Alertamos a la comunidad internacional sobre la peligrosa escalada de violencia en Colombia, que está arrastrando a los Pueblos Indígenas de ese país a una situación de peligrosas consecuencias.

Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas | Mariátegui

Kaosenlared

Pueblos Indígenas son las mayores víctimas de una guerra que no es suya pero tiñe de sangre sus territorios. Defendamos su derecho a vivir en paz.

Desde hace décadas, los Pueblos Indígenas colombianos son víctimas de una guerra que no es la suya pero se libra en sus territorios, causándoles muertos, desplazados, torturados y desaparecidos. Son pueblos que están al borde la extinción por causa de esta violencia que los encierra entre múltiples fuegos: fuerzas regulares, guerrillas, paramilitares y narcotráfico. Es hora de terminar con este baño de sangre.

Todas son fuerzas militares de ocupación de territorios sobre los cuales los Pueblos Indígenas tienen derechos y constituyen la esencia de su identidad y sobrevivencia. Los Pueblos Indígenas colombianos han demostrado hasta la saciedad que no son actores de la violencia sino sus víctimas, pero todos los bandos en pugna los acosan y los acusan: el Estado de colaborar con las guerrillas y las guerrillas de colaborar con la represión estatal.

Los secuestros, torturas, desapariciones y asesinatos vienen de todos los bandos. Los hechos más recientes son la muerte de Edwin Legarda, esposo de la Consejera Mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC, en una emboscada del Ejército; y el secuestro, tortura y desaparición de indígenas Awá por parte de las FARC, a las que las organizaciones indígenas colombianas han dado amplio plazo e iniciado las movilizaciones para que les entreguen los cuerpos de sus hermanos muertos.

La Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas, CAOI, alerta a la comunidad internacional sobre la peligrosa escalada de violencia en Colombia, que está arrastrando a los Pueblos Indígenas de ese país a una situación de peligrosas consecuencias. Exigimos a las fuerzas en pugna que respeten los territorios indígenas y la vida de estos pueblos que, organizadamente, caminaron la palabra en una movilización sin precedentes: la Minga Indígena y Popular por la Resistencia, que continúa, oponiendo la palabra al fusil.

Nuestra solidaridad con los Pueblos Indígenas colombianos es hoy más urgente que nunca. Reiteramos nuestro llamado a que una Comisión de UNASUR visite Colombia, investigue y se pronuncie sobre este tema, tal como lo hizo en Bolivia luego de la Masacre de Pando, para exigir sanción a los responsables del genocidio indígena, sean de las fuerzas regulares o irregulares, y que se respeten los derechos de estos pueblos a la vida, a la paz y al territorio.

Lima, febrero de 2009.

Miguel Palacín Quispe

Coordinador General CAOI (Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas)

24 thoughts on “Frente al fusil, la palabra: Alto al genocidio indígena en Colombia”
  1. ¿Masacre o ajusticiamiento revolucionario?
    ¿Masacre o ajusticiamiento revolucionario?
    ¿Qué papel cumplían esos ocho indígenas? Si lo expuesto por la columna de las FARC-EP es real, no es otro que el de informantes, de soplones. No quedaba otro camino que tomar medidas severas.
    Dax Toscano Segovia | Para Kaos en la Red | 18-2-2009 | 1142 lecturas | 45 comentarios

    El pasado 6 de febrero de 2009, ocho indígenas pertenecientes a la nacionalidad Awa fueron ejecutados por guerrilleros de la Columna Antonio José de Sucre de las FARC-EP, acusados de entregar información al Ejército de Colombia con el propósito de lograr la ubicación de las y los guerrilleros en un área que es objeto de un operativo militar.

    Los Awa son un pueblo ancestral localizado en territorio ecuatoriano donde existe una población estimada de 3500 personas y en territorio colombiano donde existen alrededor de 30000 habitantes, ubicados principalmente en los departamentos de Nariño y Putumayo. La lengua propia de los Awa es el Awápit.

    El pueblo Awa, tanto en Ecuador como en Colombia, ha visto amenazada su existencia por diversas causas, las mismas que están relacionadas fundamentalmente con la lógica destructiva del sistema capitalista sobre el medio ambiente y que, por ende, atentan contra el propio ser humano. Las principales amenazas para este pueblo tienen que ver con la destrucción del ecosistema donde habitan debido a las actividades de las empresas madereras, así como por la presencia de plantaciones agroindustriales de palma africana, la minería, la colonización indiscriminada, la construcción de carreteras sin criterio técnico y el conflicto armado que vive Colombia originado por la explotación y represión desatada contra campesinos, obreros, estudiantes e indígenas del hermano país por parte del imperialismo norteamericano y las oligarquías vende patrias.

    Tras la ejecución de los ocho indígenas, el gobierno de Uribe, los medios al servicio de los grupos de poder en Colombia y en otros países que se hicieron eco de las informaciones de sus colegas, organizaciones indígenas colombianas, así como diversos grupos de derechos humanos condenaron a las FARC-EP por lo que, con énfasis, calificaron como masacre.

    El Diccionario de la Lengua Española define masacre como «la matanza de personas, por lo general indefensas, producida por ataque armado o causa parecida.» Matanza es «la acción y efecto de matar», la «mortandad de personas ejecutada en una batalla, asalto, etc.».

    A partir de la definición expuesta y del comunicado de la Columna Antonio José de Sucre de las FARC-EP que falsimedia, como es obvio, no tomará en consideración para llevar adelante un proceso de investigación serio sobre el hecho, ni tampoco los intelectuales «progre» enquistados en las diversas o­nG,s preocupados en forma abstracta de los derechos humanos sin cuestionar al sistema que los viola y, mucho menos, el régimen uribista, hay que señalar que el término adecuado para explicar lo sucedido es el de ajusticiamiento realizado contra un grupo de personas detenidas por una acción que, en un conflicto armado, para una organización revolucionaria en armas, es considerado como un delito grave.

    Esto ha sucedido históricamente en todos las conflagraciones bélicas. No se puede analizar la realidad de la guerra a partir de consideraciones de carácter moral, sino a partir de las condiciones reales objetivas en las que se desenvuelve un conflicto. Y esto, de ninguna manera, significa que se pueda aceptar como válido todo lo que se haga por parte de uno de los bandos en conflicto con el que alguien se identifique en una guerra. Lo importante es, como explica Alfonso Sastre, en primer lugar, distinguir las cosas, identificar sus causas, para poder entenderlas.

    ¿Qué papel cumplían esos ocho indígenas? Si lo expuesto por la columna de las FARC-EP es real, no es otro que el de informantes, de soplones. Si esto ha traído como consecuencias que la guerrilla sea golpeada, no quedaba otro camino para la organización revolucionaria que tomar medidas severas contra quienes, de una u otra forma, están afectando a sus intereses. Esta medida se puede haber tomado contra indígenas Awa o de otra nacionalidad o personas de cualquier grupo étnico. Falsimedia y los maestros de propaganda del uribismo, así como los despistados intelectuales «bien pensantes» hablan de masacre contra el pueblo Awa, queriendo con ello presentar ante el mundo que hay una política deliberada por parte de las FARC-EP para exterminar a ese pueblo. Nada más falso y alejado de la realidad. La lucha, dice el comunicado de la Columna Antonio José de Sucre de las FARC-EP, no es contra los indígenas, sino contra personas determinadas que «independiente de su raza, religión, etnia, condición social, etc., aceptaron dinero y se pusieron al servicio del ejército en un área que es objeto de un operativo militar».

    ¿Se debe condenar este hecho? Depende con el lente con el que se lo vea y desde la óptica que se lo quiera mirar. Para los poderosos, explotadores y asesinos del pueblo colombiano este reconocimiento público de las FARC-EP de la ejecución de estos informantes, constituye un elemento para desatar otra feroz campaña mediática en su contra y descalificarlos, nuevamente, ante la comunidad internacional. El mundo está «horrorizado», dicen los medios del engaño, frente a ésta «atrocidad que debe ser condenada». La lucha de los débiles contra sus opresores y sus esbirros, una vez más, es presentada como un acto criminal y, por ende, irracional. Para quienes están del lado equivocado, es decir del lado del que no están los poderosos, estas acciones están justificadas por los actos que llevaron adelante esos sujetos al poner en riesgo la vida de las y los guerrilleros farianos, así como de su organización. Los medios que hoy están «horrorizados», que no investigan y que pretenden analizar la realidad desde sus concepciones morales y religiosas, no ponen el mismo acento, ni se aterran cuando el Estado fascista colombiano, el régimen uribista, el ejército asesino de ese país y los paramilitares masacran a poblaciones, a campesinos, a obreros, a estudiantes indefensos, para luego presentarles como guerrilleros abatidos en combates. Sobre esos falsos positivos prefieren hacerse de la vista gorda y no ser tan sentimentales. Eso es cinismo. Como lo es el querer presentar la acción de la Columna Antonio José de Sucre como un hecho criminal contra todo un pueblo, cuando fue una acción legítima de defensa contra un grupo de personas que estaban espiando para el ejército colombiano, alentadas por la política de sobornos, de chantaje y de compra-venta de personas a las que el gobierno uribista, a través de su política de seguridad democrática, las ve únicamente como mercancías.

    E igual de hipócrita es la conducta de quienes hoy condenan este acto de las FARC-EP, cuando mantuvieron un silencio cómplice o se alinearon descaradamente con el régimen narcoparamilitar de Uribe cuando éste mando a reprimir las marchas de indígenas y campesinos realizadas en el mes de noviembre de 2008. O el mutismo cobarde que mantienen frente a los ataques y acusaciones de Uribe contra el movimiento de personalidades a nivel mundial, comprometidas en forma efectiva para llevar adelante el proceso de paz en Colombia.

    En esta guerra psicológica de baja intensidad, los intelectuales progre y los indigenistas que pretenden ver dentro de sus pueblos un mundo solo de bondad y pureza, olvidan que en todo grupo humano que vive condicionado por las circunstancias políticas, económicas, sociales, culturales e ideológicas en las que el capitalismo ha sumido a la humanidad toda, de una u otra manera, también existen contradicciones y conflictos marcados por cuestiones de diverso tipo que empujan a determinados individuos a actuar bajo ciertos parámetros que, en muchas ocasiones, pueden ser repudiables como son la traición o la entrega de información a cambio de dinero o para recibir algún favor o para velar por sus propios intereses en desmedro del colectivo social. En cada grupo humano, en cada vínculo que establecemos también está presente el patrón de interacción social clasista y la concepción ideológica que tenemos respecto al mundo que nos rodea. Y dentro de los Awa, también deben existir esa clase de sujetos miserables.

    Uribe y sus secuaces narcoparamilitares como Juan Manuel Santos, están desesperados porque hace un año, con bombos y platillos, anunciaban el cercano fin de las FARC-EP. Hoy, la organización revolucionaria ha demostrado una positiva capacidad de adaptación al nuevo escenario de lucha que se le ha planteado, lo cual le ha permitido afianzarse una vez más en el combate. De igual manera le ha demostrado al mundo su voluntad de querer llegar a un acuerdo humanitario para el canje de prisioneros. Y por último ha demostrado, pese al costo político y los embates que sufrirán, tener honestidad al reconocer sus acciones. Eso es lo que a los narcoparamilitares del uribismo les tiene irritados. Por ello deben aprovechar cada cosa para golpear propagandísticamente a las FARC-EP.

    Pero la realidad, al igual que se demostró en relación al espectáculo teatral realizado magistralmente Ingrid Betancourt durante y después de estar como prisionera de las FARC-EP, analizado con precisión por Jesús Santrich en uno de sus escritos, una vez más permitirá confirmar de qué lado está la verdad y de qué lado está la mentira y el engaño.

    1. ¿Masacre o ajusticiamiento revolucionario?
      señor dax toscano

      usted, que.habla justamente sobre la represion contra la Minga por parte del Estado narcoparamilitar…. ¿nacio dias despues de la Minga o estaba absorto leyendo las obras completas de Enver hoxa una semana antes del inicio de esa Minga cuando las mismas organizaciones indigenas denunciaron el asesinato de un dirigente indigena por parte de las FARC-EP -puede encontrar la información en estas mismas páginas-?

      justifique con los argumentos que quiera la muerte o el asesinato, acusando y poniendo en boca de posiciones que no estan de acuerdo con usted lo que nadie dice -la justificación del terrorismo de Estado y paracos-, pero la demagogia si la estira tanto tiene eso, que le pilla en falso

    2. ¿Masacre o ajusticiamiento revolucionario?
      Extrañamente, para la subversión, los sitios donde las comunidades tienen algún nivel de coherencia organizativa, son los preferidos para realizar acciones bélicas que terminan afectando a la población civil. Las condiciones trágicas vividas por la mayoría de colombianos han sido denunciadas frecuentemente por quienes vivimos en las áreas rurales o selváticas, exigiendo desde los pueblos indígenas la desmilitarización inmediata de todos nuestros territorios, a lo cual, tanto el gobierno como la subversión han respondido contrariamente atizando el conflicto y señalando, desde las instituciones, a nuestras comunidades de auxiliadores de la guerrilla, mientras las farc rotulan a nuestra gente de informantes, con saldos trágicos en vidas humanas y afectaciones al tejido social, situaciones que permanecen en la más absoluta impunidad.

