Redacción El Salto

El analista y periodista palestino Muhammad Shehada publicó ayer, 4 de noviembre, más detalles sobre el caso de torturas que actualmente está siendo portada en los medios de Israel. Shehada asegura que conoce el nombre de la víctima de una violación grupal por parte de soldados de las Fuerzas Armadas de Israel (FDI) que tuvo lugar en la prisión y campo de concentración de Sde Teiman. Una violación en el que al detenido “le reventaron los intestinos y le destrozaron el recto”, según explica este periodista y que acarreó el traslado de la víctima a un centro hospitalario del mismo recinto penitenciario el 5 de julio de 2024.

Shehada anunció que no divulgará el nombre de esta persona, que se “sometió a 20 operaciones quirúrgicas, incluyendo colostomía y urostomía, y aún sufre complicaciones médicas”, hasta que éste no preste testimonio. Actualmente se encuentra en Gaza, al haber sido liberado en el intercambio de prisioneros que ha tenido lugar como parte del segundo alto el fuego, acordado en octubre entre Israel y Hamás.

“Israel lo liberó hace tres semanas sin que se le imputaran cargos ni se le juzgara. Probablemente lo liberaron para que no pudiera testificar en el juicio contra sus violadores, quienes siguen prófugos”, añade Shehada.

Los hechos están siendo investigados en Israel, cuyas autoridades se han volcado, no obstante en esclarecer las circunstancias en las que se produjo la filtración del vídeo con las torturas. El domingo, 2 de noviembre, fue detenida la ya exfiscal militar Yifat Tomer-Yerushalmi, acusada de haber filtrado esa grabación.

Esta abogada renunció a su cargo el pasado viernes y admitió los hechos de los que se le acusan. Actualmente está en confinamiento solitario, acusada de obstrucción a la justicia, fraude y abuso de confianza y de poder. Antes, estuvo en paradero desconocido durante varias horas y se especula con que se le encontró en la playa porque había ido a deshacerse de las pruebas que se hallaban en su teléfono.

Su caso es la respuesta a la investigación que se lleva a cabo contra cinco reservistas de las FDI; se investiga si la difusión del vídeo, que se emitió el 6 de agosto de 2024 por Channel 12, influye negativamente en el proceso.

La defensa de los acusados que, presuntamente, son los responsables de las torturas y la violación de ese detenido, quieren demostrar que hay un “abuso procesal” provocada por Tomer-Yerushalmi a quien, paradójicamente, se le ha señalado por impulsar investigaciones destinadas a controlar las pesquisas de la Corte Penal Internacional (CPI) sobre la comisión de crímenes de guerra por parte de Israel.

Los acusados de este caso de “abuso agravado y lesiones corporales graves” se encuentran ahora mismo en libertad y no están sujetos a medidas cautelares de ningún tipo. En julio de este mismo año, un Tribunal Militar pidió que se suspendiera el juicio contra ellos y que en su lugar se llevara a cabo un “proceso de mediación”.

El domingo, algunos de los militares acusados, que pertenecen a la unidad de reserva de la Policía Militar conocida como Fuerza Cien, se tomaron una foto de grupo, aparecieron en programas de televisión y se jactaron de haber violado a palestinos.

Desde su detención a principios del verano de 2024 han recibido el apoyo de ministros y diputados de derecha. Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, se ha referido al caso de la filtración como un problema de reputación internacional. “La violación en la prisión de Sde Teiman es quizás el mayor fracaso mediático de Israel, no recuerdo un escándalo tan poderoso y concentrado”, declaró el 4 de noviembre Netanyahu.

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La tortura se ha recrudecido desde el 7 de octubre

El 4 de noviembre, el escritor Nasser Abu Srour, autor de ‘La historia de un muro’ (publicado por Galaxia Gutenberg en 2024), relató desde Egipto a The Guardian algunas de las condiciones de vida en prisión. Abu Srour, otro de los prisioneros liberados en el acuerdo de alto el fuego, ha detallado cómo las torturas se recrudecieron desde el 7 de octubre de 2023.

Este escritor ha estado más de tres décadas detenido en cárceles israelíes, fruto de una confesión obtenida bajo tortura. Según su testimonio, los golpes y las vejaciones se hicieron más frecuentes a medida que Israel llevaba a cabo el genocidio en Gaza y se retiró a los prisioneros la posibilidad de tener papel y elementos de escritura.

Cuando se acerca el primer mes desde el alto el fuego, solo un 7% de las desplazadas por el conflicto han logrado regresar a sus hogares en Gaza, según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). Desde el 11 de octubre de 2025, 240 personas han sido asesinadas por las FDI y 607 han resultado heridas pese al alto el fuego.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/israel/dimision-fiscal-militar-filtracion-video-torturas-fdi


La ultraderecha israelí celebra la detención de la fiscal que investigó la violación a un preso palestino

El video revelado muestra las torturas contra un detenido palestino en el campo de detención Sde Teiman, inaugurado tras el 7-O.

Un experto de Amnistía Internacional califica las torturas a presos palestinos como una práctica «habitual» dentro de las cárceles de Israel.

