
José Iglesias Fernández
Lo que importa es el cambio. Si no puedes cambiar es que estás muerto. Petro Márkaris
0. La lucha antisistema, una experiencia histórica, necesaria en todos los tiempos
No debemos aceptar, y menos proponer, políticas asistenciales y reformistas; no debemos conformarnos con limosnas (públicas o privadas) de los poderes que, por un lado explotan a las poblaciones, y por otra practican la filantropía y la compasión; no debemos convertirnos en cómplices de estos poderes, como los partidos socialdemócratas, los sindicatos, buena parte del movimiento cooperativo y las onGs. Un ejemplo reciente de las políticas reformistas de nuestros gobiernos la podemos encontrar en la reciente Ley de reforma laboral, la cual da a la clase patronal poderes casi absolutos para explotar a los trabajadores mediante contratos basura y la amenaza del despido o la renovación, bajos salarios, condiciones de trabajo precario, jornadas partidas, etc.; el otro sobre la compasión humana nos la facilita una gran figura del capitalismo, Bill Gates que, con un patrimonio de 53.000 millones de dólares, dedica 800 millones para paliar la pobreza de los pueblos que ha explotado previamente. Finalmente, el papel cómplice de las onGs con los poderes ya lo he dejado claro en otro trabajo. Pero más recientemente, sobre el humanismo militante de estas organizaciones, otro autor llega a la conclusión de que «la ayuda y la reconstrucción son arrastradas cada vez más por la misma dinámica, en la intersección entre un interés estratégico, una economía justificada ideológicamente y un humanitarismo muy poderoso. Los protagonistas centrales del nuevo establisment del Complejo Ayuda y Reconstrucción son el orden político y militar de los Estados Unidos, el Banco Mundial y las onGs. Una mezcla ideológica de seguridad nacional e internacional, de economía liberal y humanitarismo militarista moviliza los intereses institucionales de estos grupos. Tanto después de las catástrofes naturales como después de las guerras, los mismos protagonistas clave toman las riendas de la situación post desastre o post guerra. Se puede dudar, [y yo dudo], que este nuevo paradigma de la ayuda y la reconstrucción, con su mezcla inestable de intereses estratégicos, imperativos burocráticos, humanitarismo de beneficios y de partidos, sea superior a los dispositivos tradicionales». Más radicalmente valorado, James Petras opina que la mayoría de onGs «son brazos de los poderes internacionales que buscan despolitizar los conflictos de clase y estrangular el germen de la organización social en las bases, a fuerza de apoyar las políticas asistencialistas y la filosofía de la microempresa».
Partiendo de esta estructura de poder que nos domina y explota, es aleccionador que un curilla de una parroquia perdida en las Ardenas, el abate de Estrepigny, nos deja unas Memorias en las que no sólo denuncia, sino que no acepta ni pacta con el despotismo de los tres grande poderes de la época que le tocó vivir: la monarquía, la nobleza, y la iglesia. Su testamento se incorpora en aquella corriente de pensadores antisistema. Leamos:
§ «¿Os asombráis, pobres pueblos, de padecer tanto mal y tantas penas en la vida? […] Es que vosotros y todos vuestros semejantes cargáis con todo el fardo del Estado, cargáis no sólo con todo el fardo de vuestros reyes y vuestros príncipes, que son vuestros tiranos, sino que además cargáis con todo el fardo de la nobleza (o de la burguesía), con todo el fardo del clero, cargáis con el fardo de toda la frailería y de todas las personas de la justicia, cargáis con todos los lacayos y los palafreneros de los grandes y con todos los sirvientes de los demás, cargáis con toda la gente de guerra, con todos los recaudadores, con todos los guardias de sal y tabaco, y finalmente con todos los holgazanes y personas inútiles que hay en el mundo, pues toda esa gente no vive sino de vuestro trabajo; con vuestros trabajos proveéis de todo lo que es necesario para su subsistencia, y no sólo de todo lo que les es necesario para esto, sino también de todo lo que puede servir para diversiones y sus placeres» ( p. 100).
Hacia 1762, Jean Meslier denunciaba esta situación de los pobres expoliados por los grandes poderes de la época. Si actualizásemos ahora su denuncia, nos encontraríamos exactamente con los mismos estamentos: monarquía parlamentaria, con su poderes ampliados en forma de legislativo, ejecutivo, judicial, militar y funcionarios del Estado; restos de la nobleza más la clase dominante que la ha sustituido (la burguesía); y la presencia de las varias confesiones que proliferaron desde entonces. También, fruto de la consolidación y expoliación del capitalismo, han aparecido nuevos sujetos que se han integrado y extraen buenas prebendas por su apoyo a este sistema: partidos, sindicatos, muchas onGs y asociaciones, etc.
Volviendo a las reflexiones del abate de Estrepigny, decir que «es un abuso ver y soportar personas tan inútiles en el mundo». (p. 93) Si el capitalismo las necesita que cargue directamente con ellas con cargo directo a las cuentas de beneficios.
1. La lucha anticapitalista, una exigencia ética y política de nuestros tiempos
Todos sabemos que, desde tiempos desconocidos, la humanidad ha venido padeciendo el dominio y la explotación: los esclavos por los amos, los siervos por los nobles, los trabajadores por los empresarios. En cada una de estas épocas, unas clases poderosas han obligado a vivir en la degradación material y espiritual al resto de la población.
Simultáneamente y en todo momento, en el seno de cada una de estas sociedades, un pequeño grupo de pensadores y de colectivos denunciaba las causas de esta opresión y luchaba contra estos atropellos de la humanidad. En el capitalismo, estas denuncias y estas propuestas de transformación social también se elaboraron, así como también existe un gran número de colectivos conscientes de tal opresión, y que se declaran anticapitalistas.
