Escolar

Desde Edicionescatolicas.com (un sitio consagrado a San José) se han enfadado mucho con The Guardian, con Maruja Torres y con este blogger que aquí escribe [Ignacio Escolar]. Sí, se han tomado mal aquello que hablamos ayer sobre la evolución y el Papa.
Dicen que, para «los progres», la evolución es «un dogma de fe», lo
cual tiene su gracia desde una página católica. Luego siguen con eso
tan recurrido de que es “una teoría más” y más tarde ponen la herencia
de Darwin a la misma altura que el diseño inteligente. Se olvidan -un
error inexplicable- de la teoría del espagueti volador, pero eso es porque no quieren competencia del pastafarismo. El artículo es de traca, pero lo mejor está en los comentarios. Copio uno de ellos:

«Ni siquiera Darwin se creía la evolución, su único
objetivo (expresamente declarado) fue desarrollar una teoría que
excluyera la intervención divina del origen de la existencia. Con el
tiempo se vio que los fósiles de las especies «intermedias» no
aparecían por ningún lado, pero no pasaba nada, ya aparecerían y si no,
se falsificaban, como hizo Teilhard de Chardin con el hombre de Pekín.
Cuando las críticas se hicieron demasiado molestas, pues se dice que
hay evolución en saltos cualitativos o con equilibrios puntuados o se
añaden unos miles de años a la edad de la tierra o unos milloncejos de
años a la edad del universo y se acabó.

Que nadie se engañe, si la teoría de la evolución es cierta (la
materia se explica a sí misma, la vida aparece espontáneamente con el
paso del tiempo y el hombre es un producto del azar) entonces Dios
Padre, la resurrección de Jesucristo, la redención del género humano,
el Espíritu Santo y la inmortalidad del alma no existen. Esto lo saben
muy bien los defensores de la evolución. De hecho, es la única razón
por la cuál se aferran a esta teoría tan frágil y saltan en cuanto se
la pone en duda. Los «católicos» que defienden con uñas y dientes al
evolucionismo y que se avergüenzan de decir que Dios Padre creó todas
las cosas deberían reflexionar acerca del significado último de sus
afirmaciones. No se puede decir que Dios guía las mutaciones
aleatorias, si son guiadas no son aleatorias, y si son aleatoria
entonces Dios no interviene. Hay que decidirse entre ser aceptado por
el mundo o ser fiel a Dios, aunque se reciban insultos.»

Por suerte, no todos los católicos siguen en el siglo XIV. En el
hilo, muchos otros cristianos discuten con los creacionistas en defensa
de la evolución: Dios y la fe no son incompatibles con la ciencia.


Desde Tortuga Internacional recomendamos cultos mucho más saludables que la Iglesia Católica, como es el SAN o la religión del Payaso: