así de simple,
seguramente no morirá por la piratería, porque la música ante todo es
vida, es directo, y no es imprescindible «enlatarla». Pero no por eso digamos que la piratería es justa, o buena. Ya sabemos que la música no va a morir por eso, pero sí puede ser que muchos músicos se queden en la cuneta, y desde luego, la piratería no les hace justicia.
Es cierto que la cultura se extiende a través de Internet como nunca
antes había sucedido, y sin duda eso nos da poder a las personas, por
encima de los estamentos y de cualquier Goliat, pero también es cierto
que esta forma de “intercambio cultural” deja al descubierto a los autores,
a quienes toman la materia prima y la hacen música. Desde donde estoy
entiendo las posturas de ambos lados, y supongo que la reacción en
contra del monopolio es “lógica”, pero llámese “piratería” o “libre
intercambio de información”, el resultado es el mismo. ¿Qué hacemos con
ese vacío? ¿Cómo pueden recibir quienes trabajan en la música un beneficio económico justo, que a su vez les permita seguir dedicándose a, por y para ella, y nos la sigan ofreciendo?
¡Ah! Estoy en tránsito, y aún no sé cómo os haré llegar las canciones que escribo…
En tránsito: porqué la industria musical necesita un nuevo modelo de distribución
Hay una parte del texto de Cristina que es un auténtico «punto ciego» para las y los defensores de la Cultura Libre (entre los cuales me incluyo), me refiero a cuando ella habla de que «nos parece suficiente justificación eso de que [los músicos] ya ganan su dinero en los conciertos, donde a nadie le importa cuántos intermediarios hay, si la mayoría del dinero de nuestra entrada va o no al músico, si la agencia o manager o quienes regentan la sala se llevan tanto…».
Los «músicos» a tocar en directo para subsistir, y punto. Me hace gracia constatar como se habla con verdadera erudición de las «mafias discográficas», entidades de gestión etc etc y jamás se habla de situaciones como las de Barcelona, donde TENER QUE PAGAR POR TOCAR es la norma y no la excepción. ¿Sorprendidos? pues no lo estén tanto, las salas, para «cubrirse», se alquilan a los «músicos», así que si hay perdidas… las cubren ellos, y la sala siempre gana. Pero ya sabeis… los «músicos», a vivir del «directo», que para eso están.
Me hace gracia el comentario de un editor de Barrapunto, donde comenta despectivamente que Cristina «no explica por qué razón» hay autores que no tocan en directo. Yo le doy la vuelta al argumento, ¿por qué los autores tienen que tocar sus composiciones en directo?
Es evidente que hay que delimitar más que entendemos por «músico». Si podemos distinguir perfectamente a un guionista, de un director, de un actor… ¿por qué cuesta tanto hacerlo con un compositor, un arreglista y un intérprete, por mucho que estas figuras habitualmente se solapen? Me parece que se intenta confundir con el término «músico» de una manera (consciente o inconsciente) muy interesada, en algunos aspectos del debate muy incómodos para la gente que aboga por una Cultura Libre.
Y creo que esos aspectos «incómodos» constatan que lo que es una filosofía que funciona bastante bien con (por ejemplo) el software (Copyleft), chirría en muchos aspectos con (por ejemplo) la creación musical. ¿Que pensais de todo esto?
Saludos.
En tránsito: porqué la industria musical necesita un nuevo modelo de distribución
Muchas cosas que ya he argumentado con cierta extensión en otros artículos en los que planteabas el mismo debate.
Pero bueno, a los poetas -por ejemplo- nunca nadie les paga por sus recitales de poesía, y normalmente pagan para que les impriman sus libros. Sería mala señal, por cierto, que escribieran sus poemas por encargo o porque toca nuevo libro, que ya se están acabando los beneficios del anterior.
Es lo que tiene el arte, que es difícil vivir de él. A mí en realidad me gusta que sea así, por eso el arte es el arte, una forma de sentir, crear, expresarse y comunicarse. Algo que escapa al manejo del sistema y que puede ser incluso subversivo. No algo con lo que comerciar, algo convertible en dinero, no una mercancía más. Me gusta entenderlo como algo libre, algo que no puedo encadenar a un remo para que me dé divisas.