«¿Qué podemos hacer en bien del mundo mientras vivimos?», se preguntaba B. Russell. El autor recomendaba cuatro principios para la reconstrucción social: que el nuevo sistema asegure 1) el máximo de bienestar material; 2; una distribución justa; 3) unas condiciones de vida adecuadas a la población; y 4) los mayores estímulos y libertades posibles para la vitalidad y el progreso. Pero él era consciente de que, dentro del capitalismo, todos estos puntos no eran posibles. De hecho, en otro texto, el condena el capitalismo por ser «un sistema despilfarrador en la producción, e injusto en la distribución».
Ahora bien, estas exigencias, necesarias de partida, no son suficientes, especialmente si consideramos las propuestas que hacen los autores utópicos que mencionaremos más abajo. Propuestas que tienen la virtud de abrir nuestras mentes hacia lo pragmáticamente exigible, a la hora de pensar en buscar alternativas al capitalismo. Es decir, si queremos transformar la sociedad capitalista, pensamos que se puede y se debe ir radicalmente más lejos. Los pensadores utópicos nos ayudan y enseñan el camino de la reflexión y de los objetivos a incluir en los diseños alternativos.
2. Antes, un posicionamiento ideológico
Nos acusan frecuentemente desde las derechas y las izquierdas que no somos propositivos, que sólo sabemos ejercer la crítica. Bueno, responderles que nuestro compromiso está orientado por una frase muy conocida, aunque ligeramente modificada: además de interpretar el mundo, también queremos cambiarlo. Es más, precisando un poco más la naturaleza paradigmática del compromiso, diríamos que «es marxista hacer historia conscientemente y no soportarla ya más pasivamente. Y es también marxista intervenir ya conscientemente en lo precondicionante, en aquel medio de donde los hombres vienen y en el que viven corporalmente antes de que hagan acto de presencia históricamente». Toda esta disposición política indica de forma decidida que queremos combinar simultáneamente ambas funciones: la de la crítica con la de la propuesta.
Por tanto, ante la pregunta ¿hay alternativas al capitalismo?, nuestra respuesta es afirmativa, que haberlas haylas. Nuestra propuesta de búsqueda es bastante sencilla: parte de comenzar a mirar en dos direcciones. Una de ellas se basa en el análisis de la propia lógica del capitalismo y evitar incluir las mismas características que lo determinan en el diseño de la alternativa, los procesos, los sujetos y los instrumentos para conseguirla; y la otra consiste en buscar entre las diversas utopías que han diseñado otros pensadores, y buscar criterios, objetivos, políticas, medidas, y consejos entre sus ilustraciones.
Desde Platón a Wells, pasando por Moro, Campanella, Bacon, Harringhton, Fénelon, Morelly, Babeuf, Fourier, Owen, Saint-Simon, Cabet, Hawthorne, Butler, Bellamy y Morris, que en todos ellos podemos encontrar múltiples enseñanzas.
3. El punto de partida se convierte en punto de llegada
Pero nuestro objetivo y compromiso político no tiene necesariamente que coincidir con la de las posibles personas preocupadas por la transformación social. Por tanto, metodológicamente, la pregunta continua manteniendo la misma dirección o respuesta a buscar: Y la respuesta se destaca ella misma del contexto: ¿Hay o no, alternativas al capitalismo? Es decir, la preocupación y la búsqueda se concentran en explicar que entendemos por alternativa al sistema. Esto nos lleva a dar los siguientes pasos:
§ Si afirmamos que hay alternativas, esto implica buscar una definición y encontrar algún criterio crítico que nos asegure que la alternativa cumple los requisitos para enfrentarse al capitalismo.
§ Pero, si afirmamos que no hay alternativas, también tendríamos que argumentar las razones que nos llevan a cerrar la pregunta de forma negativa.
4. ¿Qué hemos de entender por alternativa?
Utopía, una definición
U-topía, o en ningún sitio, sería el término que Thomas More (1516), canciller del rey inglés Enrique VIII, acuñaría para definir su propuesta. Modificando ligeramente la descripción que hace de la utopía este pensador, comenzaría por definir como alternativa aquella propuesta social que supone otro modelo de organización social: es decir, aquella que exprese la idea de construir una sociedad perfecta en un lugar que, en algún momento del transcurrir de la historia, sea posible. Ampliando la definición, una alternativa es un modelo utópico de sociedad que va contra, y es capaz de, desintegrar el sistema capitalista; nuevamente, una utopía es un modelo cuya naturaleza deja sin lugar a dudas que no desarrolla las perversidades de los sistemas de producción, de consumo, de distribución, de poder, de propiedad, y de valores del capitalismo. Las alternativas han de demostrar estar en contra y no estar compuestas (o ser confundidas) con medidas paliativas para aliviar las desigualdades y las injusticias que engendra la exigencia de apropiación del propio capitalismo. Deben tener como finalidad la justicia y no la caridad.
Utopías, ¡sueños de transformación social!
Uno de los aspectos más positivos de las utopías sociales es la idea de que «el oprimido se rebela contra el poderoso, y en el que aquel que carece de todo se siente satisfecho […] Desde hace más de dos mil años que se escriben utopías, la explotación del hombre por el hombre queda eliminada en todos estos proyectos. Y todo ocurre de forma normal. Porque lo normal, habría que pensar, es que millones de hombres no se dejen dominar, explotar y desheredar a lo largo de milenios por una reducida clase superior. De alguna manera, las utopías hablan de los sueños de una convivencia social mejor. [Por esto, en las utopías, tampoco hay espacio para la pobreza; en ellas, la miseria llega a su fin]: durante un tiempo increíblemente largo esta divisa no ha sido algo normal, sino una fábula, y sólo como un sueño soñado despierto se ha sido tenida en cuenta» por los utopistas el acabar con esta lacra social. Además, en la casi totalidad de las utopías sociales, el pathos que las inspira se encuentra en la búsqueda del bien común, del comunismo como forma social de organización humana.
