Rastreando los convenios que el Ministerio de defensa firma con las distintas comunidades autónomas, me he encontrado con uno reciente del Gobierno de Aragón, según aparece en el Boletín Oficial de la Defensa de 9 de septiembre de 2021, número 176, que puedes consultar aquí, que financiará con 25.000 euros unas jornadas de la Academia General Militar de Zaragoza que me han llamado la atención.

La colaboración del Gobierno de Aragón con este tipo de eventos es antigua y el convenio actual no es sino la última pifia de una larga sucesión.

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Desde el año 1998 el Gobierno de Aragón viene colaborando, entre otros, con la Academia General Militar de Zaragoza mediante convenios para la realización de actividades culturales sobre la defensa, o con el convenio marco del año 2006 que sustituyó a los anteriores convenios de colaboración, así como con los posteriores convenios celebrados desde entonces, con el que se financian los gastos de conferencias, seminarios, viajes de trabajo y publicaciones de la citada Academia.

En el año 2021, de nuevo, se ha suscrito el actual convenio de colaboración del gobierno de Aragón con la Academia General de Zaragoza para financiar los cursos de política de seguridad de la Academia, en concreto un curso llamado «Seguridad y defensa: una mirada al futuro» título tan amplio y ambiguo que es tanto como no decir nada.

La financiación corre a cargo del Gobierno de Aragón, como en años anteriores.
Dicho curso se justifica por la importancia de las políticas de defensa y porque se busca «. . .que la sociedad aragonesa, en su conjunto, y sus ciudadanos, en particular, tomen conciencia y se involucren en temas tan trascendentes como los que en dicho foro se tratan».

Seguramente las gentes de carne y hueso de Aragón ni se enteran de la realización de estos actos de propaganda, ni saben que se pagan a sus costillas sin que nadie les haya preguntado su parecer, pero eso no quita para que se celebren con el fin de que tomen conciencia, probablemente telepática o por ósmosis aérea, y se involucre en los temas tan trascendentales que ahí se tratan.

¿De qué va el curso tan trascendental para la sociedad aragonesa en lo concreto? Nos lo dice un párrafo que debería formar parte de los estudios sobre el lenguaje administrativo cuando no quieren explicarse: «El desarrollo del curso de 2021 se centrará en la exposición a cargo de personalidades relevantes y expertos, civiles y militares, de algunos temas que, relacionados con la Seguridad y Defensa europea, se encuentran en permanente actualidad».

No importa. Luego se explica mejor «Este curso se organiza con el claro objetivo de permitir a los asistentes adquirir unos conocimientos que les permitan disponer de opinión y criterio propio en una serie de temas de acuciante actualidad y, como es obvio, de indudable interés público para nuestra Comunidad Autónoma».
Como se sabe, tampoco es imprescindible dar explicaciones comprensibles más allá de afirmar que van a soltar 25.000 euros.

Para quien tenga interés de verdad en conocer la apasionante temática completa del curso y sus ponentes (la inmensísima mayoría militares hablando de sus cositas) puede acudir al enlace con el contenido de este aquí.
Si contamos las jornadas de duración del evento (5 días) el Gobierno de Aragón paga 5.000 euros por día. Esa cantidad, de emplearse en atender a los más desfavorecidos de Aragón, daría lugar a pagar cinco días de ingreso mínimo vital a 1.625 aragoneses y aragonesas, claro que a cambio se quedarían probablemente sin el enorme beneficio que supone tomar conciencia e involucrarse en los trascendentales temas que trata ese forro, lo que sería una pena.

Podríamos hacernos otras cuentas, como por ejemplo, la comparación de esta ayuda a lo militar en cuatro días con lo con lo que el gobierno de Aragón destina en apoyo a la inmigración en un año (1,5 millones de euros, equivalente a 4.285 euros al día) o en transferencias desde la política de vivienda a familias (200.000 euros, equivalente a 547,9 euros al día) para hacernos una leve idea de las preferencias políticas contantes y sonantes del gobierno aragonés.

Pero el Gobierno de Aragón es prolijo en la colaboración militar, que por otra parte no disimula mucho.

Razón de ser del apoyo militarista en Aragón.

Sin quitarle méritos a la Comunidad de Madrid, por otras muchas circunstancias de lamentable actualidad y probablemente la que más sufre los procesos de militarización del nuevo siglo, la Comunidad de Aragón es una de las principales promotoras del militarismo en España. Aclaremos, en uno y otro caso, que no nos referimos a sus pacíficas y maltraídas gentes, sino a sus beligerantes instituciones y autoridades.