      Consejo Regional Indígena del Cauca

    3. ¿Masacre o ajusticiamiento revolucionario?
      excepto algunos, la mayoria ya no somos borregos idiotizados por la propaganda, encuadrados con la cabeza hueca en las huestes de EL PARTIDO, quemados …
      forzados a elegir entre oligarquias del capitalismo genocida y oligarquias de una dictadura burocratica igualmente genocida, se acabo seguir como automatas las ordenes del politburo para que luego traicionen centenares de veces las luchas populares
      se acabo la guerra fria entre el occidente capitalista y el este burocratico, se acabo

      todo eso se acabo

      paso a la critica, a la autocritica y a la lucha de los de abajo,se acabaron las vanguardias sustituistas, la justificacion del crimen en nombre del socialismo

      y se tiene que ser burro de nacimiento para estar criticando «pequeñoburgueses de teclado» y hacerlo con un teclado, burro profesional -por suerte cada vez mas gente sabe leer y razona mejor, ya no necesita pequeña burguesia mesianica lectora de 3 catecismos dogmaticos que la dirija-

    4. ¿Masacre o ajusticiamiento revolucionario?
      En fin, siempre habra alguien para justificar que fusilen a 8 tipos desarmados que, si realmente eran informantes del ejercito, es muy probable que lo hicieran porque no tenian nada mas que hacer, o porque de negarse a colaborar con el ejercito los hubieran fusilado los del otro lado.

      Cuando uno ya decidio quienes son los buenos y quienes son los malos en este mundo, a los «buenos» se les justifica la atrocidad que sea.

      Pobres Awa, por un lado el ministro de defensa acusandolos de no «colaborar con las autoridades» y por el otro lado los FARC ajusticiandolos supuestamente por colaborar con ellas.

    5. ¿Masacre o ajusticiamiento revolucionario?
      Con este tipo de consideraciones se puede justificar toda masacre. Lo mismo se puede decir de las matanzas perpetuadas por los paramilitares o el estado, solo es cuestión de terminologia. La lógica del «por algo será» que tiene obnibulado a este país.Que verguenza.
      Burócratas de la guerra justificando la muerte de indigenas sitiados por la violencia.Con este tipo de argumentos no tengo duda que esta guerra se alimenta de ignorancia.Son todos iguales, que entre el diablo y escoja.

    6. ¿Masacre o ajusticiamiento revolucionario?
      Todo homicido de las FARC. es un «ajusticiamiento». Sòlo cuando otro actor armado lo hace, es masacre.

      Al fin y al cabo, es un acto «revolucionario», encomiable y valiente arrodillar a alguien y pegarle el tiro de gracia.

      Claro que esto no tiene gracia, cuando son las «fuerzas reaccionarias» las que ejecutan al «valiente» «revolucionario».

      «Desafortunadamente» la inmensa mayoría de los colombianos son «reaccionarios». Supongo que si tuvieran con qué, pasarán por lar armas a la gran mayoría.

    7. ¿Masacre o ajusticiamiento revolucionario?
      Gracias Sr.Tosacano por poner algo de claridad en el tema que nos viene ocupando en mas de un articulos publicados en estas paginas.Gracias tambien porque su articulo no solamente esclarece la realidad, sino que sirve para que, algunos que acuden a estas paginas con animo de ofender y en vez de informar de forma contrastada se dediquen al exabrupto y la estupidez.No obstante me llena de orgullo compartir estas cosas con Ud. y tratar de ayudar a combatir la mentira y la calumnia contra aquellos que sin riesgo de cualquier tipo para su seguridad arremeten contra la justicia y la verdad. Un saludo revolucionario.