Otro de los aspectos interesantes a destacar en las «utopías sociales es que tienen la capacidad de despertar en las personas con compromiso social el asombro y de encontrar tan poco evidente lo dado, que sólo su transformación parece entrar por los ojos. Como modificación hacia un tipo de sociedad que, como dice Marx, no sólo pone fin al aislamiento de la comunidad política, sino también al aislamiento del ser humano. Los sueños sociales se han desarrollado con una gran cantidad de fantasía, pero también como dice Engels, con una gran cantidad de <
En resumen, cada derecho conquistado al poder por parte de las poblaciones, no es más que un sueño utópico que se ha materializado en nuestra realidad social. Digamos que, sin el previo sueño de las utopías, no hay bienestar social, y menos la posibilidad de una transformación donde el bien común sea lo más común de todos los bienes. Bloch dice que «el sueño de la dignidad humana protegida no sustituye, a la larga, el sueño más urgente, por no decir más central, de la felicidad humana».
5. Crítica: un criterio como unidad de medida
Para verificar hasta donde cualquier alternativa, o modelo de organización social que se proponga, va contra el capitalismo, aquí podemos valernos de un esquema, o criterio que sirva de unidad de medida. Es decir, para que sea considerada una alternativa, hay que exigirle a la misma propuesta:
§ Qué su sistema de propiedad sea colectivo, no privado. Esta exigencia condiciona el resto de los demás componentes:
Qué su sistema de producción esté en régimen comunitario; que no explote ni despilfarre.
Qué su sistema de distribución sea equitativo; libre acceso a los bienes que satisfacen las necesidades básicas.
Qué la gestión del poder sea horizontal; no jerárquica ni despótica.
Qué su sistema de valores y afectos proponga y potencie el bien común.
6. Participación y movilización ciudadana: procesos, sujetos e instrumentos
No es este el lugar para desarrollar ampliamente este epígrafe. Dejemos, sin embargo, constatado un esbozo.
Diseñada o expresada genéricamente la utopía que se desea conseguir, se impone el diseño de procesos de cambio, que son los que constituyen las vías hacia esa alternativa: es decir, son los componentes indispensables para la realización de cualquier alternativa transformadora. A su vez, todo proceso está compuesto por unos sujetos sociales, unas políticas, unas medidas y unos instrumentos. A efectos prácticos, vamos a considerar que las políticas y las medidas son todas ellas refundidas en instrumentos. Estos también los clasificaremos en dos tipos: débiles y fuertes. A los sujetos, los procesos y los instrumentos les podemos aplicar el criterio crítico, o esquema normativo/evaluativo anterior, para determinar la sensibilidad de su oposición al capitalismo.
Principios de acción
Todo cambio social debe arrancar desde abajo. Esto quiere decir que todo proceso de transformación social ha de estar caracterizado por la movilización de la participación ciudadana. En este sentido, pienso que son de bastante actualidad algunas de las observaciones que establece P. Kropotkin sobre los posibles cambios sociales:
§ Rechazo de la utilización de las instituciones parlamentarias y de cualquier otra organización representativa (desde arriba): «El socialismo, cualquiera que sea la forma que adopte en su evolución hacia el comunismo, necesita determinar su forma propia de organización; no debe de ninguna manera utilizar el gobierno representativo como un arma para la emancipación obrera (ciudadana)… Jamás de tales elementos brotó revolución alguna, y si la clase trabajadora actual (y la ciudadanía en general) apelase a semejantes procedimientos, se vería condenada a no arribar a resultados de suficiente estabilidad… No tenemos fe en ninguna clase de gobierno, tanto provenga de la fuerza como del procedimiento electoral».
§ Participación y movilización ciudadana mediante la acción de los movimientos sociales (desde abajo): «El pueblo (la ciudadanía) habrá de empezar por sí mismo la labor constructiva, conforme a principios más o menos comunistas y sin esperar órdenes ni planes de lo alto… Ha de ser el pueblo (la ciudadanía) quien levante el edificio de las nuevas e indispensables instituciones sociales». Lo que los movimientos sociales debemos y «podemos hacer respecto al futuro es precisar vagamente las tendencias esenciales y despejar el camino para su mejor y más rápido desenvolvimiento».
§ Con todo esto claro, se impone la creación de ámbitos de autonomía personal y colectiva que, aún funcionando dentro del sistema, no se someten a la lógica de propiedad y acumulación del mismo.
Procesos
Digamos solamente que los procesos pueden ser armados y pacíficos. Los procesos armados, por su naturaleza militar, requieren una logística que se alejan de las exigencias del criterio crítico: estructuras jerárquicas en vez de horizontales, la clandestinidad en vez de la transparencia política, una jerga militar con valores castrenses en vez de la ciudadana, etc. Los procesos pacíficos se ajustan totalmente al criterio crítico: funciona la asamblea como órgano de decisión y gestión, se comienza a experimentar con las unidades de producción y consumo, que serán la base de los ámbitos de autonomía colectiva, etc.; es decir, permiten ya iniciar los fundamentos que servirán de experiencia para la sociedad futura. Esto nos lleva a establecer que papel le asignamos al Estado en el proceso de cambio (Estado sí, no, o muy poco); también al concepto de poder, en el sentido de que, si el poder corrompe, ¿no nos corromperá a los que lo alcanzamos? Cómo nos situamos en relación con el poder del Estado, y con los poderes que controlan al Estado.
¿Estado? ¿Poder?
El debate sobre que papel le asignamos al Estado en el proceso de cambio, es viejo. Pero se ha vuelto a encender con la propuesta de cómo transformar el capitalismo sin tomar el poder, en el sentido de que, si el poder corrompe, ¿no nos corromperá a los que lo alcanzamos?