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La razón de tal impulso se debe buscar en el antiguo arraigo de lo militar en Aragón (uno de los territorios que tienen más superficie en poder del ejército, con más de 2.280 inscripciones en el Registro de bienes patrimoniales del Estado y 13.100 km2, equivalentes al 27,45 % del territorio), del que podemos destacar por su significado e impacto:

  • La presencia y el influjo de la Academia General militar de Zaragoza (de la que fue su primer director el propio dictador Francisco Franco, luego disuelta en la República y reinaugurada por el mismo Franco, ya de dictador, en el año 1942) y el elevado número de oficiales que pasan sus aulas, viven en Zaragoza y son impregnados de sus doctrinas militares.
  • La base aérea militar de Zaragoza (base militar en poder de EE. UU. desde 1958 a 1994 y sólo recuperada íntegramente a la soberanía española a partir de 2004), huy base del ejército del aire.
  • Complementada por el campo de entrenamiento militar de las Bardenas Reales, actualmente en poder del ejército, situado en el parque natural del mismo nombre y rodeado por los pueblos ribereños del Ebro de Aragón y Navarra.
  • El campo de entrenamiento militar de San Gregorio, una de las principales bases militares de entrenamiento de las que dispone la OTAN en Europa, y que ahora aspira a convertirse en una base logística del ejército con una inversión espectacular de la que el propio Gobierno de Aragón y el ayuntamiento de Zaragoza van a ser cómplices
  • Sin olvidar otras diversas instalaciones militares de antigua raigambre diseminadas por el territorio de la comunidad autónoma: Jaca, Calatayud y otras tantas y el imaginario guerrerista y militar que impregna múltiples calles, plazas, fiestas y tradiciones.

Es comprensible que con un peso tan monumental y con una presencia militar en acuartelamiento y bases militares, las autoridades institucionales se anden con algún que otro miramiento con el ejército, como cuando el ex alcalde de Zaragoza sentenció en 2017 que Zaragoza pedía una Academia militar (aunque añadió que, sin embargo, no la quería militarista, que en algo se tenía que notar que era un alcalde del Cambio), o cuando suscribe convenios propios con el Ministerio de Defensa o se adhiere a los suscritos por la Federación Aragonesa de Municipios, Comarcas y Provincias para reservar plazas (el 20%) a militares en las policías locales, dando así un paso más en la securitización de las políticas de seguridad.

Las actividades de exhibición y propaganda que despliega el ejército tienen también sitio en suelo aragonés, que ha padecido, como el que más, desfiles, juras de bandera de civiles fervorosos, presentaciones de cadetes, sable en ristre, a la virgen del Pilar, ejercicios militares de la OTAN y toda una retahíla de actos de exhibicionismo uniformado, con la aquiescencia de las autoridades civiles y de las fuerzas vivas de cada lugar, desde el cura del pueblo más pequeño al alcalde de la ciudad más grande, y desde el presidente de la comunidad autónoma al juez de paz de cualquier lugar, pasando por todo el escalafón de rabadanes con mando en plaza.

Pero no vamos a hablar ahora de ese militarismo sociológico y cultural que se exhibe cada vez con más desparpajo y con menos crítica, sino de los mimbres institucionales que sirven para darle solidez y estructura.

Y en esto último el gobierno de Aragón no se queda atrás. Hagamos un repaso de

Otras actuaciones más o menos recientes.

Incorporación de militares al mercado civil y de civiles al ejército
Cuenta con otro convenio suscrito en 28 de enero de 2015. con diversas adendas posteriores, para la incorporación al mercado civil de miembros de la FAS y para informar a los jóvenes aragoneses sobre las posibilidades de incorporación a las FAS. Conforme a este convenio quien paga es Defensa al gobierno de Aragón.

En el año 2019 el gobierno de Aragón firmó otros cuatro convenios de contenido económico más con el Ministerio de Defensa, para impulsar la incorporación del personal de tropa y marinería al mercado laboral civil, además de mantener el modelo de enseñanza de los suboficiales, los cuales tienen un importe económico de más de 2,3 millones de euros que servirán para acreditar el reconocimiento de competencias profesionales adquiridas por experiencia laboral, y dotar de orientación laboral del personal militar o la promoción para el ingreso en las Fuerzas Armadas.