    8. ¿Masacre o ajusticiamiento revolucionario?
      Habria que saber si los informantes lo hicieron bajo amenazas o pagados. Hay una gran diferencia.

      Para mi toda muerte es un mal, aunque a veces las circunstancias pueden llegar a justificarlas.

      El ejercito de Uribe ha llevado a cabo matanzas de campesinos, indigenas… puede que los informantes actuasen coaccionados por ese tipo de cosas.

      Por otra parte un grupo no puede acusar de traición a quien no esta dentro de el.

      PD: Matar 8 personas no es una masacre. Si lo causa el Estado de Uribe son daños colaterales si lo hacen las FARC lo proponen como genocidio. Esta es la realidad de, como ha dicho el autor, Falsimedia.

    9. ¿Masacre o ajusticiamiento revolucionario?
      He leído comemtarios interesantes por las dos partes (a favor y en contra de ésta acción de las farc) que me han hecho pensar.
      Es verdad que los chivatos deben ser castigados pero también es verdad que las FARC no son infalibles y también se pueden equivocar. No creo que se pueda llamar fascista a alguien sólo por plantearse todas las cuestiones y atreverse a cuestionar esta acción de las FARC. Desde luego, es tremendo y no pueden cusarnos alegría estas cosas.
      Yo comprendo la situación de la guerrilla, comprendo que hay que dar castigo a los chivatos porque las consecuencias de éstos soplos son muy graves pero también es verdad que la guerrilla no es dios y pueden equivocarse y no podemos decir que todo el que hace esta crítica es de por sí un fascista.
      En realidad yo no estaba allí. Me llegan noticias y las creo o nó.

    10. ¿Masacre o ajusticiamiento revolucionario?
      Curiosa forma la tuya de ver un comflicto armado como el que sostiene las FARC.ep, con el dictadorzuelo Uribe.Por un lado pones en duda la capacidad de la guerrilla para hacer investigacion sobre esas personas ejecutadas por colaboracionistas.Y asistimos a una «clase» de criminalistica que nin la serie televisiva del C.S.I. la quisiera para ella.Cuestionas las ejecuciones en base a falta de pruebas por parte de la guerrilla.¿Que pasa que estabas tu alli?por otro lado tomas el camino de la duda para con esos awas,y condenas a las FARC-ep,en tu delirio del peor de los leguleyos de una serie de Hollywood.Y pasas a hacer equilibrios argumentisticos y elucubraciones al estilo del inspector Clusso.No te pierdas por los cerros de Ubeda y dilo a las claras.Soy un niño bien educado que mi mama y mi papa me enseñaron los mandamientos de la ley de Dios:el 5 no mataras.Y deja de tirarte el «royo» con planteamientos seudorevolucionarios.

      1. ¿Masacre o ajusticiamiento revolucionario?
        1.- ¿Qué tiene que ver que haya un dictadorzuelo llamado Uribe (que lo hay) con que alguien demande conocer en base a qué pruebas las FARC han aplicado la pena de muerte a estas personas?

        2.- No es necesario que el comentarista estuviera allí. Quien tiene que aportar las pruebas es el tribunal que condenó a las víctimas a pena de muerte. No es el comentarista quien tenga que probar la inocencia.

        3.- La manera de contestar a un argumento no es insultándolo: que si es peliculero y tal y tal. Si consideras que las afirmaciones que se dan no se corresponden con la realidad trata de dar alguna razón concreta. En caso contrario el único que habla en base a lo imaginario eres tú mismo.

        4.- Seguimos una y otra vez en el mismo punto. Como no tengo ninguna razón ni argumento para defenderme de la críticas que se hacen a esta actuación, voy a desviar la atención poniendo a parir a quien critica: que si niño de papá, que si seudorrevolucionario… Siempre igual, ya cansáis con esta treta tan burda.

  2. Frente al fusil, la palabra: Alto al genocidio indígena en Colombia
    Muy bien, planteados quedan los argumentos de una parte y de la otra. Cada cual lea este artículo, sus comentarios y las informaciones que circulan en internet sobre los hechos, y que se forje su propia opinión.

    Por mi parte apuesto por el testimonio directo y los anhelos de dignidad y justicia de las personas golpeadas y oprimidas, y no por las razones de quienes diciendo representarlas y/o querer liberarlas (a pesar de su negativa a reconocerles como representantes y/o liberadores) apuestan por la guerra y el desprecio de la vida humana.