Emilia G. Morales

Este miércoles 5 de noviembre se cumplen 72 horas desde que Yifat Tomer-Yerushalmi, fiscal general de las Fuerzas de Defensa Israel (FDI) fuera detenida y puesta en aislamiento. La razón, según reconoció la propia militar el pasado 31 de octubre, fue autorizar la filtración del vídeo de las cámaras de seguridad del campo de detención militar Sde Teiman en el que se intuía cómo varios soldados israelíes torturaban y violaban a un prisionero palestino.

Su detención se produjo después de que la alto cargo de las FDI tratara de simular su suicidio con el que, según la prensa israelí, pretendía deshacerse de un teléfono en el que se encontrarían las pruebas de tal filtración. El fallido intento se saldó con su arresto y un importante despliegue policial para localizar el dispositivo móvil.

Los hechos han logrado acaparar el foco mediático de los israelíes en un sentido inesperado. El escándalo se ha convertido en el arma arrojadiza de los partidos y sectores sociales más conservadores de Israel. Como ha recogido en varias columnas el periódico Haaretz, uno de los que mayor rédito político está sacando de los hechos es Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel.

Lejos de prestar atención a la sistemática violación de los derechos humanos por parte de sus fuerzas armadas, el dirigente ultraconservador ha declarado que la filtración del vídeo ha sido «el mayor fracaso mediático de la historia de Israel» que ha causado «un enorme daño a la reputación de Israel, de las FDI y de nuestros soldados».

Breve historia del vídeo filtrado

La noche del 5 de julio de 2024, varios hombres con indumentaria militar y encapuchados eligieron a uno de los muchos detenidos palestinos que se encuentran atados, con los ojos vendados y tumbados boca abajo, en un patio del centro de detención de de Sde Teiman. Una cámara de seguridad grabó cómo el detenido era llevado aparte y acorralado por los militares. Los cuerpos de los soldados impiden que la cámara capte el detalle lo que hacen con él. Posteriormente, de acuerdo a las informaciones recogidas por RTVE, el detenido fue llevado a un centro médico en estado crítico y con signos de haber sido violado y golpeado.

Quién alertó de los hechos fue uno de los sanitarios que atendió al hombre torturado. Su denuncia dio lugar a la primera investigación interna de Israel por un caso de maltrato a un preso palestino, como la definió France 24. La instrucción fue abierta por la fiscalía que dirigía Tomer-Yerushalmi, cuyas pesquisas dieron lugar al arresto de nueve militares, de los que finalmente cinco están siendo procesados. A finales de julio, cientos de ultras israelíes -algunos de ellos reservistas- y los diputados Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich, miembros del Gobierno de Netanyahu, acudieron a las puertas del campo de detención a protestar contra el procesamiento de los soldados. En un momento dado, la turba logró penetrar en Sde Teiman mientras la policía militar registraba las instalaciones.

Días después, el 6 de agosto de 2024, el canal de televisión Channel 12 publicó el vídeo de la cámara de seguridad del centro de detención. Las imágenes recorrieron el mundo y supusieron un escándalo para el Gobierno de Netanyahu, tanto dentro como fuera del país. Pero también avivaron aún más la ira de los sectores más supremacistas de la sociedad israelí, que consideraron la filtración como una estrategia de sabotaje contra Israel. Una asociación de familiares de víctimas del 7-O pidió al Tribunal Supremo que investigara la filtración del vídeo. De acuerdo a France 24, el Alto Tribunal desestimó la denuncia al haber ya abierta una instrucción con los mismos objetivos.

En un giro de los acontecimientos, el Gobierno de Netanyahu ha logrado canalizar el malestar de la extrema derecha y victimizarse por el impacto en el exterior de la filtración. Un año después de que estallara el escándalo, los cinco militares investigados por la violación esperan el resultado de dicha instrucción en libertad. La fiscal, en cambio, permanece en aislamiento y es la protagonista de una campaña de la extrema derecha contra el poder judicial de Israel.

Por otro lado, uno de los implicados en la tortura al detenido palestino, Meir Ben-Shitrit, se ha convertido en un referente de la extrema derecha israelí y se pasea a menudo por los platós de la televisión. La primera vez que lo hizo fue al día siguiente de la publicación del vídeo, el 7 de agosto de 2024. Apareció frente a la cámara con la cara tapada y aseguró que era «imposible» que los militares de Sde Teiman hubieran hecho «algo así». «No somos violadores» afirmó en Channel 14, sino «soldados de las FDI» que lo dejaron «todo» para «lidiar con esta inmundicia». Pocas semanas después, a finales de agosto de 2024, volvió a aparecer en el mismo medio mostrando el rostro y su verdadera identidad. Como recogió elDiario.es, el canal mostró en pantalla un enlace para recoger fondos para la defensa de Ben-Shitrit y sus compañeros.

