Hollande opta por la seguridad frente a la necesidad de contener el déficit públic.

Gabriela Cañas. París

El presidente de la República Francesa, François Hollande, ha elegido seguridad frente a austeridad. En vez de acometer los recortes previstos en sus fuerzas armadas para reducir el déficit del Estado (4,3% del PIB el año pasado) como le exige la Comisión Europea, Hollande ha anunciado este miércoles el aumento del presupuesto de Defensa (31.400 millones anuales), un menor recorte de los efectivos y seguir de manera indefinida con el despliegue interior puesto en marcha en enero, tras las matanzas yihadistas de París, para reforzar la lucha antiterrorista. Sólo el coste de este despliegue de 10.000 efectivos se evalúa en un millón de euros al día.

Hollande ha intentado conciliar el aumento del presupuesto de Defensa con el necesario crecimiento económico francés, estancado con un nivel de paro inédito (3,76 millones de desempleados) que no cesa de crecer: “Hago esta elección porque la protección y la seguridad de Francia aportarán a los franceses confianza en el futuro”, ha dicho tras la breve reunión extraordinaria del Consejo de Defensa celebrada en el palacio del Elíseo a primera hora de la mañana.

Francia no solo ha debido elevar al más alto nivel la alerta antiterrorista tras las matanzas de París (20 muertos incluidos los tres terroristas) y los cuatro proyectos de atentados yihadistas que, según el primer ministro Manuel Valls, se han desactivado en los últimos cuatro meses. El país está sumido, además, en importantes operaciones en el exterior contra el terrorismo: Malí, República Centroafricana e Irak. “Estamos ahí”, ha dicho hoy Hollande, “en cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas porque tenemos vocación de asegurar el apoyo a las poblaciones amenazadas, pero también la de defender nuestra propia seguridad”.

En contra de los recortes previstos al inicio de la legislatura en 2012, Francia va a mantener el presupuesto anual de Defensa en 31.400 millones de euros y va a liberar 3.800 millones de euros suplementarios en los próximos cuatro años. Tampoco se acometerá en toda su dimensión la reducción de plantilla prevista. Ya no se suprimirán de aquí a 2019 los 34.000 empleos proyectados, sino algo menos de la mitad: 15.500.

Francia ha hecho valer hasta ahora ante sus socios europeos su compromiso con la seguridad. Fue el primer país europeo en declarar la guerra al Estado Islámico asentado en Irak. En febrero pasado, la Comisión Europea decidió otorgarle dos años suplementarios para reducir el déficit público hasta el 3%, el límite fijado por el Pacto de Estabilidad. La decisión de Hollande de evitar recortes en el terreno defensivo parece muy determinada: “La seguridad, la protección y la independencia”, ha dicho esta mañana, “son principios innegociables”. Para garantizarlas, la idea es reforzar, sobre todo, la ciberdefensa y los servicios de inteligencia, al servicio, fundamentalmente, de la lucha antiterrorista.

Esta decisión ha venido precedida de un duro pulso entre los ministros de Defensa, Jean-Yves Le Drian, y Finanzas, Michel Sapin. El próximo 20 de mayo el Consejo de Ministros aprobará la ley de programación de la Defensa que contendrá, previsiblemente en mayor detalle, las medidas hoy anunciadas en una alocución pública del presidente de la República sin preguntas.

El País