Hiroshima y Nagasaki

Hiroshima y Nagasaki no quedan tan lejos.
Todavía hay, además de las almacenadas, miles de cabezas atómicas activas y desplegadas en el mundo apuntando a poblaciones civiles, instalaciones militares, etc. Todavía el poder atómico de China, Estados Unidos, Francia, Israel, Rusia y otros países, amenaza la vida en este planeta. Los próximos 6 y 9 de agosto de 2010 se conmemorará, en recuerdo de las más de 200.000 víctimas mortales, el 65º aniversario de las explosiones atómicas de Hiroshima y Nagasaki (Japón, 6 y 9 de
agosto de 1945).

No olvidemos tampoco, en lo que a los andaluces se refiere, que la Base Aeronaval de Rota podría activarse como infraestructura de apoyo directo a una guerra nuclear y que dicha Base es, a su vez, blanco permanente, junto a Morón y Gibraltar, de cabezas atómicas de otras potencias. En Rota y Gibraltar recalan a veces naves de
propulsión nuclear o con armamento nuclear a bordo (como el submarino SSN-760
Annapolis), además de la sospecha de que podría haber en la Base de Rota componentes
o armas nucleares desensambladas. Hiroshima y Nagasaki, por tanto, no quedan tan
lejos como parece.

A pesar de los acuerdos de desarme atómico firmados por Obama y Medvédev en abril de
este año respecto a la reducción de bombas atómicas desplegadas, no olvidamos que
aún hay muchos miles de ellas activas, sobre lanzaderas y capaces de provocar un
holocausto mundial. También es sabido que “desde 1993 ha habido más de 1.600
incidentes relacionados con el tráfico ilícito de material nuclear, según el
Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA)”, lo que quiere decir que la
inseguridad y la proliferación nuclear en nuestro mundo constituyen un riesgo
inmenso.
Exigir la total y definitiva abolición de las armas atómicas y de todas las armas de
destrucción masiva, las tenga quien las tenga, es moral y políticamente prioritario.