En una entrevista con Efe, la ministra subrayó que «es importante que los ciudadanos entiendan que la contaminación es un peligro para la salud y para el progreso».

Estas 16.000 muertes prematuras son «cinco veces más que las muertes anuales por accidentes de tráfico», indicó la ministra, quien agregó que, «sin embargo, no hay todavía una conciencia generalizada de esa relación causa-efecto y, por tanto, del coste humano, social y económico que significa la contaminación». Por este motivo, «cuando se habla de un impuesto para reducir las emisiones a la atmósfera, la mayoría de las personas no creen que eso guarde relación con reducir los gastos en la salud pública que está comportando esa contaminación», por lo que es necesario «hacer un esfuerzo de pedagogía». En España «están aumentando de manera vertiginosa los problemas pulmonares y las alergias, con especial incidencia en la infancia, aunque también se presentan en otros tramos de edad».

La colaboración entre Medio Ambiente y Sanidad permitirá elaborar estudios con «datos útiles» sobre la incidencia de estas enfermedades y su relación con la contaminación. «España se está quedando muy atrás en la apuesta por un modelo industrial más limpio» y queda «mucho que ganar, sobre todo en el campo de las energías renovables, donde hay empresas muy competitivas con proyectos pioneros de producción a gran escala de energía solar».

La ministra se refirió también a las «llamadas de atención» y sanciones de la UE por infracciones ambientales por parte de España. Reconoció que se ha recibido «una severa llamada de atención por la eliminación de zonas de baño, que se hizo hasta 2004», e informó de que desde su llegada al Gobierno se ha intentado «ir superando la situación de deficiencia en cuanto a la calidad de aguas de baño», pero se arrastra «una situación de muchos años de negligencias».