    1. Frente al fusil, la palabra: Alto al genocidio indígena en Colombia
      Ja estem com sempre, o estàs amb nosaltres o en contra nostra, o amb els terroristes o amb els sants innocents. Doncs si m’aneu a obligar a triar, també tinc clara la meua: preferisc estar del costat dels qui ho sacrifiquen tot, inclús la pròpia vida, per tal de combatre les injustícies i construir una Colòmbia i un món millor enlloc de amb els qui es dediquen a escriure missatges als fòrums d’internet fent malabars per tal d’intentar encaixar aquest sacre manament del no-mataràs amb la seua ideologia d’esquerres. I sí, també preferisc ésser al costat d’aquests primers enlloc dels qui fan el joc al sistema facilitant informació als genocides en la seua guerra bruta a canvi de favors materials.

      1. Frente al fusil, la palabra: Alto al genocidio indígena en Colombia
        Es tu opción. Si tú crees que las farc representan ese auténtico anhelo de libertad, justicia e igualdad pues nada más te voy a decir. Es tu fe y punto.

        Si a tí te parecen válidos sus métodos y su escala de valores morales con respecto a la dignidad de la vida humana y al hecho de no respetar la voluntad de las comunidades populares, pues también es tu acto de fe, y tu creencia en el mandamiento pseudo revolucionario y no menos religioso de «el fin justifica los medios».

        Si tú, desde la silla de tu ordenador, al igual que yo, bien lejos del lugar de los hechos, das crédito a los mínimos, incongruentes e incluso inexistentes datos que las farc han dado para afirmar que los indígenas a los que han asesinado eran delatores y merecían morir pues, y concedes total descrédito a las organizaciones indígenas que cuestionan eso, pues también es otra opción voluntarista tuya más.

        Efectivamente no valen los argumentos cuando nos enfrentamos a creencias religiosas arracionales. Cada cual tiene su fe y no hay más.

        1. Frente al fusil, la palabra: Alto al genocidio indígena en Colombia
          Sí, tinc fe en les persones; i també en els moviments revolucionaris, en les Farc-ep com en els indígenes o els sindicalistes colombians, i en molts altres que confronten el poder arreu del món. Aquesta fe no es sustenta en cap sentiment irracional, més bé en la certesa de que la seua lluita és l’única forma d’acabar amb totes aquestes injustícies que tant ens horroritzen. No crec que la meua fe siga comparable a la de cap persona religiosa, en tant que jo crec en persones i organitzacions reals, amb uns ideals que, per molt llunyans que ens semblen, són concrets i realitzables; no crec en cap ésser suprem de dubtosa existència. L’única voluntat que no respecten les FARC i l’única dignitat humana contra la que atempten és la dels capitalistes, si és que alguna vegada han tinguda, de dignitat.

          Ningú m’ha aportat cap argument versemblant de quin seria llavors el “mòbil” d’aquests assassinats, i com entenc que les FARC-ep no maten per que sí, i menys si es tracta d’indígenes que estan ben recolzats per les seues potents organitzacions -com s’ha demostrat en la difusió d’aquest cas-, haig d’entendre que efectivament es tractava d’informadors al servei de l’oligarquia, i que l’ONIC els defensa en tant que indígenes i no en tant que innocents respecte d’aquesta acusació.

          1. Frente al fusil, la palabra: Alto al genocidio indígena en Colombia
            Tener fe en “la certeza de que la la lucha de las FARC es la única forma de acabar con…”, además de ser una afirmación de tipo categórico, sigue siendo eso, tener fe, apostar, creérselo. Y ese acto de la mente, por muchas vueltas que se le quiera dar, no se basa en un cien por cien en evidencias racionales fuera de dudas. Es una forma de creer en cosas que no se pueden objetivar plenamente que a mí me resulta muy similar a las creencias religiosas, sobre todo porque configuran a posteriori la visión global de la realidad y la puesta en práctica de las opciones, así como una moralidad etc. No es necesario creer en seres de otra dimensión para ser miembros de una religión. El budismo por ejemplo no tiene dioses mientras hay ideologías políticas que prácticamente los tienen y funcionan en la práctica como religiones virtuales.