Estas dos reflexiones están relacionadas con los procesos. No sólo hay que pensarlos en términos de armados o pacíficos, sino también de si hay que «tomar el poder para cambiar la sociedad, o se puede transformar el capitalismo sin tomar el poder». En relación con ambas, John Holloway expresa lo que «las luchas sociales tienen que ser luchas anti estatales, tienen que encontrar formas de lucha y de expresión no estatales. Meterse en los canales estatales implica la cosificación y fragmentación de la lucha». Seguiremos de cerca el debate.
Sujetos
Digamos otra vez que los sujetos los clasificamos en socialmente pasivos y en socialmente activos. El sujeto social pasivo está constituido por aquellas personas que participan en el sistema de acuerdo con las normas establecidazas: los votantes cuando so llamados a las urnas; y los parados, los pensionistas, los enfermos, los alumnos becados, etc. de acuerdo con los ‘canales institucionales establecidos’. El sujeto social activo está formado por aquellos a) colectivos que no aceptan la sociedad capitalista (anti sistema o anti capitalistas); y por b) los ámbitos en los que se organizan las actividades en contra del capitalismo.
Ámbitos de autonomía
El ámbito es el lugar dónde se participa, se aprenden los hábitos y se practican los valores de la sociedad futura; es decir, estos ámbitos sólo suponen los lugares donde se reconstruye el sujeto social no alienado, dónde se entrena y forma el ser social que está construyendo una vía hacia la nueva sociedad. Así como en la sociedad feudal, los gremios, los artesanos y la burguesía (materialismo histórico) se convertían en los sujetos de la lucha de los contrarios (materialismo dialéctico), así los ámbitos convertidos en sujetos sociales han de cumplir este papel en la sociedad capitalista.
Las experiencias colectivas a iniciar pueden ser las tradicionales: comunas, colonias, comunidades: desde el comienzo, en ellas se ha de cuidar el avanzar hacia la aplicación de aquellas características del criterio mínimo anti capitalista que sean factibles; es decir, la horizontalidad en la participación, el consenso en las decisiones (comunismo de gestión), un sistema claro de valores comunitarios, y la practica del comunismo de bienes, la practica del comunismo de bienes.
Instrumentos
§ Instrumentos débiles. Serían aquellos que buscan proteger al capitalismo para legitimarlo y facilitar la reproducción del mismo. Estos instrumentos van dirigidos a hacer ver a la ciudadanía que el capitalismo es mejorable y que algo puede hacerse para humanizarlo, aunque la intención real es no cambiar nada. Están fuertemente dominados por una idea de caridad (pública, privada o mixta). Comportamiento que viene de lejos; de hecho, Tom Holland, un estudioso de la cultura republicana del imperio romano, nos recuerda que «la compasión por el débil es una aportación absoluta de la cristiandad».
Otra clasificación nos ayuda a distinguir entre los instrumentos elaborados para proteger al sistema y los instrumentos que tienen la función de legitimación del sistema mediante la asistencia social, formuladas sólo para paliar, con el menor dinero posible, aquellos estigmas sociales que genera la lógica de acumulación del capital. Son un ejemplo de este tipo de instrumentos, la mayoría de las políticas dedicadas a paliar el paro, la pobreza, la marginación, y una muy amplia variedad de onGs dedicadas a proyectos que en ningún momento cuestionan la estructura de poder del país, ni el sistema social vigente.
Para los que se muevan en el paradigma ecológico, tampoco los modelos de sustenibilidad cambiarían nada, a menos que se radicalicen y se ajusten al criterio crítico; de lo contrario serían clasificados como instrumentos débiles.
§ Instrumentos fuertes. Son los que van contra el capitalismo, o que contienen algún elemento que los hace antisistema. Nuevamente hemos de distinguir entre los que tienen como objetivo destruir paulatinamente el sistema, a la vez que introducen ámbitos necesarios y/o indispensables para construir otra sociedad. Entre estos mecanismos, aquí hemos de incluir a la RB. Y los que contienen las características, o los planteamientos básicos para construir otra sociedad como un todo; es decir, una propuesta sistémica de carácter utópico más arriba definida.
Sin embargo, para los que se muevan en el paradigma ecológico, los modelos de sustentabilidad se ajustan bastante más al criterio crítico, por lo que, con la inclusión de algunas exigencias, cómo la desaparición de la propiedad privada, podrían ser considerados instrumentos fuertes.
Agentes: instituciones y colectivos
Hay entidades que frecuentemente se presentan así mismas como alternativas. Aquí sería conveniente deshacer este error: una organización, por muy radical que sea, nunca es una alternativa al sistema capitalista, y menos si es una Organización Subvencionada por el Gobierno y convertida en Multinacional (OSGM); en todo caso, o más bien, la institución (colectivo, asociación) es el agente que la propone y la defiende; es el agente que formula el proceso de movilización y transformación que se ha de seguir. A partir del estudio de su ideario podemos saber en dónde la institución se encuadra ideológicamente.
Los agentes considerados óptimos son aquellos que se ajustan a lo definido más arriba como sujetos sociales activos y como ámbitos de autonomía colectiva.
7. La Renta Básica y la Economía Social, ¿qué clase de instrumentos?
Llegados hasta aquí, y a modo de ilustración de cómo aplicar el criterio crítico, no estaría de más evaluar un par de propuestas que frecuentemente se avanzan como alternativas cuando no son más que instrumentos: la Renta Básica y la Economía Social. También es el momento de preguntarnos: ¿qué tipo de instrumentos son, fuertes o débiles?, ¿y en que sentido la Renta Básica y la Economía social en la forma actual de cooperativas pueden ser considerados instrumentos eficaces para ayudar a que las actividades sustentables se organicen en ámbitos de autonomía colectiva, como parte de un proceso para la transformación social?
