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«Estamos saliendo del conflicto armado interno que duró más o menos 40 años y en verdad, en el conflicto se cerraron todos los espacios de organización, principalmente, para nosotros los jóvenes había menos espacio todavía» dice Rudy Eduardo Miguel Coordinador General de la organización Jóvenes por la Paz de Guatemala «JOPAZGUA».
Esta es una joven organización que tiene apenas unos pocos años de existencia y que trabaja fundamentalmente en la divulgación de los acuerdos de paz no hace mucho firmados en Guatemala, en educación y formación sobre Derechos Humanos y orientación legal.
«En JOPAZGUA somos un grupo constituido por líderes de comunidades, jóvenes de universidades y mujeres, gente que tenemos todo el deseo y ánimo de apoyar y buscar soluciones pacíficas a la problemática actual que se nos presenta en el país, podemos catalogarnos como jóvenes que buscamos un mundo mejor, empezando por nuestro país, una Guatemala mejor.»
«Estamos en el área norte del país, abarcamos aproximadamente cinco departamentos, nuestra meta es llegar a ser una organización que se constituya en red de enlace de toda Guatemala, para llegar a tener, verdaderamente organización juvenil; en nuestro país hay pequeños grupos de jóvenes que poco a poco se van abriendo espacios, porque tenemos que anotar que cuando la gente que empezaba a organizarse, entre ellos los jóvenes, en un momento pasábamos a ser llamados guerrilleros.
Ahora queremos formar a los jóvenes, organizarlos y de ello dependen nuestros ejes de acción, porque el análisis que hemos hecho de la situación de Guatemala nos lleva a la conclusión que la mejor y mayor organización juvenil la tienen las pandillas o la armada, ellos sí están bien organizados pero sus objetivos son destructivos.
Ellos van por una línea equivocada, y para contrarrestar eso, es bueno concientizar a la población, a los jóvenes en sí, nosotros pensamos que no somos el futuro sino el presente, y que de lo que haga la juventud va a depender mucho el cambio de nuestro país.
El problema de las pandillas es muy grave en nuestro país, en la ciudad de Guatemala específicamente, hay áreas en las que no se puede entrar y es un riesgo total, yo creo que esto es como una epidemia que va abarcando poco a poco y en donde están metidos jóvenes de diferentes clases sociales, diferentes culturas.
Este es un nuevo mal que afecta a Guatemala, pero yo creo que no podemos culpar tanto a la juventud, sino que son secuelas de las políticas que el Estado ha implantado
Nosotros estamos buscando la manera de apoyar a la población en lo que podemos, hemos incorporado gente de las comunidades que sufrieron más durante el conflicto, y luego, cuando vino la paz, no tenían espacio ni recursos.
Las amenazas que enfrenta nuestro trabajo son muchas, vuelvo a la juventud, el poco apoyo de los padres es una amenaza muy grande, si estamos luchando por una paz, tenemos que luchar contra la violencia intrafamiliar eso es muy importante para nosotros, educar a la población desde la raíz del problema.
Otra amenaza es la falta de recursos, contamos con buenos elementos dentro de la institución, pero no contamos con recursos técnicos que podrían apoyarnos para dar un mejor servicio a la población, la falta de recursos nos limita en cierta forma para realizar actividades y para impulsar el trabajo dentro de algunas áreas, porque la mayor parte de personas que participamos en la organización, somos voluntarios.
Otra amenaza es la demasiada influencia militar que existe en las comunidades, el Estado para recaudar fondos de los países amigos dice con euforia «Guatemala está en paz, Guatemala ha cambiado, comisionados no existen, las patrullas de autodefensa civil no existen», es una mentira total.
Y es una mentira verdaderamente, no es que quiera desprestigiar a mi país, pero quiero hablar de una realidad que la he vivido día a día en carne propia, que se ha convertido en una rutina, en el pan de cada día, es doloroso ver como hasta este año había jóvenes que vivían como esclavos, comisionados militares, para nosotros era sorprendente ver como eran esclavizados.
Las patrullas de autodefensa han cambiado de máscara, ahora se llaman patrullas para servicio social en las comunidades y están recibiendo apoyo, el militarismo existe y con fuerza, entonces creo que se han cambiado de máscara y han cambiado de estrategia, manteniéndose la amenaza sobre las comunidades en el área rural.
Nuestra línea de trabajo fundamental es la formación y capacitación especialmente de promotores, promotores de educación en Derechos Humanos, buscamos que estas mismas personas sean agentes multiplicadores en sus áreas.
Las principales fortalezas de nuestra organización son el apoyo y la solidaridad que nos damos entre nosotros, verdaderamente nos hemos constituido en un grupo de base en las comunidades, hoy día tenemos una representación en la ciudad, también debemos tomar en cuenta la solidaridad de nuestros hermanos guatemaltecos y creo sobre todo la solidaridad internacional que hemos recibido últimamente.
Con la Red de Objetores de Conciencia de América Latina y el Caribe, todavía no hemos tenido una vinculación, pero si con los objetores de conciencia de nuestro país, hemos trabajado aproximadamente desde hace un año atrás, en educación e información sobre lo que es la objeción de conciencia.