Si me pagan por cantar, por pintar, por esculpir, por lanzar huesos de aceituna con más estilo que nadie… pues estupendo, bienvenido sea… Pero si no me pagan seguiré lanzando los huesos ya que mi alma me impulsa a ello.
Ahora bien, ¿me voy a convertir en el cobrador del frac del espectador que no echó moneda al platillo al verme lanzar?
¿Voy a reclamar al Estado que haga Leyes para que quienes no echaron moneda al platillo sean castigados?
¿Voy a reclamar al Estado que tenga polícías, cárceles y agencias de embargos para que los castigos se ejecuten?
¿Voy a promover la creación de instituciones privadas recaudadoras de «derechos» que a su vez sean grupos de presión para obligar al Estado a ejecutar sus castigos?
A mí me gustaría ganarme la vida dando charlas sobre Objeción Fiscal, por ejemplo. Lamentablemente nadie va a pagar una entrada por escucharme ni se va a comprar la grabación de una de mis charlas. No me importaría ganármela escribiendo articulitos como este en internet. Pero entiendo que no siempre uno puede -o debe- ganarse la vida con su hobby.
Te devuelvo las preguntas:
-¿Estás de acuerdo en que el mercado capitalista (con su casi absoluto control sobre pensamientos, modas y cánones, no nos engañemos) deba ser quien defina en qué momento la expresión artística se convierte en oficio remunerado?
-¿Estás de acuerdo en que deba haber leyes que protejan la propiedad musical grabada para que quien quiera disfrutarla deba pagar dinero por ella bajo pena de multas o cárcel si consigue las grabaciones por medios no regulados por el sistema?
En tránsito: porqué la industria musical necesita un nuevo modelo de distribución
¿Estás de acuerdo en que el mercado capitalista (con su casi absoluto control sobre pensamientos, modas y cánones, no nos engañemos) deba ser quien defina en qué momento la expresión artística se convierte en oficio remunerado?
Discrepo en que el «mercado capitalista» sea quien tenga un «control casi absoluto» sobre «pensamientos, modas y cánones»…
pienso que es más bien al revés, es la propia sociedad de masas la que le va dictando al mercado como adaptarse a las nuevas modas, usos y costumbres. Recomiendo la lectura de «Rebelarse Vende», libro muy ilustrativo al respecto.
¿Estás de acuerdo en que deba haber leyes que protejan la propiedad musical grabada para que quien quiera disfrutarla deba pagar dinero por ella bajo pena de multas o cárcel si consigue las grabaciones por medios no regulados por el sistema?
Esta es un pregunta formulada de manera algo engañosa. Por partes: creo que como autor tengo unos derechos (que mi obra no la utilice un partido nazi o Coca-Cola), independientemente de como sea el marco legal que regule la propiedad intelectual (no sé si te refieres a eso como «propiedad musical»). Si un partido nazi utiliza mi obra sin mi permiso, quiero que pague por ello. No entiendo bien lo de «medios no regulados por el sistema», pero creo que no se debería multar o intentar penalizar a quien se descarga música por la cara en internet sin ánimo de lucro (entre otras cosas, porque la Justicia colapsaría), pero si evidenciar que esto no siempre benefecia a los autores.
No sé si me he explicado bien… Un abrazo.
En tránsito: porqué la industria musical necesita un nuevo modelo de distribución
A la primera pregunta te digo que «mercado capitalista» y «sociedad de masas» son practicamente la misma cosa, dos maneras de mirar la misma realidad. Pero aunque fuera verdad lo que dices de que «la sociedad crea la moda y el mercado se adapta a ella», en ese caso el mercado se adaptaría «reapropiándose» de la misma, y en consecuencia «controlándola». De una forma u otra es «el dinero» el que dice lo que es arte y lo que no. Y además le pone el precio al que debes adquirirlo.
De todas formas yo sigo pensando que en su mayor parte las modas y cánones en la sociedad occidental son definidos en los estudios de diseño de las multinacionales. Si alguna creación espontánea llega a convertirse en fenómeno de masas es porque estos agentes la han seleccionado entre otras para poder utilizarla.
En la segunda pregunta creo que te vas por la tangente. Ni el artículo ni yo estamos hablando de que no se pueda reconocer la autoría de una persona creadora sobre su creación. Sobre la autoría, los aplausos, el reconocimiento social que conlleve… sobre esas cosas no tengo ningún problema. Que a quien desee ser reconocido y admirado por su obra no se le escatime esa posibilidad.