¿Qué es la Renta Básica de los iguales?
La Renta Básica de los iguales (RBis), en su definición, es una propuesta social muy sencilla. Decimos que es el derecho que tiene cada ciudadano, cada ciudadana, por el hecho de nacer, a percibir una cantidad periódica para cubrir sus necesidades materiales. Sin embargo, para convertirla en algo más que una declaración de principios, a la definición le añadimos unas características, estructurales y de opción política, que la convierten en un instrumento de acción política y social, así como en un mecanismo que garantiza la redistribución de la renta. Estas características especifican que la RBis ha de ser individual (no familiar); universal (no contributiva y para todos); incondicional (independiente del nivel de ingresos y del mercado de trabajo); la cuantía ha de ser por lo menos igual al umbral de pobreza y recibir cada persona la misma cantidad; una parte de la RBis se percibirá en mano y la otra en forma de bienes de uso colectivo; la mayoría de las prestaciones sociales actuales sujetas a control y gasto burocrático quedarán refundidas en la RBis; y como instrumento de lucha contra el capitalismo, esperamos que se convierta en un patrimonio de los movimientos anticapitalistas (léanse más detalles sobre el concepto en el Anexo).
Entre sus bondades como instrumento para transformar el capitalismo destacaremos, su capacidad redistributiva a favor de los más desprotegidos; que aporta seguridad económica sin pasar por el mercado de trabajo; da autonomía para iniciar otros modos de vida sustentable (artesanado, voluntariado, colectividades de producción y consumo, comunalismo) al margen del sistema de intercambio capitalista; apoya la lucha por la igualdad de género; contribuye a eliminar estigmas sociales, como la pobreza y el paro; puede ser utilizada como fondo de resistencia en las luchas obreras y ciudadanas; etc.
Por tanto, con todo lo enumerado, la RBis puede ser un instrumento crucial de lucha contra el capitalismo global, por su capacidad de movilización y participación ciudadana. En un momento como el actual, donde, tal y como analizábamos al inicio, la mayoría de los derechos y posibilidades para desarrollar una vida con dignidad se ven fuertemente agredidos y disminuidos, no cabe duda que la lucha por la implantación de la RB tiene la particularidad de poder articular un proyecto político radical y común en términos de movilización ciudadana, que responda a los intereses materiales y sociales de colectivos y organizaciones muy diversas. Por su carácter transversal, la RB es un instrumento que tiene la ventaja y el atractivo de poder aglutinar a la mayoría de los movimientos que componen la izquierda: el movimiento sindicalista; el movimiento entorno a la economía social; el movimiento feminista; el movimiento ecologista; el movimiento okupa; el movimiento contra el paro, la pobreza y la marginación; los movimientos por la profundización democrática y los derechos humanos; el movimiento estudiantil; el movimiento antimilitarista; el movimiento en torno a papeles para todos, etc. Es decir, la RB aborda una multitud de intereses comunes, los cuales pueden servir como punto de partida para conseguir una serie de acuerdos y establecer una acción movilizadora conjunta, a través de la elaboración de un programa común de objetivos mínimos por la transformación del sistema. La materialización de una movilización colectiva de esta envergadura es uno de los aspectos más importantes a destacar, y tendría que ser uno de los objetivos inmediatos a conseguir; como dice Robert Cox: «la potencialidad crítica para un cambio social se concentra más en la posibilidad de lanzar un movimiento social que en lo que el movimiento pueda conseguir… Para aquellas personas que están por la transformación de la sociedad han de ser más importantes los instrumentos de acción colectiva que se van consolidando que los propios resultados parciales que se vayan consiguiendo».
En estos momentos, en los que vivimos / padecemos las consecuencias de la globalización capitalista, la izquierda no debiera menospreciar la fuerza subversiva que contiene la Renta básica de los iguales para luchar contra el poder del capitalismo.
La economía social, ¿alternativa al capitalismo e instrumento contra?
Es posible que la Economía social no pueda cumplir ninguna de las dos cosas. Después de más de un siglo de experiencia, y para empezar a abordar la cuestión, consideraremos cuatro opiniones que nos dan una pauta bastante contundente de lo que puede dar de sí el movimiento cooperativista, especialmente de cara a poder establecer si lo que hoy llamamos economía social puede ser una alternativa al capitalismo, e incluso un instrumento fuerte para luchar contra:
§ «De momento no. La mayoría de las empresas de la economía social lo único que hacen es sobre vivir, a pesar de que el cooperativismo cuenta con una larga tradición en Cataluña. Desgraciadamente, el mundo empresarial actual sólo valora las empresas competitivas». Joan Carreras
§ «Todavía no. De todas maneras, cada vez hay más jóvenes que, a la hora de crear una empresa, además de pensar en la rentabilidad, buscan también construir organizaciones democráticas, no sometidas a presiones externas, socialmente útiles, etc.». Inmaculada Valls.
§ «Creo que, por ahora, no hay alternativas al capitalismo. Todos los proyectos que existen, incluyendo el cooperativismo, están todavía verdes … y no tienen nada que hacer dentro del marco neoliberal en el que vivimos. Para que cambiase, harían falta medidas bastante más drásticas». Marc Martínez
§ «La economía social está formada por empresas comprometidas que crean ocupación estable y que buscan alguna cosa más que el beneficio. De momento no son un problema ni una amenaza para el capitalismo; si lo fuesen, seguro que ya habrían desaparecido». Xavier Mira.
