
Agencias/inSurGente
El consejero de Vivienda y Asuntos Sociales, Javier Madrazo, consideró ayer que África «no necesita palabras, ni tampoco el material militar que quiere vender ahora el Gobierno del PSOE», sino que necesita «acciones solidarias de personas y de gobiernos», así como «oportunidades reales de desarrollo». En ese sentido, expresó la voluntad del Gobierno vasco de que África «ocupe un papel cada vez más central en la cooperación vasca».
Madrazo presentó ayer en Bilbao el libro «Etnias, estado y poder en África», acompañado del director de Cooperación y Desarrollo del Gobierno vasco, Igor Irigoyen, y del autor, Mbuyi Kabunda Badi, doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid.
En su presentación, destacó que, desde el año 2002, África «ha sido el destino del 43% de los fondos del Gobierno vasco destinados a los proyectos de ayuda humanitaria, que atienden las catástrofes naturales y sus consecuencias en forma de hambre, pobreza, enfermedad o guerras».
Madrazo señaló que «Etnias, estado y poder en África» es un libro «referencial e imprescindible para quien quiera acercase a la realidad africana». Asimismo, destacó que su presentación coincida con la 40 edición de la Feria del Libro y Disco Vascos de Durango y con la celebración mañana del Día Internacional de los Derechos Humanos.
En la elaboración de este libro, financiado por la Dirección de Cooperación al Desarrollo del Gobierno vasco, han participado docentes, personas expertas y agentes sociales de diversa índole, tanto de África como de otros continentes, que comparten una tradición investigadora sobre los problemas que aquejan al continente africano.
Este libro pretende analizar y acercar a la ciudadanía las diferentes realidades de las etnias y los estados de África, explicar las razones de sus relaciones conflictivas y acabar con los prejuicios y estereotipos negativos que distorsionan la imagen que se tiene en Europa del continente africano.
El consejero vasco explicó que su Consejería consideró necesario financiar una obra de estas características porque «faltan análisis rigurosos sobre las razones políticas de la convulsa situación que viven muchos países africanos».
Según indicó, «no se suele hablar para explicar los conflictos armados que viven muchos países africanos de la división de un mismo pueblo en varios territorios» o de la «convivencia en un mismo territorio de grupos étnicos o lingüísticos muy diferenciados».
Asimismo, criticó que «tampoco se oyen mensajes sobre la obsesión de gobiernos que han nacido al albur de la colonización europea por la asimilación o la negación de identidades culturales y lingüísticas muy dispares».
MUJERES AFRICANAS
Además, consideró «fundamental» prestar una atención «muy especial» a la «muy difícil situación» de las mujeres africanas «que no tienen voz, que soportan buena parte de la producción agrícola del continente, concretamente el 70%, sin ser tenidas luego en cuenta a la hora del reparto de beneficios».
Destacó que el libro «no sólo se dirige a profesionales y expertos», sino que «está al alcance de cualquier persona que esté realmente interesada en conocer a fondo la realidad sociológica y humana del continente africano».
Según explicó, el libro «realiza un análisis alejado del simplismo, de los prejuicios y de los estereotipos negativos que existen sobre África».
A su juicio, África es un continente «machacado por el neoliberalismo y por la globalización capitalista». Por ello, advirtió de que «en Occidente no podemos vivir ni dormir tranquilos mientras que en África millones de personas mueren víctimas del hambre, la pobreza, la enfermedad o la guerra, y mientras nuestro enriquecimiento se sigue fundamentando sobre el empobrecimiento del continente africano».
Por su parte, Mbuyi Kabunda Badi explicó que el libro se estructura en tres partes. La primera abarca aspectos teóricos para explicar el fenómeno de la etnicidad y el estado en el continente africano; la segunda estudia casos específicos de 28 estados del continente; y la tercera aborda el problema de la mujer africana.
Por otro lado, criticó la teoría de la «negrofobia» que, según explicó, pone de manifiesto solamente «lo negativo» del continente africano y señala que «lo único de positivo que ha conseguido ha sido el avance del sida, de las hambrunas y de las guerras, pasando por alto el dinamismo de la sociedad africana».
A su juicio, esta teoría «más que un planteamiento serio, es una mera provocación que no tiene ningún sentido y puro racismo». Por ello, apostó por el «afrocentrismo» que, según explicó, «es una ideología que consiste en fortalecer la capacidad de acción, actuación y creación de los africanos, que son capaces de muchas cosas».