Ha declarado Hugo Chávez: “Me consta, y lo digo con responsabilidad revolucionaria, que la embajada norteamericana en Bolivia ya está tratando de calentarle las orejas a militares bolivianos para ponerlos contra el gobierno de Evo Morales”.

Esto puesto en boca de este personaje, que es bastante desprestigiado por los medios de comunicación, puede resultarnos absurdo. Pero cuando este tipo de denuncias contra el imperialismo de EE.UU. son realizadas por un obispo Norteamericano como Robert Bowan, nos resultan diferentes: “Una vez tras de otra, hemos destituido líderes populares que deseaban que las riquezas de su tierra fueran repartidas entre el pueblo que las generó”.

Para contrarrestar la imagen de chulo y corrupto que sale en los medios, seria bueno tener en cuenta lo que dice el sudamericano, poeta y religioso Ernesto Cardenal: “A Chávez lo acusan de ser un caudillo antidemocrático, aunque no tiene un solo reo político, y no ha cerrado ningún medio de comunicación, de radio, prensa o televisión. Y a pesar de que tiene el récord de haber ganado ocho elecciones y que su gobierno es el único en el mundo en el que el pueblo puede destituir a su gobernante por una ley que él mismo impulsó. Si de alguna manera hay que calificar este gobierno debería ser de constitucional. Chávez está citando siempre la Constitución y mostrándola en una edición miniatura que lleva siempre con él, y el pueblo, que también la lleva consigo hace lo mismo. «Democracia con justicia» es un lema que Chávez mucho repite. Y también insiste que la democracia debe ser representativa: que es la que se ve todos los días en Venezuela; y no la otra que era solo votar por uno de los dos partidos”.

Texto completo en: Revista Pasos (San José, DEI) 124 (marzo-abril, 2006), Págs. 1-5.

Fuente: http://www.forumdesalternatives.org

Evaristo Torregrosa Rodríguez