Olga Berrios

En países como Pakistán, alrededor del 70% del presupuesto nacional se dedica a gastos militares, mientras que educación y salud apenas reciben el 3%.

«La desmilitarización y las iniciativas de paz». Ese podría ser un buen título para resumir el debate generado en la última fase del Foro Social Mundial 2006, que se ha celebrado del 24 al 29 de marzo en la localidad paquistaní de Karachi.

Ahora los participantes se preguntan qué impacto tendrá la conferencia en la dictadura militar de este país y en las iniciativas que promuevan las más de 15.000 personas de 58 países diferentes que ha reunido el encuentro.

A la cita de Karachi le precedieron la de Bamako (Malí) y la de Caracas (Venezuela). Son parte de un foro mundial que ya cumple su sexta edición y que tiene el objetivo de reunir a actores sociales, fortalecer redes y generar entre todos propuestas para construir un mundo más justo.

Celebrar esta edición del foro en tres continentes diferentes ha dado la oportunidad de centrarse en la problemática específica de cada región. Precisamente, en esta zona del planeta, la militarización es una realidad demasiado cotidiana.

Por un lado encontramos situaciones de ocupación por los Estados Unidos en países como Irak o Afganistán. Por otro lado, existen situaciones difíciles entre India con Pakistán, Nepal, Sri Lanka; o Irán con Pakistán, Afganistán, Azerbaiján, Turquía e Irak, además de conflictos internos.

Encuentro de voces

Pero la desmilitarización no ha sido el único debate en el encuentro. El trabajo digno, el imperialismo económico o el turismo responsable también han generado mesas de trabajo para compartir experiencias inspiradoras.

El encuentro también ha estado marcado por la polémica sobre la utilidad y la forma de organizar de encuentros como este.

El escritor y cineasta pakistaní Tariq Ali ha sido una de las figuras más llamativas y reivindicativas del encuentro. Ali ha aprovechado para reivindicar el lado más político del foro y criticar a las ONG por distanciar a los ciudadanos de la política.

A juicio de Ali, no se deben crear altas expectativas de estas reuniones: «No estamos acostumbrados a escucharnos los unos a los otros, de modo que esta cita es buena para poder reunirnos, compartir experiencias y ver cómo están otros movimientos sociales en otros países».

Y, después de Karachi, ¿qué? Pues la próxima cita es 2007… en Nairobi.