Por definición lo que las fuerzas armadas hacen no es salvar vidas, sino intentar limitar el número de muertes, sobre todo entre sus propias filas. El paradigma de esta farsa es esta combinación de balas y arroz, que equivale básicamente a defender las víctimas primero y matarlas después, o por tranquilidad de nuestras conciencias, matarlas con el estómago lleno.