Estas opiniones vienen a reafirmar las preocupaciones que tenía Marx sobre el movimiento cooperativista en su día. Este pensador se debatía entre los aspectos positivos y los negativos que creía encontrar en la economía política del trabajo, o la economía social:
§ Entre los aspectos positivos comprobaba que «las factorías en régimen cooperativo demostraban que la producción a gran escala era posible sin la existencia de una clase de patronos que contrate a una clase de trabajadores; que para dar fruto no es necesario que los medios de producción estén monopolizados como medios de dominación y extorsión del hombre trabajador; y que, al igual que el trabajo de los esclavos y de los siervos, el trabajo asalariado no es sino una forma transitoria e inferior, destinada a desaparecer frente al trabajo asociado realizado con mano decidida, mente despierta y corazón alegre». [Es decir], «las cooperativas de producción, siempre que vayan dentro de un programa general de transformación revolucionaria, ayudan a minar la lógica del capitalismo, su proceso de explotación y extracción de plusvalor como requisitos previos insalvables para el mantenimiento de la producción misma». [A su vez], «las fábricas cooperativas tienen la particularidad de que el capital no es privado sino <
§ Entre los aspectos negativos, la experiencia del período le había «demostrado sin lugar a dudas que el trabajo cooperativo, por excelente que sea en teoría y por muy útil que sea en la práctica, sino va más allá del estrecho círculo de los esfuerzos ocasionales de uno trabajadores a título individual, jamás será capaz de detener el crecimiento en progresión geométrica del monopolio, de liberar a las masas ni de aliviar siquiera mismamente la carga de sus miserias. Para salvar a las masas obreras, el trabajo cooperativo tendrá que desarrollarse a escala nacional y, consiguientemente, debería ser fomentado con medios de la misma naturaleza. Sin embargo, los señores de la tierra y los señores del capital usarán siempre sus privilegios políticos para la defensa y perpetuación de sus monopolios económicos. Por eso, lejos de promoverla, seguirán poniendo todos los obstáculos posibles por el camino de la emancipación del trabajo».
Así ocurrió. Hoy es fácil comprobar que la economía social no remontó los principios de Rochdale (Manchester), base del movimiento cooperativista: cooperativismo interclasista, matrícula abierta, neutralidad política, un socio un voto, interés limitado sobre el capital, ventas al contado, ganancias que vuelven al socio, educación y formación. Es decir, el espíritu del cooperativismo del siglo XIX no tenía como horizonte la expropiación de los expropiadores, la superación histórica de la propiedad privada de los medios de producción y de todas las consecuencias, desde la mercantilización hasta el dinero; la economía social no se convirtió ni se convierte en parte de un proceso de transformación, de lucha de clases, que tenía que ascender desde las fábricas cooperativas hasta el comunismo, pasando por el control obrero, la ocupación de fábricas, la autogestión, etc. Es decir, y para finalizar con una de las preocupaciones de Marx: la economía social «es una forma colectiva de apropiación privada que anula el poder de la patronal en una empresa, sin que ello implique necesariamente abolir el capitalismo». El cooperativismo nunca se planteó cruzar la línea, romper con la lógica de acumulación del sistema y ensayar posibles formas alternativas de sociedad al capitalismo; como diría posteriormente Lenin, hay que superar la naturaleza burguesa de las cooperativas, en las que por debajo de su aparente diferencia y complejidad, existe la explotación de la fuerza de trabajo, de género, y de nacionalidad, para convertirlas en «una asociación comunista de producción y consumo que agrupe a toda la población».
Las diversas modalidades de economía social (producción, consumo, crédito) sólo podrán y deberían ser un instrumento de transformación social siempre que sean reconvertidas de acuerdo con los criterios anticapitalistas anteriormente enunciados. De lo contrario, las afirmaciones de nuestros cuatro primeros comentaristas seguirán siendo la única realidad inalterable.
8. Conclusión
Teniendo en cuenta la lógica depredadora del sistema, en el capitalismo es imposible proponerse mantener el desarrollo combinado y armónico del bienestar de los seres humanos con la conservación del habitat natural. Porque estudiando las causas y consecuencias de las crisis norteamericanas de 1929 y 1933, el premio Nobel JK Galbraith no tenía pelos en la lengua para denunciar y testificar que «los crímenes más ortodoxos del capitalismo son el abuso de poder y la explotación de las personas». Si esto es así, es inútil pensar conseguir ambos objetivos dentro del sistema.
La Renta Básica de los iguales es un instrumento llamado a desempeñar un papel indiscutible en la creación de los ámbitos de autonomía colectiva, en el sentido que puede y debe financiar las actividades de los sujetos sociales activos que participan en la creación de colectivos de producción, de consumo, recreativos, culturales, educativos, cívicos, etc. Todos ellos diseñados y organizados de acuerdo con las características establecidas en el criterio crítico explicado anteriormente: propiedad colectiva de los recursos productivos, del acceso equitativo a la riqueza generada, de la participación igualitaria en la gestión social, de la vivencia y defensa de los valores comunitarios, etc. La RBis aportaría los ingresos necesarios para desarrollar actividades de modelo sustentable sin que los sujetos sociales que participan en las mismas estén condicionados por trabas externas a sus compromisos, social e ideológico.
La Economía social podrá jugar un papel activo en la forma de organizaciones y actividades sustentables, siempre y cuando los socios cooperativistas la reconviertan, como indicaba Marx, «en asociaciones comunistas de producción, consumo» y gestión; es decir, que sean capaces de «romper de raíz con la lógica de la acumulación privada capitalista». Para los sujetos sociales activos anticapitalistas, esta es una distinción de capital importancia a la hora de incorporar este enfoque.
9. Bibliografía principal
Individual
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José Iglesias Fernández y otros (2005). Vivir dónde quieras: del PER a la Renta Básica en el medio rural de Extremadura. FIM. Badajoz.
José Iglesias Fernández y otros (2005). Vivir dónde quieras: del PER a la Renta Básica en el medio rural de Andalucía. Zambra/Baladre. Málaga.
