
El autor de este póster publicitario es el “free lance” Andrej Dragan, que ha realizado esta composición -junto a otras dos- para la compañía “Converse” con sede en Polonia, a través de la agencia publicitaria J. Walter Thompson (JWT).
La composición recoge una fotografía del rostro del ‘Che’, junto a un modelo de la conocida marca de zapatillas, en una instantánea que guarda también un curioso parecido con José María Aznar. Esta similitud ha despertado un encendido debate en varios foros de Internet de nuestro país, también acerca de la intencionalidad de los creativos de ‘Converse’.
Un portavoz oficial de Converse España ha reconocido a El Confidencial Digital el extraño parecido entre los rostros del revolucionario y el ex presidente del Gobierno español. Sin embargo, ha negado que exista una intencionalidad concreta detrás del fotomontaje. Se trata de una campaña para Polonia, realizada por un profesional polaco, y que no entra en los planes publicitarios de la compañía para nuestro país. “Cada región donde está asentada la marca gestiona su propia publicidad”, concluyen las fuentes oficiales.
ECD ha podido hablar con el propio Andrej Dragan, el creador de este póster y otros dos más para ‘Converse’. Dragan realiza trabajos puntuales de diseño para la agencia JWT y actualmente trabaja como profesor universitario de Física.
Según sus propias palabras, la compañía de zapatillas “todavía no ha decidido cuándo lanzará la campaña publicitaria en Polonia”, aunque espera que dé comienzo “en un par de meses”.
(Artículo aparecido en «El Confidencial Digital»)
> Jose Mari «Che» Guevara
20 de mayo de 2006. Un profesor universitario (de física) polaco, Andrej Dragan, que también diseña pósters para James Walter Thompson (JWT), la principal agencia de publicidad de EEUU y la cuarta mayor en el mundo, trae de cabeza a la extrema izquierda española con uno de sus fotomontajes para la conocida marca de zapatillas Converse.
El parecido casual del icono de la izquierda más reaccionaria y beligerante con el ex presidente español José María Aznar les ha ofendido de forma llamativa. Las razones que arguyen para sentirse ofendidos, sin apenas percibirlo, se vuelven en contra de su propio ídolo. Al atacar a Aznar condenan más aún a su Ché. Es sin duda un fotomontaje que no perseguía la intencionalidad que sospecha la izquierda, pero que dentro del fanatismo interior que los mueve provoca que se autodevoren sus propias supuestas convicciones.
La izquierda en bloque, los más extremistas y los no tanto, siguen haciendo responsable del atentado del 11-M a Aznar. Han convertido el apoyo, más moral que real, dado a los aliados en la guerra de Irak, como el leit motiv único y suficiente para intentar desprestigiar sus dos legislaturas, que destacaron por la excelente gestión socioeconómica y la honestidad. Una honestidad que en 1996 era una utopía en una España ahogada en la corrupción. Fue tal el alcance del desfalco de los responsables de diferentes instituciones que se hacía fácil asegurar y acusar al gobierno de Felipe González de ser un gobierno corrupto.
La incapacidad de la izquierda de derrotar a Aznar: primero, porque voluntariamente no quiso presentarse a otra reelección para cumplir su promesa de estar en el poder sólo dos legislaturas; y segundo, porque no encontraban una crítica que demostrara algún vicio o abuso institucional que pudiera hacer olvidar los cometidos durante los gobiernos de Felipe González, fueron los incentivos de buscar en lo exterior algo que afectara la buena imagen del presidente español.
De ahí surgieron las estrategias mediáticas del accidente del petrolero (Prestige) y la guerra de Irak. Cuando el caso del Prestige incluso un diputado socialista cometió la imprudencia de desvelar las intenciones de la oposición cuando deseó que ocurriera otro desastre petrolero, pero la tergiversada y manipulada información de cómo estaba implicada España en la guerra de Irak y el posterior atentado en los trenes, fueron los sucesos tan esperados por un PSOE que perdía todas las encuestas.
Ahora, con este fotomontaje de Converse, la izquierda ve a Aznar fundido en la imagen de uno de sus «dioses». ¿Quién es realmente perjudicado por esta ilusión? ¿Un Ché humanizado por la imagen de un respetado presidente español? ¿O un Aznar confundido en la imagen del «guerrillero» que defendía «el odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar»?
El «ideario» del Ché, o sea: el odio, el fanatismo, la violencia y la sangre, es el mismo que siguen los asesinos que han enlutado a España por décadas, y que el terrorismo internacional también emplea en sus acciones. No es posible hacer responsable de la tragedia del 11-M a quien mejor combatió al terrorismo en España durante ocho años, lo que sí está fuera de dudas es que la masacre fue cometida por quienes defienden el «ideario» terrorista del Ché.
El fotomontaje podrá dar la sensación que convergen en una misma imagen física dos imágenes morales muy diferentes, un accidente no intencionado del Sr. Dragan que demuestra que una imagen puede hacer que dos hombres se parezcan pese a lo incompatible de sus acciones. Pero no logrará humanizar a un asesino ni enturbiar el prestigio de un defensor de las libertades y la democracia como Aznar.