La erradicación de la pobreza se hace más difícil en el mundo de hoy por la proliferación de conflictos armados, muchos de ellos casi endémicos. En el siglo XX perdieron la vida en guerras 109 millones de personas, tres veces más que en los cuatro siglos anteriores. El 90% de las víctimas de guerras y enfrentamientos armados son hoy civiles, en especial mujeres y niños: las guerras se hacen expresamente contra la población civil, para incrementar el terror.

Por cada euro invertido en ayuda, indica el informe del PNUD, los países destinan 10 a presupuesto militar. Los Gobiernos del G-7 (países más industrializados) dedican al menos cuatro veces más a gastos militares que a ayuda humanitaria. Estados Unidos invierte hasta 25 veces más.

Entre 1990 y 2003, más de la mitad de los países que sufrieron conflictos violentos eran pobres. Hoy el 40% de esos conflictos tienen como escenario África. Nueve de los 10 países con peor índice de desarrollo humano experimentaron contiendas armadas en los últimos 15 años. En esa situación estuvieron 7 de los 10 países con menor esperanza de vida.

Aunque su número se ha reducido, las guerras tienden a ser más prolongadas. En los países pobres suelen ser guerras civiles. Los conflictos causan una sangría humana y desastres en todos los órdenes sociales. Provocan el aumento de pobres y marginados. Se trastornan las redes comerciales y las personas quedan aisladas de los mercados. Se expande el sida. La gente pierde acceso a terrenos cultivables o ganado (sobre todo por la proliferación de minas antipersona) y a la posibilidad de comprar semillas. El informe destaca la necesidad de que la comunidad internacional controle el comercio de armas ligeras, que causan una muerte por minuto (500.000 al año).

Educación 110 millones de menores sin escolarizar

Uno de los Objetivos del Milenio más consensuados es conseguir la educación primaria universal en 2015, pero el informe del PNUD pronostica que, si se mantienen las tendencias actuales, para lograrlo habrá de pasar al menos otra década más. Hoy existen 110 millones de niños sin escolarizar en los países pobres, y en 2015 no bajarán de los 47 millones, 19 de ellos en el África subsahariana. El trabajo afirma que la escolarización retrocede en 43 países y que algunos de ellos podrían verse forzados a retrasar el cumplimiento de esta meta hasta 2040. Por ejemplo, el 48,1% de la población de Haití es analfabeta. En Guatemala, el porcentaje alcanza el 30%.

El problema resulta aún más grave en el caso de las niñas. Muchas familias deciden no escolarizarlas o las retiran tempranamente de las clases para prometerlas en matrimonio. Además, ellas son las encargadas de cuidar de los hermanos menores. Ahora, 20 millones de niñas no acuden a la escuela. En 2015, el problema persistirá: habrá sin escolarizar seis millones más de niñas que de niños. En el África subsahariana, se estima que en 2015 habrá un déficit de 3,8 millones de niñas en la escuela; en Latinoamérica y el Caribe, será de 1,1 millones; en el este de Asia y el Pacífico 0,7 millones; en los países árabes 0,5 millones.

El asunto tiene más repercusiones negativas para la sociedad que las meramente relacionadas con la falta de asistencia a clase de las niñas. La persistencia de esa discriminación escolar ilumina aspectos más amplios de la desigualdad entre hombres y mujeres «muy arraigados en actitudes y prácticas culturales que menoscaban el valor de la educación de las niñas».

«Las mujeres pobres tienen menos probabilidades de recibir educación y atención prenatal, y sus hijos menos de sobrevivir al nacer y de completar la escolaridad, lo cual perpetúa el círculo de privaciones de una generación a otra», dice el informe. Los datos sobre mujeres de países pobres que completaron su escolaridad indican que tienden a gestionar directamente la salud e instrucción de su familia.