Hace tres años empezó la mayor crisis desde el crash del 29. Sin embargo,
la crisis no parece haber debilitado al sistema capitalista que se muestra
más fuerte que nunca, más implacable, más insaciable. Las consecuencias de la crisis las estamos pagando los y las trabajadoras. Los gobiernos
decidieron salvar al sector financiero y destinaron ingentes fondos
públicos para el rescate a la banca, sin embargo, para los cientos de
personas que han perdido sus empleos no ha habido ningún plan de rescate.
Muy al contrario la protección al desempleo se ha reducido.

En una estrategia de largo recorrido que incluye la privatización de las
pensiones, retrasaron la edad de la jubilación, así como ampliaron el
período de cómputo para el cálculo de la misma, con la intención de que la
gente recurra a fondos y planes de pensiones privados.

Con la excusa de luchar contra el desempleo hicieron una reforma laboral
que facilitaba el despido. Y el empresariado la aprovechó. Nuevas oleadas
de despidos e incremento del desempleo fueron las consecuencias directas
de esta reforma.

Subieron el IVA y eliminaron el Impuesto de Patrimonio. El sistema fiscal
pierde progresividad y el fraude fiscal se perpetúa.

Ante el aumento del desempleo se culpa a la inmigración y se endurece la
Ley de extranjería.

El déficit público se dispara, recortan el sueldo del funcionariado,
congelan las pensiones pero mantienen el enchufismo y los sobresueldos y
dietas de los políticos Tras la reforma laboral, la reforma de las
pensiones y la de la negociación colectiva llegan los recortes
presupuestarios. Sanidad, educación pública, cultura, cooperación
internacional… Se plantea el copago en sanidad, se reducen las plantillas
en educación y se recortan drásticamente los presupuestos para cultura,
cooperación para el desarrollo y ayudas sociales. Se aumenta el periódo de
empadronamiento y se excluye a las personas sin permiso de residencia para
cobrar la renta básica y se reduce el cobro a las familias que comparten
una misma vivienda. Sin embargo hay dos sectores que no parecen sufrir la
crisis y cuyas partidas presupuestarias se mantienen: las grandes
infraestructuras, obras innecesarias, despilfarradoras y antiecológicas,
como el TAV; y la participación en proyectos y operaciones militares
imperialistas como Libia o Afganistán y el escudo antimisiles en la base
de Rota.

Es el momento de hacer frente a la permanente agresión que estamos
sufriendo las clases trabajadoras y sectores sociales más depauperados.

El pasado 15 de octubre la indignación se manifestó por todo el mundo con
miles de personas por las calles porque esta es una lucha global contra un
sistema injusto. Una semana después las manifestaciones se centraron en la
defensa de la educación pública y contra los recortes presupuestarios que
está sufriendo. Más de 20.000 personas recorrieron las calles de
Iruñea-Pamplona respondiendo a la respuesta de los sindicatos de la
educación. No basta. Si queremos frenar este ataque a los derechos
económicos sociales y culturales, si queremos frenar el expolio al que nos
vemos sometidas clases trabajadoras con reducciones salariales, pérdida de
poder adquisitivo, transferencias de fondos públicos al sector privado
(rescates bancarios…) tenemos que tomar la calle y hacernos oír.

No podemos creer que un cambio de gobierno va a solucionar nuestros
problemas. La solución está en que el pueblo tome su destino, que no
delegue, que luche por conseguirlo y que lo haga cuanto antes.

Trabajadores y trabajadoras, en activo o en desempleo; profesionales de la
educación y de la sanidad; inmigrantes, ecologistas, jubilados y
jubiladas… vamos a salir a la calle, vamos a decirle al gobierno, al de
Navarra y al de Madrid, al actual y al que se constituya después de las
próximas elecciones generales, que no nos van a parar. Queremos justicia
social: queremos reparto del empleo y no facilidades para el despido;
queremos un sistema fiscal progresivo y lucha contra el fraude fiscal en
vez de exenciones al empresariado y rescates a la banca; queremos
educación pública gratuita y de calidad y sanidad pública universal y no
conciertos con quienes quieren hacer negocio con la educación y la
sanidad; queremos que se proteja y promocione la cultura y la solidaridad;
queremos que nuestros impuestos sirvan para redistribuir la riqueza y no
para engordar los bolsillos particulares ni las arcas de la banca y los
beneficios empresariales.

Por todo ello las organizaciones sociales y sindicales: ESK, Bira Beste
Aldera-Dale Vuelta, CGT, CNT, SOS Arrazakeria, Ekologistak Martxan,
Colectivo de Personas en Paro de Iruña y la Comarca, Nafar Libertarioak y
KEM-MOC hemos convocado una MANIFESTACIÓN (para el próximo viernes 18 de
noviembre a las 19:00 delante del Parlamento de Navarra. Y si no es
suficiente, seguiremos movilizándonos, haciéndoles frente y haciendo
huelga.