Lars Pedersen (Correo Tortuga)/Greenpeace

Está claro que nadie se libra de atentados contra el medio ambiente, ni siquiera dos de los países con mayor conciencia en el tema, Noruega y Finlandia, cuyos gobiernos presumen de ser modélicos en cuanto a protección de la naturaleza

En Noruega, el Consejo de Administración de Naturaleza dio luz verde en Enero, con el consentimiento del ministro de Medioambiente Knut Arild Hareide, a la caza de 5 lobos en la provincia de Hedmark. La muerte hace unas semanas de estos animales ha supuesto un fuerte paso adelante para la extinción de la especie en el país, dado que su población se cifraba en sólo 20 individuos. No sólo se ha reducido el número de lobos, sino también el número de manadas en condición de criar (de tres se ha pasado a una), dado que dos de ellas han perdido su líder.

Pese al anuncio por parte de diversas organizaciones ecologistas de que llevarán el asunto a los tribunales, el gobierno noruego parece querer seguir adelante con su política de control de la especie, para lo que cuenta con el apoyo del Senterpartiet (El Partido del Centro). Este partido, que propone exterminar por completo el lobo en Noruega, presume de ser el que mejor defiende los intereses de los campesinos y ganaderos, el grupo que mas ha pujado para reducir el número de lobos en el país.

Por otro lado, el gobierno finés ha acordado iniciar nuevas talas en pinares que son zonas de pastoreo de renos en invierno, desafiando las recomendaciones contrarias del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

En el norte de Laponia, muchos indígenas Sami todavía practican el pastoreo tradicional y la trashumancia de renos, actividad que depende de los últimos bosques vírgenes para proveer comida a sus renos durante los duros meses de invierno. Los Sami han estado luchando solos por su modo de vida y han estado reclamando al Gobierno que excluya la tala industrial de importantes áreas de bosques vitales para los renos. Hasta la fecha, el Gobierno de Finlandia ha priorizado otros usos antes que el pastoreo de renos. Los bosques de reno han sido reducidos paulatinamente por la empresa forestal estatal, Metsähallitus, responsable de la mayor parte de la tala industrial en Laponia.

El 70% de la madera talada por Metsähallitus en la región Sami es vendida para la producción de pasta de papel. El gigante finlandés del papel, la empresa StoraEnso, compra la mayoría de la madera en las zonas forestales que son lugares de pasto de invierno para los renos, y esta madera acaba convertida finalmente en papel de revistas, papel de oficina, envoltorios y papel higiénico.

«Estamos llegando rápidamente a un punto de no retorno. Metsähallitus, la empresa maderera estatal, está a punto de talar algunas de las áreas de bosque primario que albergan el liquen de los renos, vital para su alimentación en invierno» -añadió Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de bosques de Greenpeace España- «Es absurdo que el medio de vida del pueblo Sami sea destruido para fabricar papel de revista y oficina, envoltorios y papel tisú».

Una coalición de cooperativas de pastores de renos ha enviado recientemente una carta al ministro de Bosques y Agricultura solicitando que acuerden una moratoria en los bosques de los renos que previamente han sido cartografiados. Greenpeace y otros grupos ambientalistas de Finlandia están apoyando estas demandas y han escrito al Gobierno urgiendo a que tomen inmediatamente medidas para solucionar el problema.