Similarmente, la Constitución, como “instrumento de la articulación jurídica del Estado” y como “manifestación de la voluntad del Estado” 216, tiene que dejar de ordenar la vida política y jurídica.


216. Las expresiones, tan sinceras y exactas, provienen de Curso de derecho constitucional de J. Pérez Royo. El que toda Constitución sea «expresión de la voluntad del Estado», y no de la voluntad del pueblo, certifica que aquélla es un instrumento jurídico-político de la dictadura que el Estado ejerce sobre el cuerpo social, conforme a lo preconizado por Rousseau, «el más fuerte no lo es nunca lo suficiente como para ser siempre el amo, si no transforma su fuerza en derecho y la obediencia en deber», aserto que deja en evidencia, dicho sea de paso, la impostura del «Estado de derecho», que con tanta alharaca se anuncia en el «Preámbulo» de la vigente carta constitucional. Ésta es continuadora de las anteriores, las de 1812, 1837, 1845, 1869, 1876 y 1931,
que se diferencian entre si en matices (lo que es aplicable a la republicana de 1931, pues la forma
de Estado, monarquía o republica en nada importante hace variar su sustancia).

Veamos con que
aviesos procedimientos se impuso al pueblo la hoy vigente de 1978. Fue redactada en secreto por
una comisión de siete personas, representantes de las principales formaciones políticas, que trabajó
durante casi medio año en ella. Luego pasó a ser debatida en el Congreso y el Senado, así como
dada a conocer por la prensa, y finalmente se «vendió» a las masas mudas, pasivas e ininteligentes
de la contemporaneidad como un producto comercial más, conforme a las reglas de la mercadotecnia
y con gran derroche de recursos monetarios. Ruido de fondo durante el proceso fueron los
interesados rumores de intervención militar, que sembraron el miedo y llevaron a las gentes, salvo
en el País Vasco, a las urnas con la papeleta del SI en la mano. Todo ello estuvo rodeado, además, de
un clima de exaltación rayano en el misticismo, dado que se presentó, en palabras de M. Herrero
de Miñón en El valor de la Constitución, como el «salto a la plenitud democrática».

Fue, como no,
la izquierda quien más hizo por lograr la adhesión no-consciente y no-libre de las masas a aquélla,
presentando la carta constitucional como una realidad taumatúrgica y un inagotable cuerno de
abundancia y felicidad. Tal forzamiento de las conciencias se expresa bien en Los comunistas y la
constitución
de J. Solé Tura, ponente por el PCE-PSUC en el equipo de redacción de aquel, y en El
año de la constitución
de S. Carrillo, entonces dirigente de esa formación. El proceso de imposición
de la Constitución de 1978 fue una violación a gran escala de la libertad de conciencia, lo que niega
toda legitimidad a dicho documento. La posición de la izquierda española, antes descrita, no es la
excepción, pues el movimiento comunista, progresista y radical actuó de igual modo en cada país,
como queda recogido, para el caso de Italia, en Ideología constitucional de la izquierda italiana
(1892-1974) de P. Petta.


Texto tomado del libro de Félix Rodrigo Mora “La Democracia y el Triunfo del Estado: Esbozo de una revolución democrática, axiológica y civilizadora” (Ed. Manuscritos).

2 thoughts on “La Constitución como herramienta impuesta de control social”
  1. La Constitución como herramienta impuesta de control social
    Más claro, agua.

  2. La Constitución como herramienta impuesta de control social
    «Artículo 61.

    1. El Rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las Leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas.»

    Por mas que lo leo no veo yo referencia al pueblo, solo que nos garantizan que respetarán los derechos emanados de las leyes que ya sabemos que no suelen ir mucho a favor del pueblo.

    Y otra (si es verdad que han jurado con estas frases):
    «Juro cumplir fielmente las obligaciones del cargo, con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, así como mantener el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros»
    Joer! la constitucion es como la biblia: es perfecta. Da igual si favorece a la población o no, si se ha quedado obsoleta o no, la gente no importa aqui.
    Y ademas mantener en secreto sus deliberaciones. Claro! nosotros no tenemos inteligencia para oir lo que negocian entre ellos, lo podriamos malintrepretar…

    ay, señor… para cuando una buena revolucion?

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