            Con respecto al otro párrafo. En primer lugar no es el condenado quien debe demostrar su inocencia sino el juez y verdugo quien debe demostrar la culpabilidad. No tratemos de desviar la atención hacia otro lado. En segundo lugar sí se ha dado como mínimo una explicación de cual podría haber sido la razón de los guerrilleros para asesinar a indígenas inocentes. En tercer lugar, los defiendan en concepto de lo que los defiendan, sí se han pronunciado las organizaciones indígenas más próximas a los asesinados para negar los “cargos” divulgados por las FARC.

            Pero lo dicho, al final creer a unos u otros es cuestión de FE.

          2. Frente al fusil, la palabra: Alto al genocidio indígena en Colombia
            Mai t’han dit que agafar paraules soltes dels demés i endreçar-les per donar-li un sentit diferent està molt lleig? Jo no he dit en cap moment que la lluita de les FARC siga l’única forma d’acabar amb res. Sí he dit que crec que la lluita dels moviments revolucionaris d’arreu del món -i dins d’aquests incloïa a les FARC- és l’única forma de transformació possible.

            Si partim de la teua concepció, com que cap “acte de la ment” (jo preferisc dir-li pensament) es basa al cent per cent en evidències racionals fora de tot dubte, qualsevol cosa que puguem arribar a pensar serà una creència religiosa. Cada pensament ajuda a conformar la nostra visió de la realitat i la moral, incidint en la nostra pràctica. Per tant, si ara pense en com d’injustes són les presons o, que sé jo, en com m’agrada el blau del cel, segons tu, tots dos seran pensaments religiosos per que no es poden objectivar plenament.

            D’entrada em sembla un plantejament força ridícul, i crec que només respon a la teua aspiració de deslegitimar les creences dels demés, col·locant-les en plànol d’igualtat respecte del teu fervor religiós, per justificar d’aquesta manera la teua irracionalitat equiparant-la a la dels altres.

            Una vegada més, tornem a les frases moralistes, “es el verdugo el que tiene que demostrar la culpabilidad”; a mi el que em val i l’única cosa en base a la qual puc jutjar els fets és la informació a la que tinc accés, i aquesta m’arriba de les dues parts, no únicament “del botxí”.
            Ja sé que havies donat en altre fil una explicació rocambolesca de quina podria ser la causa de l’ajusticiament, per això remarcava que fins ara no s’ha donat cap explicació que siga VERSEMBLANT (verosímil en castellano).

            És evident que, siguen innocents o no els indígenes, les seues comunitats els defensaran negant els càrrecs, doncs es tracta de familiars i persones properes.

          3. Frente al fusil, la palabra: Alto al genocidio indígena en Colombia
            Bueno queda claro que mis planteamientos, según tus palabras, son ridículos, moralistas, manipuladores, irracionales, rocambolescos… Lástima de tiempo empleado en tratar de explicarme.

            Pues nada, que te vaya bonito.

      2. Frente al fusil, la palabra: Alto al genocidio indígena en Colombia
        Por cierto que no se precisa ningún juego malabar para «encajar el no matarás en la ideología de izquierdas».

        A pesar de la complacencia y autocomplacencia fetichista de muchos supuestos izquierdistas con la VIOLENCIA, el verdadero concepto «izquierda» representa convicción y fe en el ser humano como individuo y como sociedad. Y en esa convicción el «no matarás» que incluye un «no dañarás» o «no despojarás a nadie de aquello que le constituye como ser humano en condiciones dignas» es su mayor aspiración y su valor máximo.

        Lo demás son sucedáneos.

        Salut.

        1. Frente al fusil, la palabra: Alto al genocidio indígena en Colombia

          «A pesar de la complacencia y autocomplacencia fetichista de muchos supuestos izquierdistas con la VIOLENCIA,»
          No entenc a qui ni de què estàs acusant amb això.

          «el verdadero concepto «izquierda» representa convicción y fe en el ser humano como individuo y como sociedad»

          Bé, realment el concepte “esquerra” per si mateix no representa això, però és una interpretació en la que jo personalment si em senc identificada i la subscriuria, però no deixa de ser això, el significat que tu li vols donar personalment.

          «Y en esa convicción el «no matarás» que incluye un «no dañarás» o «no despojarás a nadie de aquello que le constituye como ser humano en condiciones dignas» es su mayor aspiración y su valor máximo.»

