
El Ministerio de Defensa español ha decidido pagar la constitución de una unidad del ejército afgano para su implantación en una de las zonas de guerra.
El coste de tan desinteresada generosidad será de entre 10 y 20 millones de € que, por cierto, no computan como gasto militar dada la opacidad de los presupuestos militares españoles.
Habría que preguntarse, por otro lado, cuál es el interés que tiene el Estado haciendo esta política abiertamente intervencionista.