En noviembre de 2019 se firmó otro Convenio de entre el Ministerio de Defensa, el Ministerio de Educación y Formación Profesional y la Comunidad Autónoma de Aragón, para impartir enseñanzas de formación profesional en los centros docentes militares de formación, por importe de 11,2 millones de euros.

El 30 de julio de 2020 firmó una adenda al Convenio firmado entre los ministerios de Defensa y Educación con el Gobierno de Aragón para la impartición de FP para militares, por importe de otros 28,8 millones de euros.

En 2013 participó de otro convenio suscrito entre defensa y diversas comunidades autónomas para la impartición de FP de grado superior en los centros docentes militares de formación de suboficiales y oficiales, por otros 13,2 millones de euros.
Pago del Hospital de la Defensa de Zaragoza.

Desde marzo de 2003 existen convenios, que se van renovando, para la utilización conjunta por el ejército y el Gobierno de Aragón del Hospital de la Defensa de Zaragoza.

Conforme a estos convenios, el gobierno aragonés pone y paga la mayoría del personal del Hospital y financia todos los gastos corrientes del Hospital y se compromete a realizar inversiones en las instalaciones hospitalarias.
Podemos seguir con un suma y sigue de convenios. Pero los convenios no lo son todo. También existen:

Subvenciones a INSTALAZA y otras industrias militares

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Pero no todo son convenios en la casa del Señor. También tenemos las subvenciones, con las que el gobierno de Aragón ha agraciado a la empresa militar INSTALAZA.

El Gobierno de Aragón subvenciona a INSTALAZA, con fondos de la Unión Europea, dentro del programa PAIP. La propia página de INSTALAZA lo señala así (puede verse aquí).

De 2019 es también la alianza estratégica de la empresa de armamento belga John Cockerill con el Instituto Tecnológico de Aragón, un nuevo caso de militarismo militante.

Dos claros ejemplos más del militarismo militante del gobierno de Aragón.

Exhibicionismo militar

Me ha llamado la atención el exhibicionismo de la Ministra de defensa en la base aérea del ejército del aire en Aragón, con la excusa de los aviones que han evacuado a los afganos que colaboraron con el ejército español y sus familias. La ministra, eludiendo lo espinoso y bochornoso del debate de fondo sobre nuestro intervencionismo militar y su abierta ineficacia (amén del grosero gasto inútil) para alcanzar cualquiera de los objetivos que publicitaron para justificar la intervención en Afganistán (o en los otros 99 escenarios donde nuestros ejércitos han intervenido en conflictos militares en el exterior) ha utilizado la base militar, con el parabién de las autoridades aragonesas, en ensalzar el servicio, la abnegación y la eficacia de nuestros ejércitos.

También el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, muestra su orgullo de alcalde por la acogida de «jura de bandera» de civiles en 2020 porque «es verdaderamente importante que el ayuntamiento participe en expresar el compromiso que todos debemos tener con España» y afirma que en su política municipal la defensa de España va a tener un lugar destacado.

No podemos dejar de mencionar las declaraciones más o menos complacientes con lo militar de otras autoridades, de todos los pelajes, rindiendo pleitesía a lo militar en nombre de la gente del común.

Federación Aragonesa de Municipios, Comarcas y Provincias.

Además del Gobierno de Aragón, también la Federación Aragonesa de Municipios, Comarcas y Provincias cuenta desde junio de 2019 con un convenio para la reinserción de militares en la sociedad civil pro el que se comprometen a realizar una reserva de plazas de policías locales para militares que quieran reinsertarse en la vida civil, lo cual no es que suponga tanto un caso de civilización de los militares como de militarización de la seguridad “civil”.

Ayuntamientos también.

Podíamos desgranar las actuaciones pro militar de los ayuntamientos del Estado, con los principales a la cabeza, ya sea reclamando que no se vayan de sus territorios los cuarteles, facilitando todo tipo de actos de exaltación militarista o eximiendo a las instalaciones militares del pago de impuestos y tasas, los más. Sería alargar la lista demasiado. Tal vez en algún momento me tome el tiempo para desvelar múltiples ejemplos del colaboracionismo militar municipal (probablemente aprovecharé la época de las elecciones municipales para desvelar este descaro.

De momento nos sirve el ejemplo de Aragón, cuyas autoridades militan en el militarismo más rampante. Ni es la única, ni es la peor comunidad autónoma en el ranquing de militarismo, pero ejemplifica muy bien un colaboracionismo institucional que está más extendido de lo que la gente cree e imagina.

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