          En desacord. Primer mira’t la terminologia per que m’ha semblat que m’estava llegint de veritat los diez mandamientos. I en segon lloc, eixa serà la teua major aspiració i els teus valors màxims, però no representen els valors màxims que se’n desprenen del concepte “esquerra”. Crec que aquests valors són altres: la justícia, la solidaritat, la igualtat, el bé col·lectiu, etc. i els seus objectius van més bé encaminats a la substitució de la societat capitalista per una sense classes i sense estat.

          1. Frente al fusil, la palabra: Alto al genocidio indígena en Colombia
            “mira’t la terminologia per que m’ha semblat que m’estava llegint de veritat los diez mandamientos”

            Pero bueno, si has sido tú quien ha nombrado los mandamientos en el comentario de arriba:

            “per tal d’intentar encaixar aquest sacre manament del no-mataràs”

            Y nada, volvemos a las fes. Los valores a los que te refieres como la “bandera” de lo izquierdista no existen si no se refieren a seres humanos. Esos valores (por cierto, he notado que no nombras la “libertad”) si no se aplican a la persona en cuanto individuo y en cuánto sociedad son solo palabras, pura entelequia sin existencia real. Por eso la capacidad del ser humano de autotrascenderse y lograr todas esas cosas es lo que le convierte en el centro y protagonista de las transformaciones a las que apunta la “izquierda”. El ser humano pleno en todos los aspectos que pueda alcanzar su propia naturaleza es su medida, su camino y su meta. Por eso no me resultan transformadoras ni de “izquierdas” las ideologías que no son respetuosas con la integridad de cada persona. Me resultan más de lo mismo. No se trata de eliminar el capitalismo. De lo que se trata es de sustituir este y otros sistemas que no le desmerecen nada en cuanto liberticidas e injustos, por otro que realmente merezca la pena.

          2. Frente al fusil, la palabra: Alto al genocidio indígena en Colombia

            «Pero bueno, si has sido tú quien ha nombrado los mandamientos en el comentario de arriba»

            Clar, però ho havia fet per ridiculitzar els teus plantejaments, si tu mateix expresses les teues pròpies idees en forma de manaments queda d’allò més fonamentalista.

            Que els valors que deia que se’n desprenien del concepte esquerra s’han d’aplicar a tant a individus com al conjunt de la societat mai ho he negat.

            Jo passe de drogues i no entre en les afirmacions aquestes místiques-esotèriques-espirituals que no tenen res a veure amb el concepte esquerra ni amb res que s’assemble “El ser humano pleno en todos los aspectos que pueda alcanzar su propia naturaleza es su medida, su camino y su meta”

            Després compares ideologies poc respectuoses amb la integritat de les persones amb el capitalisme. No sé de quina ideologia em parles, per que crec que cap de les que considerem anticapitalistes són poc respectuoses amb la integritat de les persones, al menys pel que als seus plantejaments teòrics respecta.

            El que sí que sé es que és impossible el respecte total i absolut a la integritat de totes les persones en cap procés de transformació real del capitalisme a altre model. I és ací on us trobeu amb les vostres contradiccions de cara, doncs heu de triar si aposteu per la transformació radical de les estructures capitalistes per a la construcció d’una alternativa que realment pague la pena, procés de transformació que comportarà mitjans poc respectuosos per a la vida d’algunes persones, o si aposteu pel reformisme groguet, per l’anar fent través de pràctiques directament molt respectuoses amb la dignitat de les persones però estèrils, que només comporten petites modificacions en el sistema per a que efectivament res no canvie. Sembla que tenim molt clar que la fi no justifica els mitjans però, tenim igual de clar que no podem renunciar a la fi per tal d’emprar únicament els mitjans que ens semblen estrictament ètics?

          3. Frente al fusil, la palabra: Alto al genocidio indígena en Colombia
            Ah, que era por ridiculizarme… Bueno, pues nada, lo has conseguido; ridiculizado quedo, y subrayado mi fundamentalismo delirante-esotérico así como mi reformismo amarillo. Enhorabuena, has conseguido desenmascararme. A partir de ahora miraré debajo de mi coche cada vez que vaya a trabajar.

            Saludos a tus amigos de las FARC, esos revolucionarios de mente abierta…

            Pd. revísate tu discurso sobre los fines y los medios, porque eso de que “tenemos MUY CLARO que el fin no justifica los medios” se corresponde poco tirando a nada con el resto de tus amplias explicaciones.

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