Muchos otros temas se pueden encontrar en Cuadernos renta básica. Números publicados del 0 al 7. Editados por la. Mesa Cívica por la Renta Básica, Barcelona; Baladre, Málaga; y Fundación de Investigaciones Marxistas, Madrid.
Internet
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http://www.redasociativa.org/baladre/index.php
www.kaosenlared.net
José Iglesias
Barcelona, marzo del 2007
¿Hay alternativas al capitalismo?: resumen para gente sin tiempo
Hola José
Estoy en la preparación de una extra-clase frente a prepa sobre alternativas al capitalismo y me encuentro con este texto tan rico de lo que ando buscando. Te citaré, eso sí…
Fijate que acá en Tijuana Baja California, Mexico, estamos inaugurando la Primera CASA DE LA CULTURA OBRERA que definitivamente es una alternativa más.
Mucho gusto y gracias por poner tu texto en la telaraña electrónica.
I.L. (madame sin nombre)
¿Hay alternativas al capitalismo?: resumen para gente sin tiempo
¡excelente articulo!
Es absolutamente necesario buscar alternativas a este sistema opresos y alienante, y este texto da algunas luces de como debe ser ese proceso de transformación social.
Felicitaciones al autor y a su articulo.
¿Hay alternativas al capitalismo?: resumen para gente sin tiempo
Estimados Señoras – Señores,
Dudo un poco que mi mensaje sera publicado aunque hago bastantes esfuerzos para no estar fuera de las normas de este foro.
Mi nombre es Florentin tengo 42 años de los cuales la mitad he vivido en un pais comunista ( Rumania ) y la otra mitad en unos paises capitalistas ( Rumania post-Comunista 5 años, Francia 5 años, España 11 años ).
Mis conclusiones ( y no hablo de teorias hablo de lo que he vivido ):
1. El sistema Comunista ( algunas veces tabien el que se denomina Socialista ) = Un grupo muy pequeño ( tipo CLAN FAMILIAR ) Que por un lado embriaga las masas con las teorias de la igualdad pero por otro lado, ellos viven ( no mucho ) MUCHISIMO … diferenciado o sea dicen una y hacen otra.
2. El sistema capitalista ( algunas veces tambien el que se denomina Liberal ) = Un grupo ( mas grande que el de los comunistas … tipo clan mas grande en numero, de Familias Amigas y otros parvenidos ) Que tambien embriagan las masas ( sobre todo cerca de las elecciones ) pero al final el que no esta en la politica, aunque tiene muchos mas derechos que en el comunismo … se queda co el mismo sabor amargo de la impotencia ( cuiddo uno de los derechos que no existen en el Comunismo < Por favor dejar fuera el Comunismo UTOPICO > … era este mismo : la libertad de la expresion … osea los Comunistas ni siquiera te dejaban hablar de ellos !!! )
Conclusion : NINGUNO NO ESTA BUENO … pero el Comunismo es peor ( recuerdo
a los lectores que hasta ahora … y creo que hasta siempre … el Comunismo de la teoria NUNCA estara posible … aunque me habria gustado)
3. Mi alternativa = Un capitalismo modificado ( no he puesto ningun nombre a este tipo de gobierno ) Ejemplo: La mayoria decide, pero solo donde sabe. O sea toda ley o propuesta de ley ( sobre todo ahora con la posibilidades de de las redes informaticas ) esta votada no de los parlamentarios sino de los mismos ciudadanos … peeero … esto si; demonstrando antes que por ejemplo yo ( el votante ) tengo alguna idea sobre el asunto que trata la ley ( o proyecto ) en discusion. Y los parlamentarios simplemente , se dedican a vigilar que el sistema funcione.
No entro en otros detalles
Un saludo a todos
¿Hay alternativas al capitalismo?: resumen para gente sin tiempo
Visitad esta página: http://www.movimientozeitgeist.org
¿Hay alternativas al capitalismo?: resumen para gente sin tiempo
Creo que estás equivocado. El comunismo nunca se llegó a poner en práctica. Solo el Estado Socialista. Y si lees bien el texto, podrás ver que el autor defiende un socialismo democráctico. Un saludo.
¿Hay alternativas al capitalismo?: resumen para gente sin tiempo
Florentín, creo que finalmente se publicó todo tu mensaje, ¿no?
El comunismo, en teoría, es el sistema ideal, porque su fin último es el «bien común», buscando para ello un reparto equitativo de bienes y recursos. En la práctica, generalizando, no ha funcionado cómo debía, por eso tiene la fama que tiene. Pero cuando una cosa es buena, hay dos formas de hacerla: bien o mal.
Ahora, el capitalismo, dado que su punto de partida es la superexplotación de recursos, que llevará a la desaparición de los mismos, engendrando miseria en el «durante» y «al final», no puede ser considerado como otra cosa que un sistema «malo». Y lo que es malo, nunca se puede hacer. Lo que es malo se puede hacer mal y mal.
Estoy de acuerdo contigo, hay que buscar un punto intermedio, un sistema mixto, o seguir las bases del comunismo y aplicarlas por fin de una forma honesta, realista y verderamente justa. Pero desde luego, no debemos conformarnos con lo que tenemos.
