El agente, que estaba fuera de servicio, asegura que disparó cuando los jóvenes del otro vehículo comenzaron a golpearle «como salvajes»

efe / madrid

El policía acusado de matar a un hombre y herir a otros dos en un polígono de Fuenlabrada en 2007 tras un «pique» entre sus vehículos en la carretera de Toledo, ha asegurado hoy que sacó su pistola y efectuó varios disparos cuando seis personas, una de ellas armada con una navaja, se abalanzaron sobre él y comenzaron a golpearle «como salvajes».

Durante el juicio que ha comenzado hoy en la Audiencia Provincial de Madrid, el procesado, Óscar G.M., para quien la Fiscalía pide veintitrés años de prisión, ha explicado que los hechos ocurrieron el 1 de diciembre de 2007 después de sufrir «sin venir a cuento» la «persecución» y el «acoso» de dos taxis cuando circulaba por la autovía de Toledo.

El acusado, que en el momento de los hechos era funcionario de la escala básica de la Policía nacional de la Brigada Provincial de Información, pero estaba fuera de servicio, ha precisado que, durante la «persecución», el ocupante de uno de los taxis le increpó y le dijo: «Te vamos a rajar, hijo de puta».

El agente ha precisado que, en la calle Gorrión del polígono industrial Los Gallegos de Fuenlabrada, los dos taxis le cortaron el paso y de ellos descendieron seis personas «en actitud hostil», a lo que él les pidió que se tranquilizaran, tras identificarse como policía.

Óscar G.M. ha detallado que a continuación alguien le golpeó en la cabeza y cayó al suelo, momento en el que las seis personas que habían descendido de los taxis se echaron encima de él y comenzaron a darle patadas y puñetazos «como si fuera un perro».

Ha añadido que, tras escuchar cómo uno de ellos decía «pínchale, mátale», sacó su pistola e hizo varios disparos de intimidación, pero que después de oír que otro gritaba «cógele la pistola, mátale», decidió «vaciar el arma».

Un joven resultó muerto

Cuando consiguió zafarse de sus agresores, se dio cuenta de que todos estaban auxiliando a Alejandro G.C., de 21 años, que falleció tras recibir un disparo en la cara. También resultaron heridos por proyectiles Francisco Javier B.D. y Raúl A.M..

Uno de los ocupantes de los taxis, Luis Miguel G.S., ha relatado por su parte que todo empezó por «un pique» con el agente a consecuencia de «un adelantamiento mal hecho». Según Luis Miguel, el acusado intentó sacarles de la carretera de Toledo con su automóvil y lo consiguió en una ocasión, además de mostrarles una pistola y su placa de policía.
Ha afirmado que, en el polígono industrial, el policía se bajó del coche con una pistola en la mano, increpó a sus amigos, que «forcejearon» con el procesado para intentar quitarle el arma, y que escuchó «siete u ocho detonaciones, una detrás de otra», pero ha negado que llevaran una navaja y amenazaran al acusado.


Testigo protegido

Un testigo protegido, que acudía a su trabajo, ha afirmado que en el polígono industrial vio que tres coches circulaban a gran velocidad, un coche rojo, paralelo a un taxi y seguido de otro taxi.

Ha relatado que el conductor del coche rojo se bajó del vehículo «gesticulando, como enfadado, y pidiendo explicaciones», y que los seis ocupantes de los taxis, uno de ellos con la mano en alto y el puño cerrado, se abalanzaron contra el conductor del primer vehículo.
La acusación particular pide más de cuarenta años de prisión para el agente por un delito de asesinato consumado y otros dos en grado de tentativa, mientras la defensa pide su absolución.

ABC