Pero estamos hablando de si tiene que haber o no mecanismos para constituir una creación intelectual en una propiedad privada a la que nadie puede acceder si no es pagando el precio que señala su dueñ@.
Yo creo que este punto incurres en una gran contradicción. Intentas defender ese concepto de propiedad privada intelectual que acabo de definir, pero al mismo tiempo no te quieres «manchar las manos» reconociéndo al Estado la potestad de castigar a los infractores de ese supuesto derecho a la propiedad privada intelectual.
Dime, si el Estado no puede «multar o penalizar» a quien se descarga música por ejemplo, como dices, entonces ¿cómo se salvaguarda la propiedad intelectual de los autores o autoras de esa música? ¿Con el buen rollito? ¿O las multas sólo deben existir para cuando los nazis y la coca cola se descarguen mi música para ponerla en sus fiestas?
Otro abrazo.
En tránsito: porqué la industria musical necesita un nuevo modelo de distribución
No me voy por la tangente, todo lo contrario: NO creo que haya que multar a particulares que intercambien canciones (lo que sea) por la red si no hay ánimo de lucro.
Y SI que creo que hay que multar y penalizar a la gente que piratea discos masivamente para que se vendan en el «top manta», o bien a las empresas, instituciones, partidos políticios o lo que sea que utiliza la obra de un autor sin su permiso.
Como autor tengo unos derechos (como cualquier otro trabajador, ¿o es que el trabajo intelectual no es equiparable al físico? ¿por qué), y esos derechos pueden intentar defenderse de muchas maneras -por ejemplo, como se ha hecho históricamente a través de la «propiedad intelectual»-.
Si tu no trabajas «gratis»… ¿por qué tienen que hacerlo las autoras y autores? eso no se sostiene por ningún lado.
Saludos
PD: ¿alguien más lee esto, además de tí y de mí? 😉
En tránsito: porqué la industria musical necesita un nuevo modelo de distribución
No creo que lo lea nadie más.
Estás confundiendo «trabajo intelectual» con «propiedad intelectual». Son cosas que no tienen nada que ver. Un trabajo intelectual es una labor -que al igual que el físico- requiere tiempo y esfuerzo y tiende a producir un beneficio, normalmente un servicio. Trabajos intelectuales son escritor, secretario, profesor, director de un banco, político, delegado de hacienda, programador informático etc. Estoy de acuerdo contigo en que toda esa gente debe cobrar por su TRABAJO.
La «propiedad intelectual» (diferente también al concepto de «autoría», que hemos definido más arriba) es un invento del sistema capitalista (sí, que se ha empleado históricamente, pero dentro de este sistema) que se refiere a textos escritos (sean o no literarios), canciones y melodías, diseños, fórmulas químicas y cosas así. Está legalmente regulada además mediante los «derechos de autor», los «copyrights» y las «patentes» según sean unos u otros tipos de propiedad intelectual. Es sobre estos bienes sobre lo que yo hablo. Por las razones que ya he dado antes yo creo que nadie -ni siquiera quien lo ha creado- debería apropiarse de estos bienes y vedar el acceso a ellos a otras personas.
Al contrario de lo que pasa con los bienes materiales, que si los comparto dejo de tenerlos, los intelectuales pueden ser compartidos infinitamente sin que nadie deje de disfrutarlos en su plena extensión. Es absurdo y negativo para la humanidad monopolizar el disfrute de algo que podría ser beneficioso para tod@s con el fin de sacarle dinero. El caso más clamoroso de lo absurdo que es (ya lo hemos citado otras veces) son las patentes de la industria farmacéutica.
No vale comparar a un «autor» con un «trabajador» Son conceptos distintos.
El músico, por ejemplo si quiere vivir de la música, que cante, y se le pagará (si es bueno según los cánones que alguien define).
Y sí, ahora sí has contestado la pregunta. Tú crees en tu derecho a retener tus creaciones intelectuales para tí sin que otras personas puedan acceder a ellas, y en que haya un Estado que sancione a quien intente disfrutarlas sin tu permiso. Evidentemente porque partimos de pensamientos diferentes llegamos a conclusiones diferentes.
