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Miguel Hernández es el poeta del pueblo, el ciudadano que no tiene reparo alguno en ir al frente para alfabetizar y sembrar de sensibilidad y conciencia a sus compañeros que defienden la legalidad.

La Dama de Elche y Miguel Hernández no son productos turísticos

Desde la derecha cavernícola hasta la falsa socialdemocracia, todos los partidos dinásticos y sus cínicos dirigentes (cuya vinculación con el fascismo es visible y contrastable), se suman a los homenajes previstos en favor de Miguel Hernández, poeta y militante republicano, cuyo centenario se celebrará en el 2010.

El ciudadano oriolano es, y siempre será algo más que un poeta; es un militante, un hombre comprometido y eso parece no interesar a nadie de las personalidades que organizan y participan en los eventos oficiales.

La existencia de una condena a muerte y de un proceso judicial militar contra Miguel Hernández, plagado de algo más que irregularidades, sigue siendo una deuda pendiente, por no hablar del escaso interés que demuestran las instituciones oficiales de Madrid y de Valencia a la hora de divulgar la obra y la vida ejemplar del escritor valenciano.

La cultura es un bonito adorno, un recurso festivo e inofensivo que algunas damas con mucho tiempo libre pueden cultivar. Pero la cultura crítica y participativa, que impulse y aspire al cambio y al compromiso, no es algo que convenga apoyar y difundir. Pensar sigue siendo algo muy peligroso y no debe ser nunca moda ni costumbre, a tenor de las insulsas iniciativas que potencia el gobierno de Zapatero.

Pero lo peor y realmente nauseabundo es querer utilizar la vida y la obra del comprometido escritor valenciano, para que se convierta en un simple reclamo turístico, anulando y ocultando su carga política y subversiva.

Miguel Hernández es el poeta del pueblo, el ciudadano que no tiene reparo alguno en ir al frente para alfabetizar y sembrar de sensibilidad y conciencia a sus compañeros de armas, a los ciudadanos republicanos que intentan defender la legalidad contra la barbarie y el terrorismo fascista.

Ahora todos, desde Gallardón hasta Zapatero, pasando por otros personajes siniestros e indignos, se suman al circo de los homenajes, después de que sus ancestros hubieran participado en el linchamiento y juicio contra Miguel y contra todos los ciudadanos que lucharon por la legalidad republicana.

Aprovechando que el Ministerio de Cultura y la Generalitat Valenciana carecen de programas lógicos, a la hora de proteger y difundir el patrimonio artístico e histórico, así como la cultura en todas sus vertientes y manifestaciones, quiero también hablar de una escultura extraordinaria que lleva años secuestrada en un triste museo madrileño.

Igual que resulta lamentable la falta de un espacio museístico en Valencia ciudad, para albergar la extraordinaria y abundante obra de pintores como Sorolla, cuya producción pictórica se encuentra casi toda en su casa de Madrid, es totalmente intolerable e inadmisible que la Dama de Elche, que tienen un valor cultural de primer orden, se encuentre en Madrid, ese gran ómbligo del mundo para los partidos dinásticos.

La ciudad de Elche tiene todo el derecho del mundo a que la extraordinaria y emblemática Dama, pieza saqueada por la voracidad del centralismo español, se reintegre, se devuelva.

En la tierra valenciana hay museos y expertos culturales que saben apreciar, conservar y difundir los valores propios de nuestra civilización pasada, presente… No es de recibo que las piezas y obras más valiosas acaben en los museos de Madrid. Estos comportamientos me recuerdan a los saqueos y expolios cometidos por británicos, franceses, alemanes y norteamericanos en Egipto, denunciados hasta la saciedad por Zahi Hawass, secretario general del Consejo Superior de Antigüedades del gobierno egipcio.

Madrid debe tener la dignidad necesaria para devolver la Dama de Elche, así como el Ministerio de Cultura y la Generalitat Valenciana deben evitar que el poeta y ciudadano Miguel Hernández acabe siendo una simple postal, una porcelana o un cartel para recuerdo de visitantes aburridos. La poesía y el arte es algo más que un vaso de agua o un bálsamo que apaga tristezas, penas, desencantos amorosos…

Mientras los valencianos no tengamos nuestras propias instituciones republicanas y soberanas, es totalmente imposible que podamos recuperar y difundir con dignidad, la memoria y obra de nuestros escritores, pintores, deportistas, cantantes…

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