El fin del dinero y de las ganancias
Quién es el dueño del dinero, los bancos. Y son los que manejan los hilos del mundo. Dicen que el hombre es egoísta, envidioso, que no le gusta compartir ni hacer nada por los demás. Pero no es así, hay millones que hacen trabajo voluntario. Es que el mismo sistema capitalista en el que estamos promueve el egoísmo, el miedo, la creencia de lo limitado del potencial humano, los gastos superfluos, el materialismo, la violencia por tener a millones en la miseria e indigencia, cuando las posibilidades son de abundancia reales. Pero este sistema anticuado se sigue manejando por la escasez y la competitividad: hay abundancia de muchos productos, básicos y no tan básicos, pero millones no pueden comer, o con la incertidumbre si mañana podrán comer o no. Otros tantos millones no tienen casa, ni vestimenta. Y por qué pasa esto, por el sistema capitalista del lucro. Hay que vender para obtener ganancia, si esto no se cumple como en los países pobres, o barrios pobres, ¿para qué invertir en algo? El capitalismo no es de paz, ni de unión, sino de destrucción. Lo vemos por ejemplo en los supermercados que tiran a la basura la mercadería que no se pudo vender (muchas personas con necesidades no los pudieron obtener por no tener aquello que es propiedad de los bancos, el dinero), y luego consumen esa misma mercadería putrefacta en los basurales ¿por qué no dársela antes?; así como muchos productores tiran su producción porque no les conviene venderla. A nosotros nos parece normal pagar las cosas con dinero, pero si lo piensas bien, es de los más estúpido, y el sistema monetario es vil. Personas que no tienen trabajo y otros trabajan 15 horas por día. La ganancia es insostenible por el medio ambiente y por el avance tecnológico que automatiza cada vez más la producción eliminando la mayor parte de los puestos de trabajo.
Un ejemplo: quiero construir mi casa, y tengo dos opciones, ahorrar el dinero (del banco) o pedir un credito (al banco con fuertes intereses). Veamos el primer caso, tardaré mucho tiempo en ahorrarlo, y cuando por fin llego a la suma que necesito, puede pasar que la inflación u otro percance financiero haya mermado la capacidad adquisitiva. Justamente el caso de la inflación tiene mucho que ver los bancos, porque ellos toman el dinero de la gente que ahorra a una tasa bajísima para luego prestárselo a otra gente a tasas altísimas. Pero lo más gracioso es que el dinero que prestan NO EXISTE. Porque por ley los bancos pueden prestar casi todo los depósitos, el %90, y para colmo cobran intereses elevadísimos. Esto genera inflación. Y siguiendo con este ejemplo, en la segunda opción de pedir un crédito, en realidad estoy obteniendo dinero del banco para pagarle a otras personas, es decir dinero por trabajo y trabajo por dinero. Cuando lo mejor sería trabajo por trabajo, pero no se trataría de trueque, que en sí es un negocio y fuente de conflicto, y que ha fracasado. Es UN SISTEMA BASADO EN SATISFACER LAS NECESIDADES DE LAS PERSONAS. Ya sería cosa del pasado comprar y vender, o hacer trueque. Si una persona necesita algo lo solicita, y si es básico como alimentos, ropa o vivienda se lo darán sin preguntar si está trabajando u otras cosas. En cambio para otras cosas que no son imprescindibles sí. Así se podría hacer un sistema en el que sea visible por todos si está trabajando -y en qué-, o no un ciudadano y qué cosas ha recibido, para que ninguno acapare cosas. Y este es un punto interesante porque el capitalismo su gran falla, y lo que tanto les gusta a los ricos, y que muchos pobres y no tanto desearían, es el tener mucho dinero. Pero ¿NECESITA UNA PERSONA 800000 COCINAS? ¿Necesita 25 toneladas de alimento por mes? Entonces por qué se permite esto. Porque somos ignorantes, y no nos damos cuenta de que otra forma es posible, y que ese nuevo sistema ayudaría enormemente a evitar tanto mal. Se eliminarían muchas actividades que en realidad no aportan nada a la sociedad, todo lo contrario, como todo lo que está asociado al dinero: bancos, corredores de bolsa. Y se reduciría la cantidad de juicios. Y qué pasa con los productos y servicios que no son imprescindibles para vivir, pues se tendría en cuenta si la persona trabaja, estudia, o como con la automatización los puestos de trabajo bajan, tal vez en ese periodo este exceptuada de tener de trabajar, y también la honestidad. Habría que organizar, planificar, proyectos para esto y aquello. Y para eso se necesitan tantos trabajadores. Así la gente liberada del miedo a no tener para comer, podría trabajar de lo que le gusta, y hasta de trabajar cada día de la semana en trabajos distintos. Esto favorecería mayor motivación, menos estress. Aparte con el tema de la solicitud de productos o servicios prescindibles y algunos de lujo, podrían llegarle de sorpresa. Y ya sabemos que a la gente le encanta recibir regalos. También los premios por dedicación, esfuerzo, en algunas ocasiones pueden llegar a no ser materiales. Qué placer más grande es ver la cara de agradecimiento de un niño por haber ayudado a que pueda tener su casa. cuando en España hay casi 5 millones y medio de personas desempleadas y desesperadas. Pues esta es una excelente alternativa, hay que organizarse, buscar fuentes de provisión de alimentos, de ropa, etc. Todo los productos y servicios básicos, y también aunque sean pocos, algunos productos no básicos de premio, para incentivar al esfuerzo y al trabajo, así para ser autosuficientes. El sistema capitalista terminará cuando las mayorías no acepten que otros habitantes del mundo vivan en condiciones penosas. Al darse cuenta de que no puedo estar bien si un órgano de mi cuerpo está mal. El hígado no puede estar en guerra con el estómago; o los pulmones no pueden obtener mayor cantidad de energía a costa de que no reciba energía otro órgano. La uníón de todo el Planeta es algo muy bueno, pero no debe seguir el sistema capitalista.
Videos recomendados en Youtube: Zeigeist ADDENDUM I (Subtítulos español)
http://www.youtube.com/watch?v=AJMDuPBMGTY
y de David Icke ¿Qué es el dinero?
http://www.youtube.com/watch?v=-lpnJDElo7g
¿Hay alternativas al capitalismo?: resumen para gente sin tiempo
Excelente artículo, coincido en su totalidad. Quisiera aportar lo siguiente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Econom%C3%ADa_basada_en_recursos
http://es.wikipedia.org/wiki/Distributismo
Un saludo 🙂