
NOTA de TORTUGA: la noticia es algo antigua, pero merece la pena.
Grupos antimilitaristas y sindicales se manifestaron hoy [15 de ABRIL] frente al Parlamento nipón en contra de la reforma en marcha de la Constitución japonesa, que pretende dotar a las fuerzas armadas de este país con mayores atribuciones.
Los manifestantes expresaron su rechazo al cambio del artículo noveno de la Constitución japonesa, que establece la ‘renuncia a la guerra como un derecho soberano de la nación y a la amenaza o uso de la fuerza como medio de solucionar disputas internacionales’.
La protesta estuvo motivada por la aprobación hoy en el Comité Constitucional del Parlamento japonés del informe final sobre la revisión de la Carta Magna, que fue promulgada en 1946 en tiempos de la ocupación de Estados Unidos, tras la derrota nipona en la Segunda Guerra Mundial.
Uno de los puntos de ese plan de reforma considera la posibilidad de cambiar el estatus de las actuales fuerzas de autodefensa, como se conoce en Japón eufemísticamente al Ejército, a fin de que puedan jugar un papel real de fuerzas armadas, con la creación incluso de un Ministerio de Defensa.
Actualmente, el papel de este Ministerio cae en manos de la llamada Agencia Nacional de Defensa, supeditada a un riguroso control de sus atribuciones por parte del Parlamento y el Consejo de Ministros.
Los diputados participantes en el Comité que examinó el cambio constitucional no se pusieron de acuerdo, sin embargo, en el grado del ‘derecho a la autodefensa colectiva’, que define en realidad la posibilidad de que el Ejército japonés tenga en el futuro capacidad para adoptar una decisión ofensiva junto a tropas de otros países.
La mayor parte de los legisladores del citado Comité coincidieron en la necesidad de ‘definir las emergencias de defensa en la Constitución’, indicó la agencia de noticias Kyodo.
También respaldaron la definición de la futura participación de Japón en actividades de seguridad de Naciones Unidas y la creación en la Carta Magna de un marco sobre la seguridad en Asia.
Este es uno de los puntos que encuentra mayor rechazo entre los críticos a la reforma, pues temen que dé vía libre a la participación de tropas niponas en paradójicas operaciones armadas destinadas a ‘restablecer la paz’.
Gran parte de la población nipona se opone al actual despliegue en el sur de Irak de un pequeño contingente de 600 soldados japoneses en tareas de ‘reconstrucción’, dentro de las fuerzas internacionales dirigidas por Estados Unidos.
También sospechan que el marco de seguridad asiático convierta a Japón en el relevo del contingente norteamericano estacionado en estos momentos en el Este de Asia, lo que desataría, además, mayores iras entre los países vecinos que sufrieron la invasión nipona en la primera mitad del siglo XX.
‘Déjennos mostrar nuestro orgullo por el artículo noveno de la Constitución’, señalaba una de las pancartas esgrimidas por los manifestantes.
En otra, el mensaje era más contundente: ‘Odiamos las guerras y la gente matándose unos a otros’.
Terra Actualidad – EFE