Aunque sigues siendo contradictorio. Se multa a unos sí y a otros no según unos criterios de los más indefinido: particulares que intercambian canciones, ánimo de lucro, partidos políticos… ¿Y si el particular que baja canciones luego las vende con una carátula que hace él a mano en una fiesta para sacar pelas para su colectivo okupa? ¿Y si quien usa la música «bajada» en una fiesta, en lugar de ser un partido político es la CGT? ¿Habría que multar a Tortuga por utilizar fotos y comentarios gráficos en la cabecera sin pedir permiso?…
Es como si el criterio fuera algo así como «lo que hago yo y mis amigos no debe ser multado y lo que hagan otros sí».
Besos
En tránsito: porqué la industria musical necesita un nuevo modelo de distribución
El músico, por ejemplo si quiere vivir de la música, que cante, y se le pagará (si es bueno según los cánones que alguien define).
Volvemos al punto de partida: la confusión entorno a lo que es un «músico» y el lugar común sobre que «deben» actuar en directo, lee por favor mi primer comentario:
Los «músicos» a tocar en directo para subsistir, y punto. Me hace gracia constatar como se habla con verdadera erudición de las «mafias discográficas», entidades de gestión etc etc y jamás se habla de situaciones como las de Barcelona, donde TENER QUE PAGAR POR TOCAR es la norma y no la excepción. ¿Sorprendidos? pues no lo estén tanto, las salas, para «cubrirse», se alquilan a los «músicos», así que si hay perdidas… las cubren ellos, y la sala siempre gana. Pero ya sabeis… los «músicos», a vivir del «directo», que para eso están. Me hace gracia el comentario de un editor de Barrapunto, donde comenta despectivamente que Cristina «no explica por qué razón» hay autores que no tocan en directo. Yo le doy la vuelta al argumento, ¿por qué los autores tienen que tocar sus composiciones en directo?
En tránsito: porqué la industria musical necesita un nuevo modelo de distribución
Aunque nos salimos casi completamente de lo que veníamos hablando sobre propiedad intelectual, no he dejado de tener en cuenta ese párrafo en toda la discusión. Entiendo que con él quieres argumentar algo así como “ya que de las actuaciones en directo no se puede vivir, que los músicos al menos se puedan ganar la vida con el dinero que reciben por sus derechos de autor”. A esta idea ya he respondido antes: yo no creo que deban existir esos derechos de autor, manque le pese al músico, y ya he argumentado el porqué.
Sobre lo del oficio del músico, me reafirmo. Quien desee vivir de la música, que cante. Si el mercado o -como tú dices- la sociedad de masas considera que lo que él ofrece es bueno le pagará mucho dinero por ello, le pagará poco o no le pagará nada si no gusta su estilo. Exactamente igual que a un albañil se le pagará o no en función de si cumple los cánones del mercado-sociedad de masas; en este caso que no se le caigan las paredes por ejemplo.
Si quien decide lo que es arte y lo que no lo es considera que este músico no encaja en ese canon y decide que no hay que pagarle por su esfuerzo (y que en todo caso si quiere cantar ante el público debe ser él quien pague un precio por el servicio que recibe de posibilidad de publicitarse) pues se tendrá que aguantar. En eso -ni más ni menos- consisten las leyes del mercado (reglas que por cierto tú no cuestionas por ninguna parte).
Bienvenido al club de quienes creen ser grandes artistas, pero son grandes incomprendidos.
Bienvenido al club de los no pueden vivir del arte y les toca currar en otra cosa. Yo por ejemplo, sin ir más lejos, intenté unos años ganarme la vida restaurando muebles y lo tuve que dejar con mucha pena porque “el mercado” no me lo permitió.
En todo caso, siempre le quedará operación triunfo para intentarlo.
Besos.
pd. Qué divertido me está resultando este debate.
En tránsito: porqué la industria musical necesita un nuevo modelo de distribución
Tú lo que quieres es ganarme por agotamiento y que pague unas «gambas chisporrotenates», con cargo a la SGAE 😉
En tránsito: porqué la industria musical necesita un nuevo modelo de distribución
Te tomo la palabra. Me debes unas gambas chisporroteantes a cuenta de lo que tú quieras.
Besos.