
Curiosa la celebración del desfile de las Fuerzas Armadas en el Paseo de la Castellana de Madrid, coincidiendo con el día de la Hispanidad. Presencia del rey y la familia real al completo, del gobierno Zapatitos y de numerosos presidentes autonómicos, el de Catalunya por vez primera. Y lo más llamativo, el desfile de varios ancianos, luchadores en defensa de la República y en contra del nazismo, y uno de ellos luchador del franquismo y a favor del nazismo en la División Azul.
Es el espíritu de concordia, según Bono, Ministro de Defensa, que convierte las viejas enemistades en agua pasada. Es la concordia que disuelve las antiguas ideologías buenas o malas -qué más da- y las transforma en espíritu patrio el feliz día de la Hispanidad, bajo la hermosa rojigualda que una vez más -y qué pesados son con eso- dibujan en el límpido azul los aviones de la Patrulla Águila. Es la concordia a la que quedan reducidas todas las diferencias, injusticias y desigualdades, por la bota firme del militarismo que hoy nos asegura un presente firme, feliz y duradero.
Es la concordia que los poderes fácticos y los militares nos traen a costa de la discordia -léase muerte y desolación- de millones de personas en los rincones del mundo que estos tolerantes concordantes han decidido que sean la fuente jodida y resignada de nuestro bienestar.
Además se estrenó el eurofighter, ese mortífero cacharro diseñado para la muerte, que además, por suerte, no hace más que accidentarse. Ese trasto que, cada una de sus unidades, vale lo que varios hospitales, o una flota entera de buques de descontaminación. Este caza investigado y desarrollado por los militaristas europeos como competencia a la industria bélica yanky, que vale un ojo de la cara, y que ni siquiera resulta competitivo con los cazas fabricados en Estados Unidos. Pero que para matar afganos, iraquíes o a los pobres desgraciados a quienes toque, sí tendrá suficiente tecnología.
Esa es la concordia de Zapatitos, de Bono y del poder económico. Hemos pasado página a la Historia. Ahora, sin rencores, volvemos tod@s a ser amigos. Y aquí están nuestras maravillosas y democráticas Fuerzas Armadas, para que nadie ponga en cuestión la Paz y la Concordia de esta maravillosa sociedad, la mejor de las posibles, con la que la Historia de la Humanidad llega a su fin.
> La “Concordia armada” de Bono
Aunque se ha criticado mucho que se haya invitado «juntos-como-hermanos» a un divisionista azul y a unos «soldados republicanos» (supongo que imperativos de la edad han invitado que se invitase además, «juntos-como-hermanos» a un miembro de las milicias del POUM y un comisario político del PC en el ejército republicano, a un expropiador anarquista y al policía republicano que le entruyó cuando el gobierno republicano -¿armas para el pueblo?- prohibio las armas para particulares. a algun honrado propietario agrario delatador ante la Falange y a algun pariente de un delatado…; todo ello para completar el retrato de la concordia), aunque se ha criticado mucho esto porque el republicano es «el bueno» y el divisionista es «el malo»,…
… pienso que la invitación encaja bastante bien con el espíritu castrense del acto. Lo malo es que hay gente que se cree que esto es efectivamente un gesto de tolerancia, cuando la verdadera tolerancia seria reflexionar porque se dieron esos conflictos e impedir que ningun gusano se vuelva a beneficiar de situaciones semejantes.