«Al tercer día de detención nos metieron en una zanja y empezaron a arrojar arena. Un soldado dio dos disparos al aire y dijo que habían ejecutado a mi esposo. Yo me derrumbé y le rogué que me matara a mí también para que acabara la pesadilla». Estas son las palabras de una de las muchas palestinas detenidas desde el 7-O. Su testimonio está recogido en un comunicado de prensa que Amnistía Internacional publicado en julio de 2024, en el que la organización denuncia las detenciones arbitrarias que sufren los palestinos antes incluso de los ataques de Hamás.

Actualmente son 11.100 los árabes encerrados en prisiones en Israel, según los últimos datos de la organización palestina Addameer. «La mayoría» se encuentran en Sde Teiman, según ha confirmado a este periódico Carlos de las Heras, responsable para Europa y Oriente Medio de Amnistía Internacional.

B’Tselem define el sistema penitenciario de Israel como una red de campos de tortura

El centro de detención situado en el desierto del Négev materializó la venganza de Israel por los ataques de Hamás del 7-O. Desde que abrió sus puertas el 1 de diciembre de 2023, varios medios israelíes y organizaciones internacionales han reportado decenas de asesinatos, amputaciones y torturas contra los palestinos detenidos en él. Pero el conocido como el «Guantánamo» de Israel no es el único lugar en el que se han denunciado torturas por parte de las FDI.

Tal y como lo definió en un informe de 2024 la organización israelí de defensa de los derechos humanos, B’Tselem, el sistema penitenciario de Israel funciona como una red de campos de tortura. Dan cuenta de ello los supervivientes de estos abusos. «Hemos visto marcas y hematomas», relata De las Heras a Público, quien asegura que todas las personas detenidas con las que ha podido hablar Amnistía Internacional habían sufrido algún tipo de tortura.

Las pruebas de este maltrato también se han encontrado en los cuerpos de los palestinos asesinados por Israel durante el genocidio y cuyos cadáveres fueron devueltos a Gaza, sin identificar, como parte del intercambio entre Israel y Hamás acordado en el alto el fuego de principios de octubre.

Además del maltrato físico y psicológico -De las Heras asegura haber recopilado testimonios de ex prisioneros a los que siquiera les permitía hablar-, los palestinos detenidos también eran privados de comida, sueño o atención médica. Quienes defienden el derecho del pueblo palestino a existir, como los activistas de la Flotilla de la Libertad, también experimentaron una versión más leve de estas torturas. Así lo contó a Público la eurodiputada Rima Hassan (La Francia Insumisa) o la activista ecologista sueca, Greta Thunberg, al medio Aftonbladet.

Dos leyes que favorecen la tortura

La primera vez que se reconoció el derecho de todas las personas a no ser torturadas fue en la Carta Universal de los Derechos Humanos, en 1948. El mismo año que la fundación del Estado de Israel. Este documento ha servido de base para otras declaraciones, convenciones y regulaciones contra la tortura. La más relevante es la Convención contra la Tortura aprobada (CAT) por Naciones Unidas en 1984, que por primera vez estableció un marco jurídico y una hoja de ruta para prevenir la tortura en aquellos países que la ratificaran.

A finales del siglo XX, muchos países integraron de forma explícita en su Código Penal el delito de tortura, como ocurrió en España en 1995. Israel, en cambio, no llegó a dar ese paso. Pese a haber firmado la CAT, el país de Oriente Medio no cuenta con una legislación específica que penalice esta práctica. Por el contrario, ha promulgado dos leyes que, de acuerdo al análisis de Amnistía Internacional, «favorecen» la tortura.

Carlos de las Heras señala, en primer lugar, la ley que permite la detención administrativa, que permite el arresto de los palestinos durante largos periodos sin que existan cargos contra ellos. Además, las pruebas contra los palestinos arrestados son, en gran medida, ocultadas a los propios detenidos y a sus abogados, por lo que «no saben por qué están allí ni de qué se les acusa». Esta norma también se aplica a menores de edad, quienes son retenidos junto a adultos en prisiones bajo régimen militar.

La segunda es la ley de Combatientes Ilegítimos, que «fue promulgada en 2002», pero «se puso en marcha completamente en 2023» tras una reforma, asegura el coordinador de Amnistía Internacional. Esta norma, «otorga al ejército israelí el poder de detener a cualquier persona en Gaza de quién sospeche que pueda representar una amenaza o que haya participado en las hostilidades». Establece además tres plazos prorrogables que retrasan -y, de facto, impiden- el acceso del detenido a sus derechos.

Para empezar, la persona arrestada puede estar hasta 45 días sin que exista una orden de detención, 75 sin tener que compadecer ante un juez y hasta 3 meses sin ser atendido ni asesorado por un abogado. Según De las Heras, estas leyes favorecen la tortura «porque impiden la comprobación del estado físico de las personas detenidas y su comunicación». Lo que ocurre en los campos de detención y prisiones israelíes queda así oculto del ojo público salvo en notorias excepciones, como ha ocurrido con la filtración del vídeo de la tortura en Sde Teiman.

Fuente: https://www.publico.es/internacional/ultraderecha-israeli-celebra-detencion-fiscal-investigo-violacion-preso-palestino.html

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